Entre la considerable cantidad de grandes autores de CF que surgieron en Estados Unidos durante los años 50, destacó uno con voz y estilo propios: Theodore Sturgeon. Si bien escribió solo media docena de novelas, sus cuentos ocupan volúmenes enteros y, aunque muchos de ellos no sobresalían respecto a la media de la literatura pulp de su tiempo, otros tantos son lo suficientemente extraños como para haber gozado del beneplácito de Philip K.Dick. La mayoría de sus mejores ficciones transcurrían en “nuestro” mundo, introduciendo tan solo un elemento disruptor, por ejemplo, los poderes mentales.


