La mayoría de las historias de Primer Contacto entre alienígenas y humanos se basan en el más puro antropocentrismo, esto es, la asunción de que los extraterrestres encontrarán nuestra especie lo suficientemente interesante como para molestarse en contactar y relacionarse con nosotros. En el peor de los escenarios, ese “interés” es nuestra aniquilación, decidiendo los aliens que primero deben borrarnos de la faz del planeta antes de ocuparlo; en el mejor, los visitantes son amistosos y el establecimiento de un sistema de comunicación deriva en entendimiento y beneficio mutuos.

