En el periodo durante el cual Lyndon B.Johnson ocupó la presidencia de Estados Unidos, el clima sociopolítico de ese país empezó a olvidar el optimismo de la posguerra, el respeto a las autoridades y la idealización de la familia tradicional. La escalada de la guerra de Vietnam no solo enviaba a miles de jóvenes a un conflicto cuestionable, sino que generaba una profunda brecha generacional e institucional en el frente doméstico. Al mismo tiempo, las asfixiantes tensiones de la Guerra Fría alimentaban una paranoia colectiva ante la vigilancia y el control, mientras que el nacimiento del movimiento hippie, la psicodelia y la eclosión de la contracultura cuestionaban los cimientos morales del orden establecido. La nación estaba dividida entre los que seguían defendiendo los viejos valores y confiando en las instituciones, y aquellos que deseaban fervientemente su abolición y la instauración de una nueva era.















