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jueves, 5 de septiembre de 2024

1888- ARGOSY ALL-STORY WEEKLY



Las revistas pulp, en su comienzo un fenómeno norteamericano, han recibido tradicionalmente muy mala prensa y habitualmente se les considera como un subproducto literario sin apenas méritos. Si bien es cierto que durante los años treinta hubo algunas revistas pulp de calidad ínfima, no se puede generalizar y, de hecho, antes y después de la Primera Guerra Mundial, estas publicaciones fueron merecedoras de gran interés y jugaron un papel importante en la cultura popular. Baratas y producidas con papel de bajo coste, siempre fueron consideradas como algo efímero y hoy en día no resulta fácil encontrar copias en buen estado de conservación.

viernes, 5 de julio de 2024

1923- WEIRD TALES, EL ORIGEN DE UNA REVISTA LEGENDARIA

 

En 1922, Jacob Clark Henneberger y J.M.Lansinger se asociaron para fundar una nueva empresa editorial: Rural Publicactions, Inc. Ubicada en Indianápolis, Indiana, enseguida lanzó una nueva e interesante revista de ficción titulada "Detective Tales", cuyo primer número, de gran formato (20x28 cm), llevaba fecha de 1 de octubre de 1922. El encargado de supervisar cada número, con cadencia quincenal, era un experimentado escritor y ex editor de prensa llamado Edwin Baird. El contenido del primer número incluía una novela y diez cuentos de autores como Vincent Starrett, Henry Leverage y Harold Ward.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

1949- THE MAGAZINE OF FANTASY AND SCIENCE FICTION


A finales de los cuarenta, cuando “Astounding Science Fiction” se hallaba en la cima de su popularidad, había ya otro tipo de CF que discurría por caminos menos visibles y que afloraba en revistas de menor categoría. Fue por entonces que un puñado de escritores empezaron a experimentar con el estilo y la técnica narrativa, una opción estética que les cerraba las puertas de “Astounding”. Los primeros trabajos de Ray Bradbury, Alfred Bester o Cordwainer Smith vieron la luz en otras cabeceras. Y otros autores que ya habían publicado en “Astounding” empezaron a explorar formas de expresión y visiones más personales para los que tuvieron que encontrar editores más abiertos de mente que John W.Campbell Jr y nichos de lectores en sintonía con sus ambiciones.

viernes, 14 de julio de 2017

1946- NEW WORLDS Y LA RENOVACIÓN DE LA CIENCIA FICCION (y 2)


(Viene de la entrada anterior)

Mientras estuvo al frente de la revista, Moorcock animó a los escritores que participaban en ella a experimentar sin miedo con sus temas y estilos narrativos, deconstruyendo el típico formato de relato corto para imaginar algo nuevo al tiempo que mejorar las caracterizaciones de los personajes. Mientras que Brian Aldiss se contentó con subvertir las ideas clásicas de la ciencia ficción y jugar con ellas. J.G. Ballard empezó a escribir las antes comentadas “novelas condensadas”, ficciones cortas que ponían el énfasis en la no linealidad y la descripción impactante de paisajes física y emocionalmente desolados, carentes de dimensión y consumidos por la angustia.

jueves, 13 de julio de 2017

1946- NEW WORLDS Y LA RENOVACIÓN DE LA CIENCIA FICCIÓN (1)


Tras unos años cincuenta en general conservadores y un tanto insultos y a pesar de cierto temor reprimido, la década de los sesenta ha pasado a ser una suerte de icono para la liberación psicológica, el afloramiento de la furia social y la autoindulgencia. Obsesionados con el estilo y la moda, los adolescentes y veinteañeros que crecieron tras la Segunda Guerra Mundial, se lanzaron con avidez -y para desesperación de sus mayores- hacia los productos más atrevidos y sencillos de la industria del ocio, legal o ilegal: música pop y rock, cine, televisión, drogas… Luego transformaron ese hedonismo y vacuidad en pensamiento utópico, compromiso social y político y rebelión contra el establishment. Convivieron un movimiento de liberalización (aborto, homosexualidad, derechos civiles, censura oficial) con momentos en los que las propias instituciones, atemorizadas, intentaron coartar esas mismas libertades.

