Resulta asombroso que el primer largometraje estadounidense de ciencia ficción no cuente todavía con una edición en formato doméstico ni pueda encontrarse en plataformas o internet. Existe una copia en perfecto estado en los archivos del MoMA de Nueva York que ocasionalmente se proyecta en festivales y exposiciones. Pero, por alguna razón, esa institución parece reacia a que el público general tenga acceso a la película. Por eso, en esta ocasión, en lugar de reseñarla, me limitaré a glosarla y aportar la información y apreciaciones que sobre ella han aportado críticos que sí han podido verla.












































