Ann Leckie es el claro ejemplo de que ese cierto tipo de éxito que se percibe como repentino e inesperado, puede ser, en realidad, es el resultado de años de trabajo y persistencia. Nacida en 1966 en Toledo, Ohio, Leckie creció rodeada de libros. Su padre era ingeniero especializado en el diseño y construcción de puentes, una ocupación de la que luego se haría eco ella en la forma en que imaginaría los sistemas de sus naves de ficción. En cuanto a su madre, era química y trabajó en un laboratorio antes de dedicarse por completo al cuidado de Ann y sus hermanos.






