lunes, 16 de febrero de 2026

1990- GIVE ME LIBERTY – Frank Miller y Dave Gibbons (1)

 


Aunque fueron Marvel y DC las compañías que dominaron la industria norteamericana del comic en 1990, hubo muchas otras editoriales que dejaron su huella. Una de las que más rápidamente ascendió fue Dark Horse Comics, que alcanzó cifras de ventas impresionantes para una editorial independiente. A ello contribuyeron, por supuesto, las miniseries y números especiales que lanzó protagonizados por tres iconos de la CF y el cine: Alien, Terminator y Depredador, cuyas licencias compró el editor en jefe, Mike Richardson, y que explotó con acierto en un momento en el que esas franquicias no estaban tan explotadas como en la actualidad.

 

Pero aparte de sus licencias, el catálogo de Dark Horse incluyó en aquel año comics creados por algunos de los talentos más respetados de la industria como Bob Burden (“Flaming Carrot Comics”), Paul Chadwick (“Concrete”), Bryan Talbot (“Las Aventuras de Luther Arkwright”) o Mike Kaluta (“Starstruck”). Quizá el más conocido de la escudería de autores de la editorial, sin embargo, fue Frank Miller, que aquel año escribió “Hard Boiled” para Geoff Darrow. Si este comic trataba sobre un futuro nihilista dominado por la corrupción y la violencia, la otra propuesta que realizó Miller para Dark Horse fue una que exaltaba la esperanza y la virtud de la perseverancia: “Give Me Liberty”.

 

En marzo de 1775, mientras las colonias americanas dudaban sobre si armarse contra Inglaterra, Patrick Henry, la voz más apasionada de la Revolución, pronunció su famoso discurso en la Segunda Convención de Virginia. Su cierre se convirtió en el grito de guerra de toda una nación: "No sé qué camino tomarán otros; pero en lo que a mí respecta, ¡denme libertad o denme muerte!" Esta proclama fue tan potente que convenció a los asistentes para movilizar a las milicias de Virginia, inclinando la balanza hacia la independencia. Y esa frase, “Give Me Liberty”, es la que da título a lo que inicialmente se pensó como una historia política seria.

 

En el verano de 1988, durante su asistencia a la ComicCon de San Diego, coincidieron Frank Miller, todavía cabalgando a lomos de la fama de “El Regreso del Caballero Oscuro” (1986); y Dave Gibbons, que acababa de terminar “Watchmen” (1986-87). Mientras daban un paseo por el zoo de la ciudad, hablaron sobre la posibilidad de trabajar juntos. Gibbons sacó a relucir varios temas, entre ellos su pasión por la simbología americana filtrada por su sensibilidad británica. Tras una charla un tanto vaga en la que se lanzaron varias ideas, Miller volvió a casa con un solo objetivo: escribir algo para su colega. Lo primero que le vino a la cabeza fue crear un auténtico héroe americano, una versión moderna del Capitán América, despojada de todo ese halo algo rancio de la vieja guardia. Se preguntó qué definía entonces el sueño americano y la respuesta fue inmediata: Horatio Alger.

 

Alger fue un prolífico escritor estadounidense del último tercio del siglo XIX que creó un subgénero literario que fue el germen del concepto de "Sueño Americano". En las más de cien novelas juveniles que escribió, utilizó casi la misma estructura e ideas: un joven protagonista que vive en la miseria rodeado de vicios y personajes corruptos pero que, a través del trabajo duro, la honestidad, la perseverancia y algún que otro golpe de suerte o un acto de valentía (como salvar al hijo de un millonario), consigue ascender en el escalafón social. Aunque sus libros distaban de ser obras maestras de la literatura, sí calaron hondo en la cultura popular y, por ende, en la mentalidad colectiva de Estados Unidos. Sus historias promovían la idea de que el éxito estaba al alcance de cualquiera, sin importar su origen; que la pobreza era un obstáculo que se podía vencer ejercitando las mejores virtudes personales; y que el sistema americano es justo y recompensa el esfuerzo.

 

Cuando Frank Miller dice que pensó en Horatio Alger, lo hizo dando a sus ficciones un giro irónico y moderno. Mientras que los héroes de Alger eran chicos blancos que triunfaban en una América optimista, Miller decidió que su "héroe americano" sería una mujer, negra y pobre, nacida en un gueto de viviendas públicas en una América distópica y deshumanizada.

