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Apoyándose en los cimientos creados en la primera parte y con la que Villeneuve presentó el entorno, los personajes y el drama, “Dune: Parte Dos” es más sorprendente, grotesca y grandiosa que aquélla.
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Apoyándose en los cimientos creados en la primera parte y con la que Villeneuve presentó el entorno, los personajes y el drama, “Dune: Parte Dos” es más sorprendente, grotesca y grandiosa que aquélla.
Puede afirmarse sin lugar a dudas que “Dune” (1965), de Frank Herbert, es una de las novelas clásicas más importantes de la literatura de ciencia ficción. El autor firmó un trabajo muy complejo en el que se describían con gran detalle las dinámicas ecológicas del planeta desértico que le da título, la cultura que se había desarrollado en él y las maquinaciones políticas que tenían lugar a cuenta del recurso en el que era rico.
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Quizá el aspecto más chirriante de “Blade Runner 2049” –al menos en lo que a mí respecta- es el de la replicante embarazada. La idea de que los humanos y las máquinas puedan reproducirse ha sido siempre muy común en la ciencia ficción pese a lo absurdo de la premisa. Ahí están, por nombrar sólo unos ejemplos, “Engendro Mecánico” (1977), “Cyborg 3: The Recycler” (1994) o la televisiva “Battlestar Galactica” (2003-9). Que un humano orgánico pueda mezclarse con un androide (o ginoide), que no deja de ser una criatura mecánica, para engendrar un híbrido dotado de ADN es científicamente absurdo.
En el momento de su estreno, se consideró a “Blade Runner” (1982) como un fracaso de taquilla. Pero desde entonces, su prestigio y reconocimiento no ha hecho sino aumentar, estándo hoy ya considerado no sólo como un film seminal en la CF sino como un clásico del cine. Sus paisajes urbanos nocturnos, sucios y espesos supusieron una desviación radical de los futuros limpios y elegantes que habían dominado la ciencia ficción audiovisual hasta ese momento, incluso en el caso de las distopías. Su imaginería y conceptos fueron claves para la conformación del movimiento Ciberpunk que aparecería en la literatura un par de años después y que pasó a dominar una parte importante de la CF durante décadas.
El contacto con visitantes alienígenas ha sido uno de los géneros más tratados por el cine de ciencia ficción, abordándose el tema desde múltiples puntos de vista ya desde el comienzo de la era moderna del cine de género. Así, “Ultimátum a la Tierra” (1951) fue pionera en los contactos amistosos mientras que “El Enigma de Otro Mundo” (1951) lo fue en las invasiones extraterrestres. Después, las pantallas registrarían la llegada de todo tipo de visitantes, desde los tiernos y bondadosos como “E.T.” (1982) a los ridículos como “El Hermano de Otro Planeta” (1982), “Alf” (1986-1990), “Mi Novia es una Extraterrestre” (1988) o “Los Caraconos” (1993).