domingo, 27 de octubre de 2013

1937- ASTOUNDING SCIENCE FICTION / ANALOG (y 3)







(Viene de la entrada anterior)

El primer editorial de Campbell sobre Hiroshima no apareció hasta noviembre de 1945 debido a los retrasos propios del negocio (correcciones, imprenta, distribución…), pero en la misma afirmaba: “La Civilización… ha muerto. Ahora estamos en el interregno”.

sábado, 26 de octubre de 2013

1937- ASTOUNDING SCIENCE FICTION / ANALOG (2)



(Viene de la entrada anterior)

El intento de aplicar principios científicos al funcionamiento de la mente humana tuvo resultados más irregulares. Entremezclados con sobrias historias sobre la ley natural y complejas especulaciones acerca de tendencias sociales, “Astounding” incluyó muchos relatos relacionados con la telepatía y otras formas de percepción extrasensorial. Campbell consideraba estos poderes “psi” como una especulación científica tan válida como la vida alienígena o la ingeniería de vuelo espacial.

viernes, 25 de octubre de 2013

1937-ASTOUNDING SCIENCE FICTION / ANALOG (1)






La mayor parte de las revistas pulp norteamericanas de los años treinta, mal escritas, compuestas a toda prisa y sin demasiadas exigencias en cuanto al material que ofrecían, han envejecido mal. Hoy se han convertido en páginas escaneadas disponibles por internet u objetos de coleccionismo para algunos aficionados muy particulares. Son objetos de una era que se contempla remota y sólo sus maravillosas portadas, a cargo de artistas de la talla de Frank R.Paul, Wesso o Virgil Finlay, siguen aguantando el paso del tiempo. “Astounding Science Fiction” fue la excepción.

sábado, 16 de junio de 2012

1926-AMAZING STORIES (2)



(Continúa de la entrada anterior)

En realidad, como hemos visto abundantemente en este blog, muchos escritores antes de Gernsback habían escrito historias que hoy están universalmente reconocidas como ciencia-ficción; pero él fue el primero en proponer un sistema que permitió identificar, clasificar y producir este tipo de narraciones. En sus editoriales, presentaciones de los relatos y respuestas a las cartas de los lectores que se publicaban tanto en la pionera "Amazing Stories" como en sus herederas, no se cansaba de afirmar que las tres características que reunía una historia de CF eran: narración ("romance cautivador") que incorpora información científica precisa ("hechos científicos") y predicciones derivadas de forma lógica de esa información ("visión profética"). Estos elementos hacían de la CF un género enfocado a tres tipos de público: lectores en general, adolescentes brillantes y científicos e inventores; asimismo, era un tipo de literatura con tres propósitos: entretener, proporcionar educación científica y ofrecer ideas para posibles avances científicos.

A diferencia de las innumerables predicciones con las que Gernsback inundaba sus artículos para revistas de ciencia popular, una predicción inserta en una historia cautivadora tenía mayores posibilidades de alcanzar una audiencia más amplia, incluyendo científicos e inventores que quizá se sintieran inspirados por ella y se pusieran manos a la obra para hacerla realidad. Esto hacía de la CF un tipo de literatura especialmente importante. Es más, el incluir una predicción en una historia podría animar a los escritores no sólo a especular sobre cómo conseguir tal o cual invención, sino sobre su efecto en la sociedad del futuro, punto este último en el que pondría especial énfasis el principal sucesor de Gernsback en la edición de revistas de CF, John W.Campbell Jr, cuya revista "Astounding Science Fiction" tomó el relevo como referencia del género durante los veinte años siguientes.

