El cine y la televisión llevan ya muchas décadas reflexionando sobre nuestra relación con los viajes espaciales y las vidas de quienes los acometen y de los que dejan atrás. Cuando el Espacio era todavía un sueño, pero ya sentido como una meta posible e incluso próxima, entre las décadas de los 50 y los 60 del pasado siglo, los astronautas eran retratados como militares valientes, patriotas e infalibles. Tras las misiones Apolo, ya en los 70 y 80, pasaron a interpretarse como meros empleados vulnerables a la suciedad, el cansancio y los abusos corporativos. En tiempos más recientes aparecen los astronautas introspectivos que protagonizan historias enfocadas en el aislamiento y el trauma. Pero en todos los casos y a diferencia de la Space Opera, este subgénero ha hecho más hincapié en la fragilidad humana frente al vacío y el rigor técnico de sus tramas que a la aventura de corte más fantástico.






