sábado, 28 de febrero de 2015

1942- INVISIBLE AGENT – Edwin L.Marin


Los años cuarenta fueron un peregrinaje por el desierto para la ciencia ficción cinematográfica, lo cual resulta paradójico teniendo en cuenta que en la literatura estaba produciéndose la revolucionaria Edad de Oro, en la que autores como Isaac Asimov, Robert A-Heinlein, Theodore Sturgeon o A.E.van Vogt cambiaron el género para siempre. En los estudios de Hollywood, sin embargo, la ciencia ficción había cosechado más patinazos que éxitos económicos, lo que le había valido ser relegada a la serie B. Pequeños estudios que operaban al margen de las majors se especializaron en el cine de género de bajo presupuesto, produciendo a puñados seriales y películas que mezclaban de forma tan anárquica como –habitualmente- poco afortunada la ciencia ficción, el terror y el espionaje.

jueves, 19 de febrero de 2015

1984- REBELDE - Pepe Moreno


Pepe Moreno no es un nombre que los aficionados al comic reconozcan instantáneamente. Probablemente les sonarán más los de Mark Millar, Warren Ellis, Garth Ennis o David Lapham. Pues bien, Pepe Moreno fue su equivalente, podría decirse que hasta su antecesor, hace ya nada menos que treinta años. Y es que “Rebelde” fue un comic ultraviolento para su tiempo, un tiempo en el que no se encontraba en el mundo de las viñetas la superabundancia de imágenes impactantes y escenas de intención polémica con que hoy bombardean al lector.

lunes, 16 de febrero de 2015

1990 - DESAFIO TOTAL – Paul Verhoeven


Sorprendentes efectos especiales y un guión de primera clase. ¿Qué más se podría pedir a una película de ciencia ficción? La combinación de ambos ingredientes se prodiga tan poco que resulta difícil pensar en un ejemplo en el que no haya dado como resultado un film de CF sobresaliente. Pero aunque indudablemente “Desafío Total” es un clásico, no creo que haya tanto consenso a la hora de calificarlo de “obra maestra”. ¿Cuál es el problema entonces? Este es un caso típico del “lo habría podido llegar a ser si no fuera por…”; y la frase podría completarse con dos nombres: el actor Arnold Schwarzenegger y el director Paul Verhoeven. “Desafío Total” fue la ocasión en la que se daban cita todos los elementos necesarios para alumbrar una obra excepcional del género…y que frustró las optimistas expectativas al imprimirle una dirección equivocada.

sábado, 7 de febrero de 2015

1964-HUÉRFANOS DEL ESPACIO – Robert A.Heinlein



Nadie que se diga aficionado a la ciencia ficción puede pasar por alto la figura y obra de Robert A.Heinlein, uno de los escritores más relevantes del género, que contribuyó a transformarlo y cuya influencia llega hasta la actualidad. Y aunque el final de su carrera estuvo marcado por novelas excesivamente infladas y repletas de interminables conversaciones, hubo un tiempo en el que cada una de sus historias abría todo un mundo nuevo de ideas que explorar para lectores y escritores. Una de ellas es esta novela que, aunque aparecida en 1964, está compuesta por dos relatos publicados originalmente en 1941 en la revista “Astounding Science Fiction”: “Universo” y “Sentido Común”. Juntas forman, no la primera historia sobre Naves Generacionales, pero sin duda una de las mejores.

sábado, 31 de enero de 2015

1962- EL HOMBRE EN EL CASTILLO - Philip K.Dick.





A mediados de los años cincuenta y con periodicidad anual, los aficionados a la ciencia ficción empezaron a realizar votaciones en las World Science Fiction Conventions (o Worldcons) para otorgar la que todavía hoy es la principal distinción del género: el Premio Hugo, así llamado por Hugo Gernsback e ideado a partir de los Oscars, Edgars, Grammys y Emmys propios de otros medios. A diferencia de los anteriores, no obstante, aquí son los lectores, los aficionados y no los profesionales, los que deciden qué obras componen la mejor ciencia ficción del año.