Pero a pesar de la influencia que ejerció durante los años veinte y treinta, Gernsback fracasó en su propósito
de purgar totalmente a la CF de sus elementos místicos y/o fantásticos, objetivo que había formado parte de su filosofía personal desde el comienzo. Hacia 1930, Gernsback se había visto forzado a modificar los términos de su proyecto, cambiando el nombre de la revista "Science Wonder Stories" a "Wonder Stories" sobre la base de que la palabra “Science” había limitado el número de lectores, una decisión que habría sido anatema para Gernsback cinco años antes. Sus lectores querían algo más que “sólo” Ciencia. Las historias educativas protagonizadas por geniales inventores que tanto le gustaban pronto aburrieron a los lectores. Éstos querían emoción y aventura. Y eso fue lo que les ofreció uno de los escritores descubiertos por Gernsback, E.E."Doc" Smith, cuyo "The Skylark of Space" se publicó en Amazing Stories en 1928. La inmensa popularidad de esa serie indicó el nuevo rumbo editorial a seguir: a partir de los años treinta, ya en poder de sus nuevos dueños, "Amazing Stories" fue el refugio de las más extravagantes aventuras espaciales, historias protagonizadas por pilotos y guerreros de mandíbula varonil a bordo de brillantes naves y heroínas de grito fácil, con argumentos absurdos, planes insensatos y diálogos estúpidos. Este subgénero fue sarcásticamente etiquetado en 1941 por Wilson Tucker como "space opera" en el fanzine "LeZombie" .

Aún más innovaciones pueden atribuírsele a Gernsback. Fue el primero en diseñar los símbolos e iconos visuales más característicos de la ciencia-ficción, incluyendo el archiconocido cohete de forma acigarrada. Con un encanto que ha soportado el paso del tiempo, las ilustraciones de sus revistas combinaban maquinaria futurista con paisajes extraterrestres ante los que los seres humanos parecían insignificantes.

Aunque el primer artista que se ocupó de las portadas, Frank R.Paul, no era especialmente diestro
dibujando gente y su trabajo se reproducía sobre el mediocre soporte del papel de pulpa, fue capaz de crear un sinfín de variaciones sobre un limitado rango de temas: cohetes, alienígenas de ojos saltones, viajes espaciales, ciudades cubiertas por cúpulas transparentes... Él y sus sucesores se encargaron de traducir las palabras de los escritores a luminosas imágenes que todavía hoy son lo más recordado del fenómeno pulp y que inspiraron directamente la imaginería de los comics. Éstos, a su vez, ofrecieron ya de los años treinta una CF en la que importaba menos la ciencia y más los héroes. Casi inmediatamente, los personajes de comics como Buck Rogers, Flash Gordon o Superman se convirtieron en el peldaño necesario para que la CF saltara a la gran pantalla.

En cierto sentido, el arte gráfico, los artículos científicos, las historias casi intercambiables e incluso los anuncios de las revistas pulp formaban un flujo continuo de información que trataba de transmitir la idea que sobre el futuro tenían sus autores. Leer de principio a fin una de estas revistas es como pasar una noche viendo la televisión por cable. Nada destaca especialmente porque no es esa la intención. Los personajes de una historia reaparecen en otra, como si fueran estrellas invitadas de comedias televisivas. Algunas veces lo hacen bajo otro nombre: el profesor Brown en lugar del profesor Stone; otras se llaman igual porque a los escritores se les animaba a repetir los esquemas que probaban ser populares, como las aventuras del profesor Aloysius O´Flannigan en los relatos escritos por Amelia R.Long. Y si en un número en particular el lector no encontraba una historia de A.R.Long, no había problema, hallaría los mismos ingredientes en las de Eando Binder o R.R.Winterbotham.

Otra de las grandes ideas de Gernsback fue incluir en sus revistas una sección de correo de los lectores. En ella, además de comentar y analizar las historias, los aficionados podían indicar su dirección, permitiendo que se pusieran en contacto los unos con los otros. No tardó en formarse una activa comunidad de entusiastas seguidores, algunos de los cuales, como hemos dicho, se convertirían en escritores de fama. Fue el comienzo del movimiento de fans de la ciencia-ficción que no ha hecho sino crecer hasta la actualidad y que distingue netamente al género de otras ramas de la literatura popular. Para impulsar aún más este movimiento, en 1934 Gernsback fundó la primera organización oficial de aficionados a la CF, la Science Fiction League.

