(Viene de la entrada anterior)
Las cosas se vuelven mucho más interesantes y entretenidas -al estilo de la ciencia ficción pulp, claro- en “El Retorno de Sathanas”; y no, no es ninguna coincidencia que ese nombre se parezca al del ángel caído de la tradición cristiana. Nuestro narrador, Mutan, está de vuelta. Han pasado miles de años y ahora él forma parte de la Patrulla Nor del Imperio del mismo nombre, con la misión de recuperar a Sathanas, aquel titán que se volvió malvado tras sufrir un envenenamiento mental provocado por el Sol. Durante la persecución, Mutan se ve envuelto en una guerra entre los Aesir (humanos) y los gigantes Jotun (sí, conceptos tomados de la mitología nórdica). Sathanas captura a Mutan y a Arl, con la intención de aplicar sobre ésta unos rayos de crecimiento y así poderse aprovechar de su conocida maestría en las técnicas del placer y convertirla en el espécimen supremo de las esclavas sexuales con las que trafica.






