jueves, 12 de diciembre de 2013

2009- DEFYING GRAVITY (y 2)






(Viene de la entrada anterior)

Parriott imaginó a sus astronautas a partir de arquetipos fácilmente identificables por el espectador, para luego ir añadiéndoles capas de complejidad mediante los flashbacks que narraban los meses de entrenamiento, dotándoles de sus propios problemas, traumas y pasado.



Maddux Donner (Ron Livingston) es el ingeniero de la Antares. Veterano astronauta, tiene que lidiar con una pesadilla acontecida en el primer aterrizaje en Marte que llevó a cabo, diez años atrás, cuando se vio obligado a dejar en el planeta a dos compañeros –uno de ellos su amante- para salvar la misión. La decisión que entonces hubo de tomar no deja de atormentarle ni un momento, y aunque no estaba previsto que formara parte de la tripulación del Antares, en el último momento ha de sustituir al ingeniero de la misión, aquejado de una repentina y misteriosa afección cardiaca.

Zoe Barnes (Laura Harris) es una geóloga que pasa al principio por una “chica normal”. Pero lo cierto es que, a medida que avanza la serie, demuestra que es mucho más que eso: durante toda su vida lo ha dado todo por alcanzar la meta que se fijaba. Y ahora quería, por encima de todo, ser uno de los ocho astronautas elegidos para la misión de la Antares. Se esforzó al máximo en el despiadado proceso de selección e incluso abortó en secreto el hijo que accidentalmente concibió tras una noche de pasión con otro de sus compañeros, Maddux Donner. Esa decisión, llegado el momento, tendrá un enorme peso sobre su mente y trascendentales consecuencias para la misión al llegar a Venus.

Paula Morales (Paula Garcés) es una chica hispanoamericana, piloto del módulo a Venus y
encargada de la carga e intendencia de la nave así como de realizar los documentales que se transmiten en tiempo real a las escuelas de la Tierra. Es científica, pero al mismo tiempo muy religiosa, lo que en cierto modo la convierte en una persona con la que los demás encuentran difícil relacionarse. La misión, sus exigencias y hallazgos supondrán una prueba de fe muy dura para ella. Con el transcurso de los episodios, Paula, disciplinada y conservadora, establece una curiosa relación de amor-odio con otro de los miembros de la tripulación que bien podría ser su opuesto, el físico Steve Wassenfelder, ateo y descuidado. Ambos comienzan detestándose abiertamente, pero poco a poco, a través de los desafíos que han de enfrentar, encuentran en el otro cualidades dignas de admiración.

Evram Mintz (Eyal Podell) es uno de los integrantes de la misión más importantes. En su papel de médico y psiquiatra, debe velar por la salud física y
mental de sus compañeros en un entorno cerrado, sin contar con ayuda externa, durante un periodo prolongado de tiempo y frente a desafíos y problemas, externos e internos, que nadie antes ha podido calibrar. Pero él mismo, como sus “protegidos”, es uno más y no ha podido evitar llevar consigo a la Antares sus propios problemas. Antiguo oficial del Ejército Israelí, las decisiones que hubo de tomar entonces y las escenas que presenció en el curso de las guerras en su país le dejaron no sólo cicatrices en su cuerpo, sino traumas emocionales que hasta entonces había sofocado con alcohol y autocompasión. Para Evram, viajar a bordo de la Antares no consistía tanto en formar parte de la Historia o ver cosas que nadie antes había visto, sino en alejarse lo más posible de sus problemas personales y una especie humana sobre la que tiene una pobre opinión.

Nadia Schilling (Florentine Lahme), de nacionalidad alemana, es la piloto de la Antares.
Eficiente, ambiciosa y competitiva, puntúa en primer lugar entre los aspirantes a astronauta de la ISO (International Space Organization). Muy inteligente e imbuida de una extraña y morbosa belleza, no tiene reparos en liberar su sexualidad. Nadia no exige nada inferior a la perfección, ya sea a sí misma o a sus compañeros. Aunque no tiene miedo a la hora de decir lo que piensa, lo cierto es que parece una persona fría, incluso reservada en lo personal. La mayor parte del tiempo se dedica a sus asuntos y no está interesada en relacionarse demasiado con el resto de sus compañeros –excepto con Donner, claro, a quien utiliza como objeto sexual-.

