jueves, 18 de octubre de 2018

1995- DÍAS EXTRAÑOS – Kathryn Bigelow


Podría ser el caso, con la perspectiva que da el tiempo, que el Ciberpunk termine por ser un caso ejemplar de lo que se ha venido en llamar “shock de futuro”, un término acuñado en 1970 en el libro del mismo nombre escrito por el filósofo y futurista Alvin Toffler. Con él se hacía referencia a la incapacidad psicológica de asumir demasiados cambios sociales en un corto plazo de tiempo. En el Ciberpunk hay dos ingredientes fundamentales: por una parte, un futuro cercano distópico e incierto construido como proyección del presente, un tiempo y un lugar en el que la sociedad –eminentemente urbana- se ha polarizado entre ricos y pobres y donde la tecnología de diseño elegante es utilizada por astutos cibercriminales. Y, en segundo lugar, el Ciberpunk mantiene una posición ambigua respecto a la tecnología como catalizador de transformaciones y avances pero también herramienta de esclavitud. Incluso obras de espíritu tan ludita como “El Cortador de Césped” (1992) o “El Chip Asesino” (1993), acaban torpedeando su propio mensaje al presentar el ciberespacio como una realidad visualmente irresistible.

El Ciberpunk es en buena medida un reflejo de los cambios que el mundo occidental experimentó a partir de comienzos de los ochenta. En esa década y la siguiente, el planeta atravesó más transformaciones económicas que en cualquier otro periodo de la Historia y, al mismo tiempo, se acercaba con rapidez a la revolución digital que introduciría cambios radicales en la forma en que nos comunicamos, la distribución de la información e incluso en nuestra forma de percibir la realidad. Tradicionalmente, la ciencia ficción distópica se ha basado en denunciar las tendencias sociales, económicas y/o políticas contemporáneas llevándolas al extremo. Por ello no puede sorprender que en los años noventa del siglo pasado, en un periodo de continuas y profundas transformaciones que tanto podían generar beneficios como perjuicios, la distopia quedara sustituid por el Ciberpunk, un subgénero siempre vacilante acerca de si fascinar u horrorizar con el tipo de futuros que los autores imaginaban de acuerdo a los parámetros antedichos. “Días Extraños” es un buen ejemplo de ello.

lunes, 15 de octubre de 2018

1947- MÁS VERDE DE LO QUE CREÉIS – Ward Moore


Ward Moore es uno de tantos escritores de ciencia ficción perdidos en la bruma del tiempo y la memoria de los aficionados. La mayor parte de su producción se concentró en la década de los cincuenta, cuando su trabajo se convirtió en uno de los pilares sobre los que se apoyó la entonces joven revista “The Magazine of Fantasy & Science Fiction” y su nombre se codeó en esa cabecera con otros tan ilustres como los de Richard Matheson, Daniel Keyes, Robert Heinlein o Brian Aldiss. Sin embargo, a pesar de que sus cuentos y novelas siempre eran bien recibidos por los lectores, nunca fue demasiado prolífico y su producción de ciencia ficción no superó la veintena de historias. De su media docena de novelas, la más recordada es “Lo Que El Tiempo se Llevó” (1953), una historia alternativa en la que el Sur ganaba la Guerra de Secesión. La que ahora comento, “Más Verde de lo Que Creéis” fue su primera incursión en el género tras algunos dramas sociales y trabajos variados como crítico y articulista para diversas publicaciones generalistas.

miércoles, 10 de octubre de 2018

2017- RADIUS - Caroline Labreche y Steeve Leonard


Una de las ventajas de las películas de ciencia ficción independientes y con presupuestos modestos es que el espectador que acude a verlas no sabe lo que se va a encontrar. En el panorama cultural moderno, las páginas web, los podcast y las redes sociales suelen pasarse meses anticipando trailers, chismes, noticias y opiniones infundadas relacionadas con las grandes producciones y las franquicias en boga. El resultado es que muchas veces, se quiera o no, uno entra a ver la película sabiendo ya, como mínimo, las líneas generales de su argumento, los personajes que intervienen y una idea de las escenas más atractivas.

Por eso resulta tan refrescante encontrarse de vez en cuando con películas de las que no se tenía noticia, historias extrañas que han pasado desapercibidas para los voceros de los grandes estudios. De repente, uno se ve inmerso en un viaje a lo desconocido sin tener idea de cuál es la premisa de partida ni hacia dónde va ésta a derivar. Y ese es exactamente el caso de “Radius”, segunda incursión en el fantacientífico del matrimonio compuesto por los canadienses Caroline Labreche y Steeve Leonard (ambos habían firmado previamente “Sans Dessein” (2009, en francés dado que ambos realizadores son francófonos), sobre un hombre que recibe la visita del fantasma de su propio yo del futuro para intentar que cambie su destino).

lunes, 8 de octubre de 2018

Nuevo programa de Los Retronautas



En nuestra cuadragésimo sexta edición nos metemos a fondo con el Decano de la C-F y el conjunto de relatos que conforman su Historia del Futuro. La obra de Heinlein fue revolucionaria para el género y está llena de conceptos e ideas muy interesantes.

