En 1985, el director Stuart Gordon (1947-2020) tuvo un éxito de culto con el clásico de comedia negra y gore “Re-Animator”. Sin embargo, desde entonces, su carrera se estancó y nunca consiguió alcanzar ya el mismo nivel. Y no sólo por la cantidad de proyectos que le cancelaron, fueron retrasados en su estreno o de los que fue directamente excluido, sino también porque todo lo que hizo de “Re-Animator” un éxito fue, con el tiempo, pareciendo cada vez más una feliz coincidencia, centrándose sus películas posteriores -“Resonator” (1986), “Dolls” (1987) y “El Péndulo de la Muerte” (1991)- en el gore sin sentido.
“Fortaleza Infernal”, al menos, invirtió la tendencia descendente de la carrera de Gordon -fue su película con mayor distribución y mejor recaudación-. Es su película más accesible para un público generalista, pero, en términos de calidad, también es la peor de su filmografía.