Jen Crane (Christina Cox) es canadiense y la bióloga de la expedición. Sus razones para unirse al proyecto Antares es demostrar su íntima creencia en que no somos la única vida del universo. Pero también estudiar cómo se desenvuelve la vida que conocemos, humana, animal y vegetal, en el espacio. El descubrimiento del objeto extraterrestre, sin embargo, trastocará todas sus creencias y la alienará no sólo de su misión original, sino de sus propios compañeros y su marido, Rollie, que ha quedado en la Tierra tras haber sido descartado como ingeniero de vuelo debido a la extraña enfermedad de la que hablé antes.

Ted Shaw (Malik Yoba) compañero de Maddox durante la tragedia de Marte, aunque él parece haberlo asumido y dejado atrás. Ostenta el cargo de comandante de la misión y como tal, está al tanto del secreto objetivo de la misión. El verse obligado a ocultárselo a sus compañeros acabará creando situaciones de tensión que le obligarán a reconsiderar sus lealtades.

Por último, nadie sabe por qué el físico teórico Steve Wassenfelder (DylanTaylor) fue seleccionado para la misión. No superó las pruebas físicas ni emocionales, no cae bien a casi nadie, tiene problemas para relacionarse normalmente con las mujeres y ni siquiera tiene asignada una función especial dentro de la Antares. Su auténtico papel se le revelará cuando todos tomen conciencia de la auténtica razón que se esconde tras su viaje por el Sistema Solar.

Los astronautas de la Antares no son los únicos protagonistas de la serie. En Tierra han
quedado algunos de sus seres queridos y amigos, al mando del Control de Misión, desde donde les apoyarán, supervisarán y tratarán de ayudar a la hora de solucionar problemas. El honesto ingeniero indio Ajay Sharma (Zahf Paroo) y el responsable de comunicaciones Rollie Crane (Ty Olsson) formaban parte del primer equipo, pero horas antes de la partida de la nave, sus corazones desarrollaron una extraña y súbita afección que obligó a retirarlos y sustituirlos por Maddox y Ted Shaw. La esposa de este último, Eve Shaw (Karen LeBlanc), estuvo vinculada al proyecto Antares desde el comienzo, si bien su nebuloso papel sólo queda claro hacia la mitad de la temporada, una revelación que no agradará en absoluto a su marido.

La doctora francesa Claire Dereux (Maxim Roy) monitoriza las constantes vitales de todos los astronautas y se preocupa especialmente por el doctor Evram Mintz, con quien tiempo atrás comenzó una relación sentimental. Arnel Poe (William Vaughn) estaba destinado a ser uno de los ocho elegidos, pero un accidente que le costó la pierna le dejó relegado al Control de Misión; su amargura y resentimiento le llevarán a cuestionarse la ética de guardar el secreto de la misión. Por último, el despótico y frío jefe de la misión, Mike Goss (Andrew Airlie), que participó años atrás en la trágica misión a Marte junto a Ted Shaw y Maddux y que ascendió en el escalafón ocultando la verdad sobre lo sucedido en aquel planeta.

Los personajes son uno de los pilares de la serie. Pero ambientar ésta en el espacio supone
también un desafío técnico, especialmente ajustándose a los presupuestos con los que se suele contar en la televisión. Por ejemplo, hay que solucionar visualmente el espinoso tema de la ausencia de gravedad; o la iluminación, puesto que en el espacio la luz no está filtrada por la atmósfera y los contrastes son más intensos.