Sin embargo, no todo fueron luces. Gernsback era un hombre muy competitivo que debía sacar beneficios como fuera de una industria despiadada. Se vendían cada mes millones de pulps en kioscos y tiendas y sus revistas eran sólo una gota de agua entre un océano de cientos de títulos. Así, mantener los costes al mínimo fue siempre una obsesión para él, con el resultado de que su reconocimiento en el mundo editorial quedó lastrado por su costumbre de alienar a los escritores pagándoles poco, tarde y mal. H.P.Lovecraft siempre se refería a él como "Hugo la Rata" y Donald A.Wollheim se unió a otros autores en una demanda colectiva para reclamarle el pago de sus encargos.

Siempre intentando ganar dinero como fuera, Gernsback abandonó temporalmente la ciencia-ficción en
1936, cuando vendió la cada vez menos rentable "Wonder Stories" (rebautizada por el nuevo propietario como "Thrilling Wonder Stories"), dedicándose a otras aventuras editoriales, especialmente la revista "Sexology". Pero siguió escribiendo por diversión y en dos ocasiones más intentó volver a su género favorito, aunque fueron incursiones de breve duración: un comic book, "Superworld Comics" (1940) y una revista de lujo, "Science-Fiction Plus" (siete números entre marzo y diciembre de 1953). También comenzó a escribir con carácter anual una revista publicada a sus expensas (inicialmente parodias de otras revistas y luego titulada "Forecast"), que enviaba a sus amigos por Navidad como felicitación personal.

Aunque nunca fue considerado como una persona agradable ni dotada de especial encanto, Gernsback fue invitado a asistir con honores a la Convención Mundial de Ciencia-Ficción de 1952. Los galardones más prestigiosos del género otorgados por los aficionados -no por jurados o editoriales-, los Science Fiction Achievement Award, fueron a partir de entonces bautizados -no oficialmente- como Premios Hugo; y los fans lo agraciaron con el título "padre de la ciencia-ficción", calificativo que él mismo no tuvo problemas en adoptar y repetir hasta la saciedad. Desde los años cuarenta, en artículos y entrevistas, practicó la autopromoción, considerándose el más prolífico y preciso profeta de avances científicos. Continuó publicando y escribiendo hasta su muerte en 1967. Su obituario en el New York Times lo calificó de "Barnum de la Era Espacial"

Cuando los ensayos sobre ciencia-ficción comenzaron a proliferar en los sesenta y setenta del siglo pasado,
hubo una tendencia a infravalorar a Gernsback y considerarlo como una influencia perjudicial a causa de su ineptitud literaria, su ideología conservadora ("proto-fascista" se le llegó a denominar) y su gusto por las historias con largas y pesadas explicaciones científicas que adormecían la capacidad creativa del escritor que había recibido el encargo. Se le atacaba por crear una CF sin humor, didáctica, pedestre, aburrida y poco fiel a los principios de la ciencia; se le hacía responsable de la infantilización de un género que, de no haber sido por él, habría evolucionado hacia temas adultos tratados con la adecuada profundidad (denuncias similares sufriría George Lucas cuando estrenó "Star Wars" en 1977). Brian Aldiss, en el nombre de Europa y al frente de la entonces influyente New Wave, lo calificó como "uno de los peores desastres que hayan afligido a la ciencia-ficción". William Gibson, antes de dar comienzo al ciberpunk, escribió un cuento, "The Gernsback Continuum", en el que criticaba con sorna la CF norteamericana anterior a la "Época Dorada".

Sin embargo, estudiosos posteriores, como Gary Westfahl, han reconocido su importancia. Sea cual sea la calidad de las historias que publicó, tuvieron un gran impacto en la percepción que del género se transmitió a la sociedad. Escritores y lectores comenzaron a fijarse en la ciencia-ficción; otros editores hicieron hincapié en el valor científico de sus historias, los autores incluyeron más explicaciones científicas en sus relatos y los entusiasmados lectores escribían cartas alabando esos enfoques. Sencillamente, sin "Amazing Stories" otras revistas de CF -en las que nombres de la categoría de Isaac Asimov, Robert A.Heinlein o Arthur C.Clarke publicaron sus primeros trabajos-, jamás habrían existido. El esfuerzo de Gernsback por involucrar en el proyecto a multitud de jóvenes no sólo contribuyó a popularizar la ciencia-ficción, enfatizar el aspecto científico de las historias y asentar su particular iconografía futurista, sino que les animó a explorar nuevas formas de contar esas historias.