 

Durante meses y en un proceso poco ordenado, Miller fue escribiendo escenas sueltas sin tener todavía fijada una trama. Su único objetivo era construir un mundo donde ese personaje pudiera moverse y evolucionar, un escenario de imágenes crudas que provocaran una emoción visceral en el lector. Pero conforme la obra iba tomando forma, los creadores optaron finalmente por un enfoque diferente al inicialmente pensado. Como explicó Miller: "Ambos decidimos espontáneamente que no queríamos llevarlo por ese camino. Sentíamos que existían muchas historias que abordaban la introspección en el corazón de Estados Unidos, libros que exponían el estado del hombre, el universo y el sistema político estadounidense. Decidimos hacerlo más lleno de acción, más divertido, una historia que básicamente encapsulara la alegría de los cómics".

 

Y así, a través de los cuatro números de los que consta la miniserie, se nos cuenta la vida de Martha Washington mientras trata de sobrevivir en los diferentes escenarios, todos ellos muy peligrosos, a los que la lleva la distopía en que se ha convertido su país. En el primer número, titulado “Junglas”, se nos la presenta en el momento de su nacimiento, en 1995, en un hospital de Chicago. Al año siguiente, en 1996, Erwin Rexall es elegido presidente de los Estados Unidos, mientras el padre de Martha resulta asesinado durante una protesta contra las miserables condiciones de vida que padecen los miles de afroamericanos residentes en el gueto de Cabrini Green, en Chicago. Devorado por la extrema pobreza y su alta tasa de criminalidad, el barrio acaba aislado del resto de la ciudad como si fuera una colonia penitenciaria.

 

Martha crece junto a su madre y dos hermanos en la más absoluta pobreza, padeciendo las políticas económicas implementadas por la administración de Rexall. Aunque la joven es una capaz estudiante que obtiene buenas calificaciones y destaca en informática, no tiene oportunidad para aplicar su inteligencia dado que los exámenes consisten principalmente en responder preguntas sobre las medidas tomadas por el presidente Rexall, una de las cuales, por cierto, fue la adición de la Vigésima Segunda Enmienda a la Constitución estadounidense, permitiendo a los presidentes ejercer más de dos mandatos consecutivos.

 

El profesor de Martha, Donald, la anima y la premia llevándole sándwiches comprados en el mercado negro. Una noche, la niña descubre a Donald asesinado en el aula a manos del temible sicario del Papa, el líder criminal del gueto. Martha se las arregla para arrebatarle el arma homicida al asesino y herirle gravemente. Tambaleándose, la persigue hasta el vestuario donde se ha escondido, pero muere antes de poder matarla. Traumatizada por esta vivencia, la internan en un hospital psiquiátrico donde los pacientes son sistemáticamente maltratados. Al final, Martha se recupera de su catatonia y, mientras explora las instalaciones, descubre que se están realizando experimentos genéticos secretos con niños para transformarlos en supertelépatas. Martha establece una breve conexión mental con una de estas criaturas, que se asemeja físicamente a Andrajosa Ann, una muñeca con la que jugaba de niña.

 

Mientras tanto, una página de la revista “La Semana” nos informa de que un cañón satelital estadounidense ha causado graves daños a yacimientos petrolíferos en el desierto de Arabia Saudita, lo que, a su vez, ha provocado la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países. Este escándalo empaña la presidencia de Rexall, cuyas políticas económicas lo han desplomado en los índices de popularidad. El gobierno estadounidense debe también gestionar las graves tensiones que han surgido con los nativos americanos del suroeste. Los drásticos recortes del presupuesto nacional lo obligan a cerrar prisiones y manicomios.

 

Uno de los afectados por los cierres es aquel en el que se encontraba interna Martha, que ahora queda abandonada a su suerte. El gobierno envió equipos médicos a la zona para atender a estas personas con discapacidad mental y ahora sin hogar, pero queda bastante claro que se los llevan para asesinarlos o utilizarlos en algún tipo de experimento. Cuando uno de ellos trata de capturar a Martha, ella lo mata y huye tras robarle la cartera. Utilizando sus conocimientos informáticos, piratea un cajero automático y vacía la cuenta de su atacante.

 

En mayo de 2009, Rexall a punto está de morir en un atentado contra la Casa Blanca, reivindicado por terroristas árabes. Inducido a un coma, Rexall es reemplazado como jefe de Estado, no por su vicepresidente (quien había muerto en la explosión), sino por el secretario de Agricultura, un demócrata desconocido para los medios llamado Howard Nissen. Éste, contra todo pronóstico, demuestra ser capaz de restablecer (parcialmente) el orden: pone fin a varios años de guerra enviando tropas de PAX (una nueva fuerza armada estadounidense fundada por Rexall) a Sudamérica para neutralizar a los responsables de la deforestación masiva que ha llevado a cabo el lobby de la agroindustria alimentaria.

