Durante la era de las revistas “pulp”, en la primera mitad del siglo XX, un autor estadounidense de relatos de ciencia ficción y fantasía imaginó un mundo en el que seres procedentes de estrellas remotas habían llegado a la Tierra eones atrás, habitando ahora en sus rincones más ocultos. Estas criaturas nos verían como salvajes, insectos o incluso simple alimento. Dicho escritor firmó numerosas historias basadas en esa premisa y creó lo que podría denominarse un ciclo literario al que se sumaron otros autores, contribuyendo con sus propios relatos y despertando gran interés y entusiasmo entre lectores y aficionados. El editor que publicó aquellas historias, colaboró en la formalización del mito e incluso le puso el nombre que seguimos usando hoy día. Y no, no el autor en cuestión no fue H. P. Lovecraft.