"No sólo la ciencia-ficción es una idea de tremenda relevancia, sino que será un importante factor a
la hora de convertir el mundo en un lugar mejor para vivir gracias a la educación del público en las posibilidades de la ciencia y la influencia de ésta en la vida que, aún hoy, no es apreciada por el hombre ordinario. (...) Si se pudiera hacer que cada hombre, mujer, chico y chica leyeran ciencia-ficción, ello redundaría en un gran beneficio para la comunidad ya que se elevaría tremendamente el nivel educativo de sus integrantes. La ciencia-ficción haría a la gente más feliz, les proporcionaría un mayor entendimiento del mundo, les haría más tolerantes". No hay que decir que la ingenuidad que impregna estas palabras de Gernsback -por otra parte compartida por muchos profesionales de la época- no superó la prueba del tiempo. Su limitado concepto de la ciencia-ficción como nueva forma de literatura expresada en términos estrictamente científico-didácticos ("75% de literatura mezclada con un 25% de ciencia"), valiosa en su calidad de foro de intercambio entre científicos y tablón de anuncios de propuestas científicas novedosas, sólo ha perdurado en una rama del género, la ciencia-ficción "dura".

La CF, por suerte para todos, ha trascendido aquel rígido planteamiento inicial y se ha convertido en un género de masas enriquecido mediante las más diversas aportaciones y enfoques. Sin embargo, la visión de Gernsback de la CF como género con una identidad claramente diferenciada y de gran relevancia así como el entusiasmo que le permitió reunir a un público receptivo a aquellas historias, sí tuvo un gran impacto en todos sus autores y lectores, incluso aquellos que creían tener poco que ver con él. En retrospectiva, puede que lo que naciera a partir de "Amazing Stories" no fuera más que un guetto, pero fue un guetto dorado, una hermandad de oportunidades y maravillas.

Gernsback hizo posible creer en la ciencia ficción, y esa fe, más que la calidad literaria de su oferta inicial, permitió vislumbrar el potencial de todo un género. Antes de él, había historias de ciencia-ficción. Después, hubo Ciencia Ficción.

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miércoles, 13 de junio de 2012

1926-AMAZING STORIES (1)




En Europa, los temas explorados por el "romance científico" retomaron la atención de buen número de escritores y lectores en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial. Pero el desarrollo del género siguió un camino muy diferente en los Estados Unidos. Allí no fueron autores o editoriales "serios" los que cultivaron la incipiente ciencia-ficción, sino lo que se conoce genéricamente como revistas pulp: publicaciones editadas en papel de mala calidad y dirigidas a un relativamente pequeño grupo de entregados seguidores. Con un formato inventado por Frank Munsey en 1898 en la revista "Argosy", sus mejores años los vivieron estas publicaciones entre los años veinte y los cincuenta del siglo pasado, como parte de un pujante negocio editorial (que también comprendía las novelas baratas y los comic-books) cuyo público objetivo era la clase baja y media-baja con un presupuesto económico que sólo les brindaba acceso a ofertas de ocio baratas. A menudo despreciadas por los estudiosos como subproducto juvenil sin mayor interés, más recientemente han sido recuperadas y apreciadas como parte fundamental de la historia no sólo de la CF, sino de otros géneros como el terror, la fantasía o el policiaco.

Al principio, estas revistas incluían relatos de una gran variedad temática: western, misterio, romántico, aventura... y ciencia-ficción. El énfasis de estas historias se ponía en la sucesión ininterrumpida de acontecimientos, personajes de marcado carisma, un código ético binario ”Bien/Mal” y, especialmente en la CF, escenarios exóticos y maravillosos. En 1906 apareció la primera de las revistas especializadas en un género concreto, "Railroad Man´s Magazine", al que pronto siguieron otras en la misma línea como "Detective Story Monthly" (1915), "Western Story" (1919), "Love Stories" (1921) o "Weird Tales" (1923). Sin embargo, ninguno se atrevió con la ciencia-ficción. Se diría que era todavía un género algo difuso, cuya escasa delimitación impedía venderlo como un producto con posibilidades comerciales. Con todo, pronto algunos editores se dieron cuenta de que cuando incluían en sus publicaciones narraciones de ciencia-ficción, las ventas aumentaban. Hasta que, en abril de 1926, nació "Amazing Stories" quizá la revista de CF más importante jamás publicada. Y ello no gracias a su formato o la calidad de las historias que incluía, sino por ser la primera en dedicarse exclusivamente al género y realizar un claro y decidido esfuerzo por su dignificación como rama independiente de la literatura popular.

