El Sol está muriendo. Y lo está haciendo miles de millones de años antes de lo previsto. La humanidad dispone de apenas unos meses antes de que la oscuridad, el frío y la radiación conviertan la Tierra en un planeta inhabitable. No hay tecnología capaz de trasladar a miles de millones de personas a otros mundos, ni recursos para organizar una evacuación a escala planetaria. La extinción parece inevitable. En semejante escenario, la última esperanza de nuestra especie podría encontrarse en una entidad que, paradójicamente, no pertenece a ella: una Conciencia Artificial. Esa es la premisa de “Emily Eterna”, la novela de debut de M.G. Wheaton, en la que nos propone una historia apocalíptica que combina especulación tecnológica, thriller y reflexión filosófica.


