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jueves, 25 de junio de 2026

1991- LA PATRULLA DEL TIEMPO - Poul Anderson (y 3)




(Viene de la entrada anterior)

  

“El Pesar de Odín el Godo” es toda una lección de historia de los pueblos godos que se asentaron en Europa en el siglo IV d.C, atrapados en sus migraciones entre los hunos y el decadente pero todavía poderoso Imperio Romano. En esta ocasión, el protagonista no es Manse Everard –que sí interviene, aunque de una manera muy secundaria-, sino Carl Farness, un agente de la Patrulla del Tiempo cuya labor es la de investigar la Historia, en su caso, el origen de los poemas épicos germanos de la Edad Media. Rastreando las versiones de uno de ellos, viaja al mencionado siglo para estudiar de cerca la cultura de los godos. Ésta atraviesa un momento crucial, amenazada tanto por los conflictos internos entre las diferentes tribus, la amenaza existencial que suponen los hunos y la indecisión respecto a si seguir avanzando hacia territorios próximos a los dominios romanos.

 

martes, 23 de junio de 2026

1991- LA PATRULLA DEL TIEMPO - Poul Anderson (2)




(Viene de la entrada anterior)

 

En “La Única Partida en esta Ciudad” (1960), Everard y John Sandoval (un navajo nacido en 1930, que había luchado en Corea y estudiado en la universidad antes de que la Patrulla contactase con él) viajan a la América del siglo XIII, durante el apogeo del Imperio Mongol bajo el mandato de Kublai Khan, para detener lo que podría llegar a ser una anomalía fatal. Resulta que una partida de exploradores, guerreros y marinos mongoles (así como chinos de la dinastía Yuan conquistados por sus vecinos del norte), han llegado a las costas noroccidentales de América del Norte y ahora, ayudados por guías nativos, están avanzando hacia el sur.

1991- LA PATRULLA DEL TIEMPO - Poul Anderson (1)





Poul Anderson fue uno de los autores más destacados y prolíficos de su generación, que supo mantener siempre un nivel de calidad que, como mínimo, era competente y, en ocasiones, sobresaliente. Su carrera se extendió durante más de sesenta años, desde la década de 1940 hasta principios de la de 2000, periodo en el que escribió tanto ficción como no ficción. Publicó en una gran variedad de géneros, incluyendo fantasía, ciencia ficción, novelas históricas y misterio. A lo largo de este tiempo, escribió docenas de novelas y cientos de relatos cortos.

sábado, 5 de febrero de 2022

1970- TAU CERO – Poul Anderson

 

En 1960, el físico estadounidense Robert W.Bussard propuso un sistema de propulsión para naves espaciales, el estatorreactor Bussard o, en inglés, el Bussard Ramjet, que, durante un tiempo, pareció la solución a los dos problemas que impedían hacer realidad el viaje más rápido que la luz: el combustible y la protección de los peligros del medio interestelar, en concreto, de la presencia tenue de átomos de hidrógeno y otros elementos desperdigados por el vacío casi total del espacio. El problema es que, si la nave se desplaza lo suficientemente rápido, el bombardeo de esas partículas acabará desgastando y destruyéndola. La audacia del planteamiento de Bussard radicaba en ver al hidrógeno como aliado tanto como enemigo: si se conseguía recolectar esos átomos y fusionarlos, podían servir de combustible. Los que no se utilizaran como tal, podrían expulsarse por el escape.

martes, 26 de mayo de 2020

1960- LOS GUARDIANES DEL TIEMPO – Poul Anderson


Las historias de viajes al futuro suelen poner el énfasis en la descripción de los cambios que, para bien o para mal, experimentará la sociedad y la tecnología. Cuando se trata de ir al pasado, sin embargo, suele recurrirse al mecanismo de la paradoja temporal, ya que brinda buenas posibilidades para construir un thriller a su alrededor. Heinlein añadió drama cotidiano y aventura en novelas como “Puerta al Verano” (1956); y “El Fin de la Eternidad” (1955), de Isaac Asimov, fue el prototipo de narraciones que incluían poderosas organizaciones burocráticas que trataban de evitar las consecuencias potencialmente desastrosas que podían derivarse del desplazamiento temporal. Poul Anderson cogió elementos de sus dos colegas contemporáneos y los llevó a un nuevo nivel utilizando su pasión por la Historia.