El Hugo a la mejor novela de 1958 lo ganó Fritz Leiber por “El Gran Tiempo”, una novela corta serializada en “Galaxy Science Fiction y que en 1961 se ampliaría para ser publicada en formato libro. En ella se describía un pasado alternativo en el que el mundo estaba dominado por “Un imperio nazi que se extendía desde las minas de sal de Siberia a las plantaciones de Iowa, de Nizhni Novgorod a Kansas City”.

Curiosamente, cinco años después, en 1963, el Hugo en la categoría de mejor novela fue a parar a una obra que no sólo planteaba otra realidad alternativa, sino que ésta seguía las mismas premisas que la de Leiber: “El Hombre en el Castillo”, escrita por Philip K.Dick. Como la mayoría de sus novelas, “El Hombre en el Castillo” es tan difícil de resumir de forma mínimamente coherente o atractiva para quien desconozca la novela como rica en conceptos y niveles de lectura.

sábado, 24 de enero de 2015

2003-PAYCHECK -John Woo




Philip K.Dick está considerado como uno de los escritores de ciencia ficción más importantes de todos los tiempos. Entre sus muchas obras destacan “El Hombre en el Castillo” (1962), “Tiempo de Marte” (1964), “Los Tres Estigmas de Palmer Eldritch” (1964), “¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?” (1968), “Ubik” (1969), “Laberinto de Muerte” (1970), “Valis” (1981)… El núcleo de todas ellas siempre gira alrededor de un número muy reducido de temas: el poder de las corporaciones, el cuestionamiento paranoico de la realidad, los dobles... Sus protagonistas a menudo acaban averiguando que su mundo no es sino una construcción artificial, que lo que daban por cierto no es real o que alguien está manipulando su percepción de las cosas.

Dada la complejidad de sus relatos más conocidos y la densidad simbólica y conceptual que presentan, resulta chocante que Dick sea uno de los autores más adaptados a la gran pantalla. Entre las películas que se han apoyado en sus escritos están “Blade Runner” (1982), “Desafío Total” (1990 y 2012), “Asesinos Cibernéticos” (1995), “Impostor” (2002), “Minority Report” (2002), “A Scanner Darkly” (2006), “Next” (2007), “Destino Oculto” (2011) o “Radio Free Albemuth” (2010). Es también el caso del título que ahora comentamos, “Paycheck”, basado en la historia del mismo nombre escrita por Dick en 1952 y, de hecho, el cuarto de sus cuentos que consiguió ver publicado.

martes, 20 de enero de 2015

1944- SIRIO - Olaf Stapledon




Aunque los primeros escritores de ciencia ficción del siglo XX se preocuparon más por imaginar cuál sería el siguiente estadio de evolución del hombre, también hubo quien pensó que otras criaturas o formas de vida podrían experimentar mutaciones. Algunos de los primeros ejemplos de este tipo de narración fueron “La isla del doctor Moreau” (1896) de H.G.Wells, “Más allá de la cueva de la esfinge” (1933), de Murray Leinster; “La isla de Proteo” (1936), de Stanley G.Weinbaum; o “El Fiel” (1938), debut de Lester del Rey. Más adelante, Clifford D.Simak plantearía en “Ciudad” (1952) la posibilidad de que los perros inteligentes se adueñaran del planeta tras la marcha del hombre. Y en “Onda Cerebral” (1953), Poul Anderson imaginaba qué pasaría si todos los seres de la Tierra, animales incluidos, dieran un enorme salto intelectual tras sufrir los efectos de un campo de energía cósmico.

Ya fuera esa inteligencia incrementada producto de un azar biológico o cósmico o de un experimento científico, de lo que se trataba en último término era de reflexionar sobre lo que significa ser humano. ¿Es suficiente para ello la inteligencia tal y como la conocemos? ¿Ha de ser ésta completamente humana? ¿Qué papel juegan en eso que entendemos por humanidad los sentimientos, la ética o la religión?

Pero quizá el relato de ciencia ficción más conmovedor sobre animales inteligentes -y quizá el primero cuyo protagonista es uno de ellos- sea “Sirio”. Lo cual resulta chocante dado que su autor, el magnífico Olaf Stapledon, solía adoptar en sus obras un tono frío y distante. “Sirio” fue la excepción: su novela más humana a pesar de estar protagonizada por un perro.