Resulta curioso, aunque no edificante, observar cómo una franquicia cinematográfica sobrevive no solo a su premisa original, sino también a su mismo propósito. Es el caso de “Jurassic World: El Renacer”, la séptima entrega de la saga de dinosaurios más famosa de la pantalla. Intentando orquestar un "nuevo comienzo", acaba aferrándose desesperadamente a los restos fosilizados de sus glorias pasadas.