Era necesario que todo tuviera un aspecto realista, creíble. Los productores pronto aprendieron que la NASA lanzó su primer transbordador espacial en 1981 utilizando tecnología de finales de los sesenta y setenta. El viaje espacial hace uso de mucha redundancia en sus sistemas. Si algo funciona bien, no es realmente necesario actualizarlo a medida que van saliendo nuevas tecnologías. Probarlas resultaría arriesgado y costoso. Parriott imaginó, por tanto, que hacia el 2052 probablemente aún se esté utilizando tecnología de finales de la década de los veinte o treinta.

En este sentido, la serie es inusualmente respetuosa con la ciencia y se nos presentan con rigurosidad los problemas a los que podrían enfrentarse los astronautas en una misión de ese tipo, desde los más extremos a los más cotidianos: tormentas solares con radiación mortal o problemas con los filtros del agua, o con el sistema eléctrico, que pueden significar la muerte para todos; pero también el aislamiento y las tensiones emocionales derivadas del alejamiento de los seres queridos o de hallarse encerrados en un espacio pequeño con otras personas. Entre sus obligaciones, además de los experimentos científicos programados, se hallan otras tareas propias de un astronauta en la era del capitalismo universal y la globalización, como rodar un anuncio de chocolatinas que sirva para financiar parte de la misión o filmar periódicos documentales destinados a los colegios de la Tierra.

El diseñador de producción, Stephen Geaghan aplicó su experiencia en series de ciencia ficción (trabajó seis años como responsable de diseño en “The Outer Limits”, “Babylon 5” o “Jeremiah”), su espíritu meticuloso, su entusiasmo infantil por el género y su conocimiento de los viajes espaciales para crear un futuro no demasiado lejano, verosímil y hasta probable.

Para crear la Antares, Geaghan revisó los planes de la NASA para los próximos años, en
concreto los cohetes Ares que sustituirán al transbordador espacial tras su retirada en 2011. Imaginó así las dimensiones que, dado el peso que pueden levantar esos lanzadores, podría alcanzar una nave construida en el espacio hacia el año 2052. La Antares tiene un escudo solar en su parte frontal y brazos rotatorios en los cuales están situados los módulos para la tripulación, dotados de gravedad artificial. En el resto de la nave la gravedad se “genera” mediante nanotecnología: los trajes de los astronautas están fabricados con un tejido con nanochips que los “ancla” magnéticamente al suelo, permitiéndoles caminar con normalidad incluso aunque no haya gravedad. Todo lo que sea orgánico flotará (desde la sangre hasta los vómitos), pero cualquier cosa que haya sido diseñada y construida especialmente para la nave habrá recibido esos nanochips que la dotarán de “peso”.

Cosas tan cotidianas pero tan importantes en una nave espacial como son los baños, recibieron también la debida atención. La Antares tiene dos baños y una ducha en la sección de las cámaras para la tripulación, y todas ellas aparecen funcionando en la serie. En uno de los episodios, incluso, el baño se convierte en elemento central de la historia cuando uno de los inodoros se atasca y el ingeniero, Donner, tiene que arreglarlo. Geaghan declaró que tuvo que investigar cómo funcionaba una de esas instalaciones en gravedad cero y duplicarla lo más fielmente posible incluyendo los correajes y cintas que se utilizan, llegando incluso a calcular cuánto papel higiénico necesitaría la tripulación durante los seis años de misión. Otro de los serios problemas con los que se enfrentó la tripulación –y que el diseñador hubo de plasmar escrupulosamente en la pantalla- fue la avería en uno de los recicladores de agua, parte vital de la astronave.

Igualmente espectacular y realista es el escenario que representa la sala de Control de Misión
de la ISO, construido en el mismo plató en el que se rodó “Stargate Atlantis” y sobre el que se construyó una elaborada estructura de oficinas acristaladas y corredores. Por supuesto, hubo elementos de diseño que debieron ajustarse más a las necesidades narrativas y estéticas que a las posibilidades científicas. Por ejemplo, los grandes ventanales de la cubierta de observación, que ofrecen momentos de gran belleza visual pero que en realidad serían poco prácticos y, por el momento, escasamente factibles desde el punto de vista tecnológico.

