Una de las particularidades más llamativas del cine español siempre ha sido la escasa presencia que ha tenido la Ciencia Ficción dentro de su producción, al menos si la comparamos con la importancia que el género ha alcanzado en cinematografías como la estadounidense, la británica o, en determinados periodos, la francesa. No se trata de una ausencia absoluta, porque España cuenta con una sólida tradición de cine fantástico, pero la ciencia ficción rara vez ha ocupado una posición central dentro de la industria nacional, y sus incursiones en el género suelen presentarse como proyectos excepcionales, producciones de vocación autoral o películas que deben encontrar soluciones creativas para compensar sus limitaciones presupuestarias.