Hugo Gernsback, el padre de la criatura, era perfecto para la tarea, un personaje no sólo conocido entre los aficionados a la CF, sino entre los historiadores de la tecnología. Nacido en Luxemburgo en 1885, emigró a Estados Unidos en 1903, convirtiéndose en un destacado pionero en la retransmisión de radio y televisión. Su emisora WRNY-1010 AM, Coytesville, empezó a emitir el 12 de junio de 1925 desde su estudio en Nueva York, presentando programas diarios de cinco minutos sobre cocina, ejercicios gimnásticos y conciertos. Su pasión por la tecnología le llevó al ámbito de la divulgación a través de la edición de revistas de ciencia popular, como "Modern Electrics" y "Science and Invention", en las que junto a artículos científicos incluía regularmente ejemplos de lo que llamaba "cientificción" ("Scientifiction"). La mayor parte de ese material era estilísticamente aburrido y muy convencional, sin el sentido de la maravilla y el impulso aventurero que se podían encontrar en otros "romances científicos" del estilo de los seriales de Edgar Rice Burroughs. En muchos casos no eran más que insulsos rellenos cuyo auténtico propósito era la presentación de una nueva idea o invento y que más se asemejaban a manuales de instrucciones que a un relato de ficción. La novela "Ralph 124C41+" (1912, recopilada en libro en 1925) fue escrita por el propio Gernsback siguiendo estas directrices; el tiempo la ha convertido en un texto apenas digerible hoy.

Pero en su momento tuvo éxito, y ello animó a Gernsback a reclutar a otros escritores de ficción para su revista "Practical Electrics" primero y otras publicaciones después, dedicando desde entonces todas sus energías a la tarea de edición y relegando sus otros negocios a un segundo plano. Él mismo continuó escribiendo ocasionalmente ciencia ficción, por ejemplo, "La tormenta magnética" (1918), en la que presentaba con didactismo su plan para finalizar la Primera Guerra Mundial utilizando el electromagnetismo para desmontar la maquinaria bélica alemana. Lo más destacable de su producción posterior a "Ralph...", sin embargo, fueron dos novelas: "“Baron Munchausen´s New Scientific Adventures” (serializada en "Electrical Experimenter" de 1915 a 1917 y nunca reeditada en forma de libro), en la que el fanfarrón personaje del siglo XVIII interviene en la Gran Guerra antes de embarcarse en un largo viaje espacial que va perdiendo su vena satírica inicial hasta convertirse en una sosa utopía; y "Ultimate World", publicado póstumamente en 1971, una intriga en la que visitantes alienígenas aumentan la inteligencia de los niños terrestres.

Es, sin embargo, por su faceta de editor por lo que Gernsback es recordado hoy. Tras el éxito cosechado
con un número especial "Scientific Fiction” de su revista “Science and Invention” en 1923, Gernsback comenzó a darle vueltas a la idea de publicar un magazine exclusivamente dedicado al género. El resultado fue, tres años después, "Amazing Stories", de noventa y seis páginas. Su fórmula editorial obtuvo un éxito inmediato, alcanzando en poco tiempo una circulación mensual de 100.000 ejemplares. No tardaron otros editores en crear sus propias revistas de CF, revistas cuyos títulos reconocían su deuda con la de Gernsback: "Astounding Stories" (1930), "Astonishing Stories" (1931), "Marvel Science Stories" (1938), "Startling Stories" (1939)... La mayoría eran propiedad de grandes compañías, como Munsey o Clayton, en cuyo catálogo se incluían listas enteras de cabeceras pulp.