jueves, 22 de marzo de 2012

1954-LA ONDA CEREBRAL - Poul Anderson


Poul Anderson es uno de los escritores más prolíficos con que cuenta la ciencia-ficción. Gran parte de su obra aparece encuadrada en el ciclo de la Liga Polisotécnica y el Imperio Terrano, una amplia historia del futuro que abarca varias decenas de novelas, algo que, definitivamente, escapa a las posibilidades y energía de la mayoría de los lectores que no sean acérrimos del escritor. Esta novela, sin embargo, no sólo se puede disfrutar individualmente sino que hoy sigue siendo una de sus obras más recordadas y un clásico del género, un libro acerca de la capacidad del hombre para aceptar aquéllo a lo que ha venido aspirando desde su origen: el logro de la trascendencia y su asunción de un papel relevante en el universo.

Durante millones de años, nuestro sistema solar ha estado bañado por un "cono" de radiación emitido desde el centro de la galaxia. Esta radiación ha tenido como efecto la ralentización de determinadas reacciones electroquímicas, entre ellas las que tienen lugar en las neuronas de los cerebros humano y animal. Cuando, en su eterno viaje por el espacio, la Tierra sale del ámbito de influencia de esa "lluvia" radioactiva, todos los cerebros del planeta aumentan espectacularmente su capacidad, funcionando más rápida y eficientemente. Las personas de mentes más brillantes alcanzan el nivel de genio mientras que los retrasados se convierten en personas normales. Hasta los animales mejoran su inteligencia y se niegan a continuar sirviendo como bestias de carga o alimento; las especies más inteligentes, como los chimpancés, incluso llegan a desarrollar un lenguaje rudimentario. En ese nivel mental, el Hombre se encuentra cercano a trascender su antigua condición.

Pero el cumplimiento de un viejo deseo de la Humanidad acarrea su propio infierno: ¿Qué ocurre cuando hasta el más torpe de los hombres toma conciencia de su pequeñez y de la futilidad de sus esfuerzos diarios en tareas insulsas y mecánicas? ¿Qué metas, qué aspiraciones puede perseguir el Hombre cuando los asuntos mundanos carecen de interés y los grandes problemas que lo han acosado desde la noche de los tiempos hallan solución? De la noche a la mañana, la civilización se colapsa. Los policías, los conductores de autobús, los tenderos, los barrenderos... abandonan sus trabajos; el delicado equilibrio que mantiene vivas las ciudades se desmorona; surgen cultos apocalípticos y revueltas; las dictaduras comunistas se derrumban; los africanos negros se alían con unos simios recién nacidos a la inteligencia para expulsar a los africanos blancos del continente,...

El caos social tiene al tiempo su origen y reflejo en los severos trastornos individuales: gente que nunca se molestó en pensar, dejándose guiar por otros más inteligentes o sencillamente más astutos o despiadados, cobran amarga conciencia de su condición de explotados; otros, naturalmente inclinados hacia la introspección en lugar de la acción externa, son incapaces de asimilar la riada de pensamientos que fluyen por sus cerebros, sumiéndose en la demencia.

Dos son los protagonistas principales que nos sirven de guía en el tambaleante comienzo de la nueva Edad del Hombre: por un lado, Peter Corinth, un físico que canaliza su incrementado intelecto hacia la solución de problemas científicos. Su esposa Sheila, una persona sencilla y sin inquietudes intelectuales, se queda muy atrás en ese avance mental respecto a su esposo, con el agravante de que ahora es muy consciente de esa gran brecha mental, brecha que empuja a su marido a buscar consuelo -físico, emocional e intelectual- en Helga, una colega de su laboratorio. La angustia de su nueva situación sume a Sheila en un estado psicótico que la atrapa en una peligrosa espiral.