 

Martha aprovecha que el alistamiento en PAX conlleva la limpieza del historial delictivo y, tras el adiestramiento, es enviada al Amazonas, donde experimenta de la forma más cruel posible los horrores de la guerra, como por ejemplo cuando presencia las consecuencias de los ataques con armas químicas. Precisamente su cabello se vuelve rubio tras ser expuesta a un tipo de gas. También descubre un complot liderado por el oficial al mando de su regimiento, el teniente Moretti, que ha sido sobornado por los lobbys hamburgueseros para que destruya grandes extensiones de selva. Sabiendo que ha sido descubierto, le dispara y la da por muerta, pero Martha sobrevive, ataca la unidad de Moretti y lo hiere gravemente. Mientras ambos están hospitalizados, Moretti le deja claro a Martha que, aunque ahora esté considerada una heroína de guerra, nadie la creerá si lo delata. Al fin y al cabo, no es más que la palabra de una negra del guetto contra la del hijo de una familia perteneciente a la élite económica del país.

 

Al comienzo del segundo número, “Desiertos”, Martha participa con valentía en todo tipo de batallas decisivas sólo para que su oficial superior, Moretti, se atribuya todo el mérito. La guerra termina con la victoria de PAX y se celebra una ceremonia en la que Martha es condecorada (y Moretti asciende a coronel). A continuación, habla con el presidente Nissen sobre la terrible situación en Cabrini Green y le convence de que abra el guetto y envíe a PAX a ayudar a los residentes. Así es como la joven se reencuentra con su madre.

 

En 2011, a Martha se le encomienda una peligrosa misión: detener al Grupo Militante Gay Racista, una organización de terroristas separatistas que amenaza con destruir la Casa Blanca con un potente láser en órbita sobre la Tierra del que se han apoderado. Martha engaña al líder para que la deje subir a bordo y mata a todos los hombres en la sala de control con su sable (las balas de un arma de fuego podrían agujerear las paredes y provocar un desastre), pero no puede evitar que el líder ario active el disparo preprogramado del cañón láser. Cuando los secuaces inician un tiroteo, agujerean el casco de la estación espacial y ésta sufre daños irreparables. La protagonista corre al ordenador central, donde descubre que quien controla toda la instalación es la pequeña telépata Andrajann, a la que conoció brevemente durante su confinamiento psiquiátrico. Martha la convence de que cancele el disparo del cañón láser y juntas abandonan la estación a bordo de la lanzadera en la que llegó.

 

La explosión de la estación daña la nave de Martha, que se estrella en las llanuras desérticas del suroeste de Estados Unidos, en pleno territorio apache, hostil al gobierno. Unos años antes, estos nativos americanos se habían hecho con el control de una enorme refinería de petróleo ubicada en su reserva y Nissen, en un gesto diplomático públicamente muy elogiado, les había cedido la propiedad de la región. Lo que no se dijo es que el lugar se había convertido en una trampa mortal a resultas de la contaminación ambiental generada por esa planta industrial, diezmando lentamente a una población condenada a respirar un aire tóxico. Martha y Andrajann se ganan la confianza de Wasserstein, uno de los líderes apaches, quien les muestra la decadencia de su pueblo, siempre bajo el yugo de los colonos americanos.

 

Mientras tanto, el coronel Moretti intriga entre bastidores para manipular al presidente, ahora convertido en un títere alcoholizado consumido por la culpa por la difícil situación de los apaches, sufriendo la separación de su esposa y sometiéndose pasivamente a la influencia corruptora de quienes le rodean. En un ataque de ira, llega incluso a matar a su vicepresidente y firma acto seguido y sin leerlo un documento oficial redactado por Moretti que autoriza el uso del cañón láser espacial para borrar del mapa el territorio apache. Esto también le permitirá deshacerse de Martha, como ha venido deseando desde la guerra en Sudamérica.

 

Al comienzo del tercer número, “Bosques", Martha intenta escapar de la reserva apache tras haberse enterado de los planes de Moretti, gracias al poder telepático de Andrajann. Roba un jeep y conduce hacia el desierto cuando Wasserstein la alcanza y la detiene justo cuando el cañón láser se activa desde el espacio y su rayo destruye la refinería y todo el territorio indígena circundante. La explosión deja a Martha inconsciente.

 

Moretti informa a la madre de Martha de la muerte de su hija en acto de servicio. La joven militar, al despertar, descubre que ha quedado ciega y se encuentra en manos del Cirujano General, el desquiciado líder de un grupo separatista del noroeste de Estados Unidos. Fanático religioso, opuesto a la pornografía, el rock y la anticoncepción, quiere convertir a Martha en la soldado perfecta, tan sumisa como eficaz. Le devuelve la vista, le lava el cerebro y la rebautiza como Margaret Snowden.