Para Geaghan, trabajar en “Defying Gravity” fue como regalar a un niño una tienda de golosinas: “Creo que todas las personas de este departamento artístico sienten amor por el espacio. Todos somos hijos de los sesenta y setenta –en realidad yo lo soy de los cincuenta, pero no entremos en eso…-. Recuerdo cosas como el Sputnik y el Telstar, así que crecí con el espacio y la ciencia ficción y cuando conseguí participar en esta serie pensé: “Puedo hacerlo” (…)“ Además, todos hemos recibido influencias de los clásicos. Todo el mundo aquí tiene en su mente el maravilloso diseño de “2001: Una Odisea del Espacio” y aunque no contamos con el presupuesto de una película, nos hemos acercado mucho a aquél”.

Por su parte, los trajes espaciales fueron diseñados por Monique Prudhomme, quien se basó en las previsiones que el MIT y la NASA tienen para los próximos años. No fue una tarea fácil. Debían ser aptos para que los actores llevaran a cabo sus interpretaciones y, desde luego, respirar, para lo que hubo que habilitar un sistema de ventilación. Debían ser lavables y relativamente sencillos de poner y quitar.

La temporada constó inicialmente de trece episodios. Desde el principio se iban introduciendo
misterios, pero Parriott respetaba demasiado a los espectadores como para mantenerlos en ascuas hasta el final (pregúntese a los seguidores de “Perdidos”) y decidió ir espaciando las revelaciones, no haciéndolas coincidir necesariamente con finales de temporada. Así, a la altura del noveno episodio se produjo una gran revelación que aclaró parte del misterio –y abrió otros-, dando paso a la segunda y última parte de esa temporada que finalizaría con el emocionante descenso a Venus en un episodio rebosante de emoción y suspense. La intriga iba en aumento, la serie mejoraba por momentos… hasta que, una vez más, el creador y los fans vieron su programa cancelado sin tener siquiera la oportunidad de cerrar mínimamente los cabos sueltos.

¿Qué pasó? Como de costumbre, la culpa la tuvieron los ejecutivos de las cadenas televisivas, en este caso la ABC. Desde el principio, el objetivo de la productora había sido vender el programa a una cadena gratuita de ámbito nacional y no a la televisión por cable. Pero aquéllas son remisas a comprar ciencia ficción, género que consideran poco generalista. ABC pasó el verano de 2009 vacilando sobre si embarcarse en el proyecto o no. Dejaron pasar el tiempo dando largas hasta tan sólo tres semanas antes de emitir el episodio piloto en octubre, lo que impidió publicitarlo adecuadamente durante el periodo estival. Todo el espacio y presupuesto asignado a anuncios de la cadena ya había sido contratado.

Para colmo, la poca promoción que hicieron fue más nociva que otra cosa. La calificaron como
“Anatomía de Grey” en el espacio, “un programa en el espacio que gustaría a las mujeres”, lo que, además de ser una distorsión estúpida del espíritu de la serie, ahuyentó a los fans de la ciencia ficción. Para entonces, se había hablado con SyFy (el antiguo Sci-Fi Channel) para intentar que comprara el programa, ofreciéndole gratis las reposiciones. Pero ya era tarde: se habían emitido dos episodios y SyFy no podría ya publicitar la serie como “suya”. Para Parriott, las cosas estaban claras: “Si hubiera sido un programa desarrollado por la propia ABC, la habrían promocionado y colocado en una rejilla horaria mejor”.