En el extremo opuesto encontramos a Archie Brock. Antes del gran cambio era un retrasado que trabajaba en una granja. Su nueva inteligencia no le convierte en un superdotado ni, por tanto, lo eleva por encima de los aspectos prácticos de la vida. Ante el abandono de todos los trabajadores, se queda al frente de los campos y los animales, forjando una extraña colaboración con éstos (especialmente unos lúcidos chimpancés escapados de un circo próximo) para poder sobrevivir en total aislamiento del caos en el que se sume el mundo circundante, un mundo que, además, lo rechaza por su "inferioridad" intelectual. Poul Anderson nos dice que una mayor inteligencia no cambiará sustancialmente al hombre en tanto su personalidad básica y sus instintos no lo hagan. Las inseguridades, las supersticiones, odios, envidias, los miedos y los prejuicios, las patologías mentales, la necesidad de un objetivo vital, las preguntas acerca del sentido de las cosas... todo ello seguirá allí, afectando a nuestro comportamiento. Sin embargo, y pese a la oposición de algunos grupos incapaces de adaptarse a la nueva situación, la Humanidad sólo tiene un camino que seguir: abandonar la Tierra, una meta a la que no todos podrán aspirar...

No es fácil escribir una novela protagonizada por humanos superinteligentes. ¿Cómo se describe
esa inteligencia, sus procesos mentales, conclusiones y percepción del mundo y de uno mismo cuando ni escritor ni lectores alcanzan ese nivel? ¿Es posible escribir diálogos suficientemente brillantes como para reflejar ese superior estado mental? Anderson sortea el problema narrando con especial detalle los cambios en los procesos mentales de los menos inteligentes (simbolizados por el personaje de Archie Brock) en cuanto a su comprensión del entorno, la interacción con otros seres y su mundo interior. Por otra parte, aquellos individuos más sobresalientes -como Peter Corinth y sus colegas científicos-, acaban prescindiendo del lenguaje hablado tal y como lo conocemos, sustituyéndolo por una compleja combinación de gestos, ademanes y palabras sueltas cuyo significado conjunto es captado y entendido a un nivel intuitivo. Otra manifestación de esa inteligencia incrementada, ésta de índole práctico, es la proliferación de todo tipo de inventos y tecnología más allá de nuestro conocimiento actual, tecnología que contrasta con el primitivismo y la vuelta a la tierra que practican los "retrasados" encabezados por Archie Brock.

El incremento artificial de la inteligencia fue un tema recurrente en la ciencia-ficción de los años cincuenta y sesenta, suscitado probablemente por los continuos avances en medicina y farmacología. En aquel momento era razonable soñar con la posibilidad de que la ciencia médica pudiera inventar formas de mejorar la eficiencia de nuestro cerebro. Tal posibilidad aparece en otras novelas de la época como "Más que humano", de Theodore Sturgeon o "Flores para Algernon", de Daniel Keyes. La realidad ha demostrado que aquellas esperanzas en la medicina eran más bien infundadas -en la actualidad se han trasladado a los implantes cibernéticos- y hoy nos conformamos con que se desarrolle un medicamento que detenga el deterioro de nuestra mente a causa de la enfermedad o el simple paso del tiempo.

Novela primeriza de Anderson, el texto tiene aspectos que no han envejecido tan bien como sería deseable y está claro que los argumentos científicos que expone tienen poca consistencia. Da también la impresión de que su extensión es demasiado reducida habida cuenta del ámbito épico de los acontecimientos que describe: el derrumbe de la civilización, guerras civiles en Asia y África, colapso de las ciudades, éxodos de población, intrigas políticas a todos los niveles, exploración espacial de largo alcance y descubrimiento de especies alienígenas... Pero ello bien podría
no ser achacable al autor. Eran todavía los tiempos en los que las historias de CF comenzaban a salir trabajosamente del restringido formato de la serialización en revistas especializadas para ser editadas directamente en formato de novela, pero la publicación de gruesos volúmenes dedicados a un género aún minoritario era algo que los editores ni siquiera se planteaban. Por ello, es probable que Anderson, aun habiéndolo deseado, jamás tuviera la oportunidad de ampliar su relato, viéndose obligado a recortar considerablemente sus pretensiones iniciales. En años posteriores se desquitaría con sus libros de la Liga Polisotécnica y su vasta epopeya del futuro.