Nos acompañan en este viaje el disco "Midnight Blue" de Kenny Burrell y despedimos con "Free Yourself" de Los Canarios. Como es habitual la sintonía es el "Spectre Detector" de los Tiki Tones.


Puedes encontrar el programa en Ivox en este enlace

lunes, 1 de octubre de 2018

1976- -EL HOMBRE QUE CAYÓ A LA TIERRA – Nicolas Roeg



Los años setenta del pasado siglo estuvieron dominados en el cine de ciencia ficción por el pesimismo. Quizá fue por ello que el recorrido comercial de todos los films americanos de ese género estrenados entre “2001: Una Odisea del Espacio” (1968) y “Star Wars” (1977) no fuera tan bueno como hubiera cabido esperar. Muchas de esas películas se centraron en los conflictos que agrietaban la sociedad estadounidense del momento: sociales, raciales, políticos, medioambientales... a lo que se añadía el resentimiento y la desconfianza hacia los militares debido a la Guerra de Vietnam. De una manera u otra, ese pesimismo, malestar y preocupación afloraban en títulos como “Almas de Metal” (1973), “Zardoz” (1973), “THX-1138” (1971), “Cuando el Destino nos Alcance” (1973), “Rollerball” (1975), “La Fuga de Logan” (1976), “2024: Apocalipsis Nuclear (Un Muchacho y su Perro” (1975), “Regreso al Planeta de los Simios” (1970) o “Naves Misteriosas” (1972).

Al obsesionarse con los problemas del hombre como ser social y en su relación con el propio planeta, se dejó de lado uno de los subgéneros hasta esa década favoritos de la CF americana: el alienígena. Lo cual no deja de ser irónico habida cuenta de que este periodo está enmarcado por dos cintas con fuerte presencia extraterrestre: “2001” y “Alien: El Octavo Pasajero” (1979). Aquellas películas que durante esos años sí recuperaron la vida extraterrestre, como “La Amenaza de Andrómeda” (1971) o “Matadero Cinco” (1972), lo hicieron a favor del aislacionismo, no teniendo demasiado interés en profundizar en nada que no fueran los asuntos domésticos estadounidenses. Quizá por eso hizo falta irse a otro país, Gran Bretaña, para ampliar las miras y recuperar al ser llegado de otro mundo. Y hacerlo, además, yendo contra la tradición del subgénero pero conservando la sensibilidad social propia de la década.

viernes, 28 de septiembre de 2018

1985- LA FIEBRE DE URBICANDE – Peeters y Schuiten


Sobre el origen, planteamiento y autores de la saga “Las Ciudades Oscuras” ya hablé en la entrada dedicada al primer volumen de la misma, “Las Murallas de Samaris”, por lo que no me extenderé aquí sobre ello. La segunda entrega, que es la que ahora nos ocupa, fue mucho más ambiciosa y se serializó originalmente en la revista francesa “(A Suivre)” en seis entregas a partir de su número 68 (septiembre de 1983), llegando su edición en álbum dos años más tarde.

domingo, 23 de septiembre de 2018

2004-LAS CRÓNICAS DE RIDDICK – David Twohy


Ya hablé de David Twohy en el artículo dedicado a “Pitch Black” como uno de los directores/guionistas más interesantes de lo que podríamos denominar “gama media” de la CF: historias muy dinámicas, deudoras de la serie B pero con mejores valores de producción. “Pitch Black” (2000) fue su quinta película como realizador y aquélla con la que atrajo la atención de público y crítica. Como ya comenté, se trató de una cinta que combinaba la acción, el terror y la space opera con un ritmo trepidante, una factura visual eficaz y una notable caracterización. Y también puso en la palestra a un actor de etnia ambigua, Vin Diesel, que poco tardaría en ascender a niveles salariales estratosféricos del orden de diez millones dólares.

A la vista del éxito obtenido por “Pitch Black” y con una industria cada vez más cauta con las nuevas ideas y propensa por tanto a explotar productos de rentabilidad probada, era solo cuestión de tiempo que llegara su continuación. Y, efectivamente, cuatro años después se estrena la secuela, “Las Crónicas de Riddick”.