El subgénero de películas de zombis se popularizó enormemente en la década de 2000 y 2010, tras éxitos mundiales como “Resident Evil” (2002), “28 Días Después” (2002), “El Amanecer de los Muertos” (2004) o “Zombis Party” (2004). Todas ellas se basaban en los elementos ya canónicos establecidos por George Romero en su trilogía zombi original entre 1968 y 1985. Como era de esperar, numerosos imitadores, generalmente manejando presupuestos muy magros, se subieron al carro del resurgimiento zombi antes de descubrir que se trataba de un campo con escasas posibilidades de cultivar argumentos originales. Por eso, la mayoría de las películas de zombis de la segunda mitad de la década de 2000 en adelante se convirtieron en gamberradas paródicas a cada cual más extravagante en las que se combinaban zombis con cualquier otro elemento lo más absurdos e improbable posible.