 

Mientras tanto, el general Lucius Spank es asesinado por Moretti, quien disfraza el crimen como un suicidio dejando en el lugar el documento oficial que le hizo firmar al presidente autorizando el exterminio de la nación apache. El escándalo subsiguiente no tarda en explotar en todos los noticieros manchando la ya muy dañada reputación de la administración Nissen. Para silenciar el escándalo, éste convoca a la Casa Blanca a sus asesores más próximos para comunicarles que la única salida es iniciar otra guerra que distraiga la atención. Pero entonces, como si fuera un Julio César moderno, su gente de confianza, empezando por Moretti, le apuñala repetidamente hasta matarlo. Inmediatamente, Moretti sale de la estancia, cierra la puerta con llave para evitar que los conspiradores escapen y sube a una limusina que le esperaba frente a la Casa Blanca. En ese momento, una terrible explosión devasta el edificio, matando a todos los que se encontraban en él. Moretti, tal y como había planeado, escapa con heridas leves y, en un discurso a la nación, declara la ley marcial y se autoproclama líder interino de la nación.

 

Ahora ostentando el mando único, Moretti ordena la destrucción del área ocupada por la Alta Autoridad Médica. Pero el Cirujano se había preparado para esa eventualidad, armando varios cientos de misiles nucleares y, lo más importante, haciéndose con el cerebro preservado artificialmente del Presidente Rexall, listo para ser trasplantado a un nuevo cuerpo y reclamar a continuación su cargo.

 

Mientras, Wasserstein, el único superviviente de la nación apache, se prepara para infiltrarse en la Fortaleza de la Salud, donde Martha se encuentra retenida. Le acompaña Andrajann, puesto que sus habilidades telepáticas serán esenciales para salvar a la joven. Martha, que ahora responde, como he dicho, al nombre de "Margaret", recibe órdenes de localizar y neutralizar al intruso. Al encontrarse con Wasserstein en la sala de control del edificio, le dispara sin dudarlo y lo entrega junto con la niña telépata a las autoridades de la Fortaleza. Sin embargo, Andrajann ha tenido tiempo de "descargar" los recuerdos que Martha perdió durante su lavado de cerebro. Mientras se interna en las instalaciones sin que nadie sepa todavía que ha recuperado su memoria e identidad, el Cirujano ordena el lanzamiento de sus misiles.

 

En el cuarto y último número, "Fronteras", Moretti, al mando de todas las fuerzas armadas estadounidenses, dirige las operaciones desde un avión. El país se desgarra en un caos general, varios estados declaran su independencia y la guerra civil asola Norteamérica. Los intentos de Moretti de negociar con estas facciones fracasan rápidamente, y sin tiempo de atender todos los frentes, decide que la principal y más inmediata amenaza es la que representa el Cirujano. Éste, en ese momento, da sus últimas órdenes a Martha –creyendo que todavía se cree “Margaret”-: si la fortaleza es atacada, su misión será evacuar y proteger el cerebro de Rexall, alojado en un pequeño contenedor móvil. Contra todo pronóstico, Martha dispara al Cirujano, que resulta ser un androide o un ciborg. Al mismo tiempo, Wasserstein, aún en la base, logra escapar con Andrajann y se reúne con Martha en el centro de mando. La telépata desarma los misiles lanzados contra el cañón orbital y los destruye, salvando la estación y a sus ocupantes.

 

Moretti ordena entonces a las fuerzas aéreas bombardear la Fortaleza Sanitaria. Martha guía a Wasserstein, Andrajann, el cerebro de Rexall y la esposa de éste hasta un avión en el que alejarse de allí lo antes posible. Mientras despegan, el Cirujano se aferra a un ala de la aeronave poco antes de ser definitivamente aniquilado por un misil lanzado por un avión perseguidor. El grupo de fugitivos se dirige entonces al sur, a la selva tropical brasileña que tanto conoce Martha tras pasar años allí combatiendo y que ha sido reforestada y protegida por orden de la administración Nissen.

 

Hasta allí la persigue Moretti acompañado por una unidad de asesinos de PAX. Durante una lluvia torrencial. Martha y Wasserstein logran acabar con varios de sus perseguidores, pero Moretti encuentra el cerebro de Rexall y asesina a su esposa antes de que Martha se enfrente a él en un reñido combate cuerpo a cuerpo, del que sale victoriosa. Pero en vez de matarlo, lo arresta.

 

En 2012, Rexall, cuyo cerebro ocupa ahora un cuerpo robótico, es reelegido triunfalmente como presidente de una nación ya pacificada. Moretti, mientras tanto, espera su ejecución tras ser declarado culpable de asesinato y traición. Martha lo visita en prisión y le presta su cinturón para que, en lugar de esperar a la ejecución, tenga la opción de suicidarse mientras ella lo contempla.

 

(Finaliza en la siguiente entrada)

 


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