Paradójicamente, el primer competidor de Gernsback fue él mismo. Se había expandido tanto financieramente que perdió el control de su negocio, haciendo bancarrota en 1929. La revista quedó entonces bajo la dirección de Arthur Lynch primero y T.O´Connor Sloane después. "Amazing Stories" conservó su popularidad hasta mediados de los cincuenta. Desde entonces, fue cancelándose y reapareciendo esporádica pero regularmente, pasando de dueño en dueño. Su última encarnación tuvo lugar bajo la tutela de la compañía de juegos de rol Wizards of the Coast, con un contenido basado principalmente en franquicias cinematográficas o televisivas . Dejó de publicarse en agosto de 2000.

En fin, tras la pérdida de su cabecera favorita, Gernsback no se desanimó, ni
mucho menos. Fundó inmediatamente otras revistas, como "Science Wonder Stories" (12 números entre junio de 1929 y mayo de 1930), "Science Wonder Quarterly" (tres números en 1929 y 1930), "Scientific Detective Stories" (diez números desde enero a octubre de 1930) o "Air Wonder Stories" (11 números entre julio de 1929 y mayo de 1930); pero siempre fueron publicaciones de precaria y breve existencia que no lograron emular el éxito que había obtenido con "Amazing". Sólo "Wonder Stories" (amalgama de otras dos cabeceras, "Science Wonder Stories" y "Air Wonder Stories") consiguió acercarse, sobreviviendo holgadamente hasta los primeros años treinta. Fue esta última publicación para la que Gernsback, intentando eludir conflictos legales con su antigua revista, inventó una palabra para definir las narraciones que editaba: "ciencia-ficción", término que imprimía en las portadas de sus revistas. (Ulteriores investigaciones revelaron que el término "ciencia ficción" había sido independientemente acuñado en 1851 por un oscuro crítico, William Wilson, tan desconocido para Gernsback entonces como para el resto del mundo).

La fórmula inicial consistía en ahorrar costes a base de reeditar novelas y relatos de Julio Verne, H.G.Wells, Edgar Allan Poe y otros pioneros del género ya entonces muy populares. Los comentarios que el propio Gernsback realizó a estas obras constituyen una especie de pionera historia de la ciencia-ficción. El contenido se completaba con artículos científicos y pasatiempos. Más tarde optó por publicar exclusivamente historias de escritores vivos, ya fueran nombres establecidos (George Allan England, Garrett P.Serviss, Abraham Merritt), ya principiantes cuyas carreras él mismo contribuyó a impulsar (Jack Williamson, Clifford D.Simak, H.P.Lovecraft, Edmond Hamilton, Stanley G.Weinbaum... ). También organizó concursos entre los lectores, animándoles a enviar sus relatos -siempre que tuvieran una clara orientación tecnológica o científica-. De uno de ellos salió la primera narración escrita por una mujer que apareció en una revista de CF: "The Fate of the Poseidonia" (1927), escrita por Clare Winger Harris.

(Continúa en la siguiente entrada)

martes, 31 de mayo de 2011

1929-AIR WONDER STORIES


En 1929, Hugo Gernsback –cuya figura absolutamente fundamental para el género en su calidad de editor glosaremos en otra ocasión- perdió el control de su hija predilecta, Amazing Stories, cuando su compañía cayó en la bancarrota, y no tanto por falta de éxito sino por una serie de inversiones financieras que terminaron en juicio. Pero el pionero editor no se rindió, ni mucho menos. En cuestión de meses tenía otras tres revistas en el mercado, una de la cuales fue esta Air Wonder Stories (las otras fueron Science Wonder Stories y Science Wonder Quarterly).

Cuando apareció Air Wonder Stories, ya había otras revistas pulp que trataban de aventuras aéreas, como Sky Birds o Flyin Aces, si bien Gernsback, en su primer editorial las despreciaba por no tratarse sino de historias bélicas o westerns recocinadas en el molde de la aún joven aviación. En cambio, su intención era la de ofrecer al lector “historias aéreas del futuro, siguiendo una directriz estrictamente científico-mecánica, llenas de aventura, exploración y éxitos”.

Los relatos se complementaban con material diverso, incluyendo artículos sobre aviación, pasatiempos y críticas literarias. La sección de correo de los lectores pronto demostró que la revista atraía a más aficionados de CF que interesados por los aviones reales y el propio Gernsback comentaría más tarde que los lectores de la revista y los de Science Wonder –sucesora de Air Wonder Stories aunque más centrada en la CF- coincidían en un 90% a decir de las suscripciones.