La imposibilidad de la novela de alcanzar su pleno potencial no ensombrece sus aciertos y "La onda cerebral" sigue siendo una interesante lectura que anima a reflexionar sobre aspectos muy básicos y fundamentales relacionados con la misma naturaleza de nuestra especie.

sábado, 4 de febrero de 2012

1962-AFTER DOOMSDAY - Poul Anderson


A comienzos del siglo XXI, la Guerra Fría continúa dominando la política terrestre aun cuando el primer contacto con una cultura alienígena tuvo lugar en los años ochenta del siglo anterior. En aquel momento, inadvertidamente al principio, la Tierra pasó a ser un factor más dentro del conflicto que atenazaba al resto de la galaxia. Los nómadas kandemirianos son la especie hegemónica, enfrentados a una coalición liderada por los guerreros vorlakianos. Los monwaingi, mientras tanto, adoptan una postura neutral, aunque en el fondo se oponen también a los kandemirianos.

El contacto con la tecnología extraterrestre proporciona a los humanos la posibilidad del viaje espacial a grandes distancias, no tardando en organizar expediciones a remotas regiones de la galaxia, alejadas del conflicto. Una de esas naves exploradoras es la norteamericana "U.S.S. Benjamin Franklin", que regresa a la Tierra tras un viaje de tres años al centro de la galaxia. Lo que se encuentra es desolador: la Tierra ha quedado reducida a un cascarón muerto, no hay ni rastro de vida animal o humana ni en el planeta ni en la Luna, y su órbita está plagada de misiles programados para destruir cualquier vehículo espacial que se aproxime. No hay nada allí que puedan hacer. Deben marcharse, pero ¿a dónde? ¿Qué puerto alienígena es seguro cuando no saben quién ha sido el responsable de tal calamidad? Es más, vayan donde vayan, ¿qué futuro puede esperarles ahora a esa tripulación de trescientos hombres, sin mujeres con las que perpetuar la raza? La tripulación se amotina, mata al capitán y nombra un nuevo líder, un aventurero e ingeniero llamado Carl Donnan, que dispone las cosas para buscar a otros humanos supervivientes y averiguar quién fue el responsable de lo sucedido en la Tierra.

Por otra parte y en una situación similar se encuentra la nave "Europa", recién llegada de una exploración de la Nube de Magallanes. Su tripulación, entre las que se cuenta su líder, la navegante Sigrid Holmen, está compuesta por 100 mujeres europeas. Como en el caso de la "Benjamin Franklin", habrán de alejarse de la Tierra ante la amenaza de los misiles automáticos.

Los hombres se alían con los vorlakianos, ofreciendo sus servicios como mercenarios y desarrollando para ellos nueva tecnología bélica. Ello no les llevará más que a la cautividad y al enfrentamiento con los kandemirianos mientras tratan de averiguar cuál de las razas es la responsable de la destrucción de la Tierra. Las mujeres, por su parte, se alejan de los mundos en pugna, evitando las culturas sospechosas de haber aniquilado la Tierra. Se establecen en un planeta con una vibrante economía capitalista, donde fundan una empresa y rápidamente -y es que en el capitalismo no hay quien gane a los terrícolas- comienzan a ganar dinero. Su objetivo es el de utilizarlo para comprar naves que les permitan buscar a otros humanos supervivientes. Tampoco ellas conseguirán evitar los problemas, esta vez derivados de la rivalidad comercial.

Hombres y mujeres lograrán por fin reunirse tras una gran batalla en la que los primeros demostrarán su capacidad de combate y su calidad guerrera. El misterio del fatal destino de la Tierra quedará aclarado, pero a costa de desatar más violencia...

No es esta la mejor de las novelas de Anderson (ni siquiera, hasta donde sé, tiene edición en español). Los personajes son un tanto amorfos y tópicos (héroe masculino valiente y heroína exótica), la tecnología (aparte del motor estelar que permite los viajes espaciales) no parece haber evolucionado demasiado y la resolución del misterio se hace evidente antes de llegar a la mitad del libro. En el lado positivo tenemos la original idea de contar la última parte en forma de poema épico o el planteamiento de un escenario galáctico balcanizado en el que la Tierra ocupa un lugar marginal (lástima, eso sí, que nuestro planeta sea destruido tan pronto). Pero sobre todo -y quizá lo más importante- es un libro entretenido, una space opera ligera con ciertos toques de sátira social y política.