Para todos aquellos que, por cualquier razón, odian viajar o padecen el martirio diario de los abarrotados transportes públicos en hora punta, la idea de la teletransportación no puede sino sonar a Santo Grial, una tecnología que permitiera salvar instantánea y limpiamente el espacio entre el punto A y B. Claro que quizá muchos se lo pensarían dos veces si el procedimiento implicara la aniquilación molecular y la posterior reconstrucción en el destino con átomos diferentes…¿seríamos entonces la misma persona?

