
Todo comenzó con “Frankenstein o el Moderno Prometeo”
(1818), escrito por Mary Shelley cuando aún era una adolescente. La novela fue
un enorme éxito y a partir de 1823 se adaptó al teatro. En cuanto al cine, Frankenstein
lleva con nosotros 116 años, porque la primera traslación a la pantalla está
datada en 1910. Sin embargo, la cinta que popularizó realmente a la criatura
fue la producida en 1931 por Universal y con Boris Karloff encarnando al
monstruo. Convertido en icono cultural, esa versión derivó en diversas secuelas
realizadas por el mismo estudio, mientras que, en Inglaterra, la productora Hammer
Films llevó a cabo su propia traslación con “La Maldición de Frankenstein”
(1957), que dio lugar, a su vez, a una larga serie de secuelas protagonizadas
por Peter Cushing como el monstruo. Desde entonces, ha habido numerosísimos
remakes de la historia, secuelas, parodias, comedias, hijos e hijas del monstruo,
películas eróticas e incluso otras que narran cómo Shelley ideó y escribió la
novela.