La siguiente anécdota nos ofrece una buena muestra de que estas revistas ejercieron una influencia fundamental en futuros escritores. Uno de los frecuentes concursos que Gernsback organizaba entre los lectores sirvió, en febrero de 1930, para premiar el que sería eslogan de la revista. El ganador fue un tal John Beynon Harris, que propuso “Future Flying Action”. Harris sería más conocido veinte años más tarde como John Wyndham, autor de uno de los clásicos imprescindibles del género de la CF: “El día de los Trífidos”.

Y no puedo olvidarme de las portadas, dibujadas por Frank R.Paul, un dibujante que con sus maravillosos diseños, llamativas composiciones y brillantes colores ayudaron a esculpir en la mente de los lectores más jóvenes una imagen muy concreta y reconocible del futuro que influiría no sólo en futuros escritores, sino en ilustradores y diseñadores de producción cinematográfica.


In 1930, a pesar de la ilusión de Gernsback, era evidente que las cosas no acababan de ir bien. Air Wonder Stories era un título demasiado especializado. Sus historias tenían un marco narrativo tan restringido que era muy difícil que encontraran un amplio mercado. El número de historias que se podían contar sobre piratas aéreos, ciudades flotantes, aeronaves futuristas y batallas en el aire era limitado. Sus ventas decayeron y, además, Gernsback necesitaba hacer sitio en su calendario de edición para otra nueva revista, Aviation Mechanics. Así que en 1930, Air Wonder Stories se fusionó con Science Wonder Stories para formar Wonder Stories, de la que hablaremos en otra ocasión.

sábado, 28 de mayo de 2011

1986- Aboriginal Science Fiction


A mediados de los años ochenta aparece una nueva revista en Estados Unidos, “Aboriginal Science Fiction”, dirigida por Charles C.Ryan. Ryan había trabajado como periodista desde 1971 y en 1979 fue nominado a un premio Pulitzer por una serie de artículos de investigación. Gran aficionado a la ciencia ficción, ocupó el puesto de editor de la revista especializada “Galileo” en 1976. Pero la publicación tuvo problemas financieros y cerró en 1980. Ryan no se desanimó y fundó “Aboriginal Science Fiction” en 1986.

El nombre de la revista se eligió por motivos que no pueden ser más prosaicos. Ryan pensó que a la hora de enviar sus trabajos a la publicaciones, los autores tomaban su decisión en base a dos métodos: o mandarlos a la que pagaba más o bien recorrer la lista en orden alfabético. Ryan quería un nombre que estuviese en lo alto de esa lista alfabética y se le ocurrió “Aboriginal”. A partir de ahí nacería una historia sobre un antropólogo alienígena que había sido enviado a la Tierra para estudiar a la población indígena –aborigen- y quedó tan fascinado por la ciencia ficción que en cada uno de sus informes a su mundo origen incluía relatos de ese género. Así que cada número de la revista se suponía que era uno de esos informes de campo interceptados.

Fue una de las revistas semiprofesionales con más éxito de los años 80. Se publicó regularmente de 1986 a 1991. Después de esa fecha la publicación se volvió irregular, totalizando 49 números a su cierre en la primavera de 2001. Ryan ya había abandonado el proyecto en 1995.


Al mismo tiempo que las revistas de CF empezaban a perder su lugar en el corazón de los lectores, algunos títulos marginales ocuparon sus huecos. Aboriginal ha sido una de las que han cosechado más éxito, funcionando a través de suscripciones. La revista nunca estuvo muy involucrada con la Ciencia Ficción Dura (aquella en la que la premisa científica y el rigor forman parte fundamental de la narración), sino que los editores prefirieron la, digamos, “Ciencia Ficción Social”, en la que no es necesario un sólido conocimiento científico para narrar una historia sólida. Dentro de eso, aparecían distopias, paranoias y crítica social junto a artículos de ciencia. En sus páginas se dieron cita ganadores de premios Hugo y Nébula, firmas en ascenso y completos desconocidos.