Es conocida esa anécdota atribuida a Asimov en la que, en una ocasión, su editor en “Astounding Science Fiction”, John W.Campbell, le aseguró que las historias de misterio eran incompatibles con la ciencia ficción. Si bien esta última siempre siempre había contado con “policías y ladrones”, éstos se insertaban principalmente en lo que, en el fondo, eran historias de aventuras. Las ficciones de misterio requieren un enfoque más reflexive y aunque su éxito depende de sorprender al lector al llegar al final, todos los elementos necesarios para resolver el enigma principal deben estar presentes en la trama en algún momento, para evitar que el desengaño por una solución incoherente y arbitraria. La ciencia ficción, con su avanzada tecnología, viajes en el tiempo, teletransportación, telepatía, etc, podría fácilmente socavar la estructura clásica del relato de misterio.