Parriott declaró que conocía el final de la historia y su desarrollo detallado, temporada a
temporada. Dejó pasar unos meses en la esperanza de que, de algún modo, la serie hallaría la forma de continuar bajo otro formato o en otro canal. No tuvo éxito. “Defying Gravity” está muerto. Los sets y decorados se destruyeron, los actores fueron liberados de sus contratos y se dispersaron… no hay ya oportunidad de retomarla o reconvertirla en película. Y ello a pesar de que Parriott tenía escritos los tres primeros años de la serie y una idea concreta de su final. No voy a revelarlos con detalle aquí para no arruinar la serie a aquellos que tras leer esto puedan sentirse interesados por ella –se pueden encontrar en internet- pero los acontecimientos que estaban por venir prometían ser fascinantes: la transformación de Nadia, el fruto de la relación de Zoe y Donner, la caída en el autismo de Wass, el accidente que le costó la pierna a Arnell, el por qué de la “ceguera” de Jen y el destino del conejo que criaba en la nave, el viaje de Eve y Rollie a Marte, la revelación al mundo del gran secreto, la llegada a Mercurio..

“Defying Gravity” es un programa de ciencia ficción de primer orden, interesante, único en muchos aspectos, emocionante, serio y respetuoso con la ciencia y con los personajes, pero sobre todo con los espectadores. Siempre son los mejores los que se van….

10 comentarios:

  1. POR LA ARGENTINA NI NOVEDADES DE ESTA SERIE Y REALMENTE ME PARECE SUMAMENTE INTERESANTE. INVESTIGARE AL RESPECTO

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  2. La serie merece la pena... pero se ha de estar dispuesto a quedarse sin final... Sniff!

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  3. Me gustó la serie y estoy de acuerdo que es una pena que finalizara de manera tan abrupta. Sobre todo cuando explicas la serie de intereses contrapuestos que acabó decidiendo su suerte, más que criterios de calidad o interés.
    Creo que haces un gran análisis de la figura del astronauta, tanto a nivel real como en la ficción, y de como evolucionará con el tiempo.
    Enhorabuena por la entrada!
    Ana

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  4. Gracias a ti he llegado a saber de esta serie, de la cual una vez vi un trailer y me intrigó; por cierto éste se veía bien "calenturiento" o subido de tono en el sentido sexual...¿Era así realmente esta serie? Que la hayan cancelado tan pronto, demuestra la ineptitud de tantos productores en USA, que como fanático de la ciencia ficción. bien sabes que no es la única serie que hemos perdido los seguidores de la ciencia ficción. Por cierto, creo que tu introducción a este artículo en la primera parte, resulta algo engorroso para entender luego el sentido que le quieres dar con el programa que aquí presentas.

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  5. Hola Elwyn. La serie no era "calenturienta" y eso formó parte de la desconcertante campaña publicitaria que terminó por ahuyentar a muchos aficionados a la CF. En cuanto a mi introducción, lo que pretendo con ella es poner en un contexto real la figura del astronauta y cómo ha cambiado con el tiempo de acuerdo con las necesidades de la exploración espacial. Porque, al fin y al cabo, de lo que va la serie y lo que en buena medida trata de mostrar es de la vida de los astronautas.

    Un saludo y gracias por pasarte de nuevo por aquí.

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  6. Hola, disculpa pero me interesa saber las causas por las cuales esta serie se cancelo, y si existe la posibilidad que continue.

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  7. Hola, si lees el artículo hasta el final, en su última parte indico qué paso con la serie y por qué no tuvo continuidad. Dado que se destruyó todo el atrezzo y los carísimos decorados y que es difícil coordinar las agendas de un reparto tan amplio, las posibilidades de continuación son prácticamente nulas.

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  8. Seria muy bueno que el escritor nos diese a conocer la historia completa en algun lugar (blog, libro, etc.) porque creo hablar por los que vimos la primera temporada, me quede intrigado, en fin que tristeza que desapareciera :(

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  9. Excelente serie, deberían continuar, he visto la primera parte y me causó desilusión enterarme que no continuará, es una de las pocas series de ciencia ficción que te dejan un buen sabor de boca, quieres saber cada vez más y la imaginación te posiciona en el espacio, me apasionó, ojalá puedan hacer algo al respecto y continuarla, vale mucho la pena.

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  10. http://www.fancueva.com/cine-series/el-creador-de-defying-gravity-nos-cuenta-como-habria-continuado-la-serie/

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