sábado, 21 de febrero de 2026

1979- STAR WARS: LAS TIRAS DE PRENSA – Archie Goodwin y Al Williamson (3)

 

(Viene de la entrada anterior)

 

Poco después del relato inaugural, Goodwin inicia en “Darth Vader Ataca” (20 abril-26 julio 1981) un extenso arco argumental sobre la construcción del Ejecutor, la aterradora nave insignia de Darth Vader que se había visto en “El Imperio Contraataca”. Con solo estas dos primeras historias, se puede apreciar claramente que Goodwin se apoya todo lo posible en la segunda película para cubrir los huecos existentes entre ésta y la primera.

 

Los rebeldes reciben en Yavin un mensaje enviado por uno de los almirantes de la flota comandada por Darth Vader. En él, expresa el disgusto que varios altos oficiales sienten respecto al ansia de poder de aquél, asegurando que, aunque no simpatizan con la causa rebelde, sí están dispuestos a traicionar al Sith facilitando el sabotaje de su nueva arma, un inmenso crucero que empequeñece incluso a los destructores imperiales. La construcción de la nave se está finalizando en un astillero y los traidores han reservado una plaza de mecánico de droides para el agente que envíen los rebeldes.

 

El mando rebelde decide arriesgarse a lo que podría ser una trampa y enviar un voluntario. Y quien se presenta para la misión es Luke, al que ha contrariado un comentario favorable de Leia sobre Han, deseando así demostrar que es tan arrojado como su amigo y digno competidor por las atenciones de la princesa.

 

En este punto de la historia de la saga, nadie, ni el propio Lucas, sabía todavía que Luke y Leia eran hermanos, lo cual hace de esta lectura retrospectiva un ejercicio a veces incómodo por la involuntaria sugerencia de incesto que implica. Lo cierto es que, aunque Lucas ha afirmado en ocasiones que tenía toda la historia bien atada desde el principio, los guiones originales y testimonios del equipo demuestran que no tenía planeado que el protojedi y la princesa fueran hermanos cuando escribió y rodó la primera película de Star Wars, ni tampoco durante gran parte de la creación de El Imperio Contraataca (1980).

 

En el primer borrador de “El Imperio Contraataca”, escrito por Leigh Brackett, el espíritu de Anakin Skywalker aparecía para hablar con Luke. Esto demuestra dos cosas: que en ese momento Vader no era el padre de Luke y que, por extensión, no había pensada ninguna conexión familiar con Leia. La relación entre Luke y Leia se planteó originalmente como un interés romántico genuino incluído en un triángulo con Han Solo.

 

Entonces, cuando Yoda le dice a Luke en “El Imperio Contraataca” que “hay otro” Skywalker, ¿a quién se refería? El plan original de Lucas consistía en que la saga tuviera entre 9 y 12 películas y ese “otro" iba a ser una hermana de Luke llamada Nellith, que vivía en otra parte de la galaxia y a quien encontraría en una futura trilogía (Episodios VII-IX). Pero durante la producción de “El Retorno del Jedi”, Lucas se sentía exhausto y decidió cerrar la historia en “sólo” tres películas. Para resolver el cabo suelto de "el otro Skywalker" y terminar con el triángulo amoroso de forma rápida, decidió que la hermana perdida fuera Leia. En esa película, Leia dice: "De algún modo, siempre lo he sabido", una frase que es un burdo intento por justificar retroactivamente el giro, aunque contradiga sus acciones en las películas anteriores.

 

Ese cambio tardío explica por qué hay momentos que ahora resultan muy incómodos para los fans. Por ejemplo, cuando Leia besa a Luke en Hoth para poner celoso a Han. John Williams compuso un "tema de amor" pensando en un romance, y más tarde admitió que Lucas nunca le mencionó que fueran parientes hasta mucho después.

 

Luke, efectivamente, se infiltra como mecánico en los astilleros ignorante de que está siendo usado por el almirante Griff, leal a Vader, para destapar a los oficiales descontentos. Mientras lleva a cabo su reconocimiento, Luke es abordado por Tanith Shire, una atractiva técnica que flirtea abiertamente con él y no tiene inconvenientes en declararle su interés desde el primer momento, aunque ello le suponga un serio inconveniente al joven rebelde, que, en compañía de C3PO y R2D2, trata de entrevistarse con los almirantes desafectos.

 

Esta historia marca el comienzo de la obsesión de Vader por encontrar a Luke, cuya presencia percibe debido a que ambos están conectados con la Fuerza, pero del que no llega a conocer todavía su identidad antes de que el joven escape ayudado por Tanith, que participará también en la siguiente aventura.

 

Aunque a los lectores de la época no les importara demasiado, la caracterización de los personajes principales puede resultar demasiado unidimensional. Leia solo se preocupa de la rebelión; Luke oscila entre su deber y la atracción que siente por la Princesa; y Han es un pícaro que trata de impresionarla con sus hazañas. Chewie no es más que una presencia sin personalidad y los droides continúan encasillados en su rol de dúo cómico. Con todo, es una historia dinámica, bien escrita y muy en el espíritu de la saga.

 

Sin embargo, Goodwin no se dedicó exclusivamente a conectar su narrativa con las películas. También encontró ocasión para contar aventuras autoconclusivas insertas en su arco general. Es el caso de “Los Amos de las Serpientes” (27 julio -1 noviembre 1981). Tras huir de los astilleros imperiales, Luke, los droides y Tanith Shire, se encuentran en una situación muy comprometida: se han escabullido a bordo de un dron automático que transporta chatarra y que no se diseñó para albergar pasajeros, por lo que su atmósfera no se recicla. Cuando los droides se dan cuenta y se lo comunican a Luke, Tanith les dice que no se preocupen porque antes morirán estrellados contra un planeta. Y es que ella es una ladrona que, camuflada omo técnica en los muelles, se dedicaba a reprogramar drones de carga para que se estrellaran en un mundo prefijado, donde sus habitantes los saqueaban.

 

Gracias a una idea de Luke salen con vida del choque, pero no tardan en ser capturados por los hombres de Tyrann –un nombre no muy sutil para un villano que, además, tiene unas facciones orientales que lo asemejan al Ming de Flash Gordon- que los esclaviza. Su poder sobre la colonia de esclavos que ha ido reuniendo con el tiempo lo ejerce a través de su control sobre unas serpientes aladas gigantes. Luke y Tanith deberán urdir un plan para averiguar cómo contrarrestarlo y salir del inmenso pozo en el que los han confinado.

 

Si “Los Amos de las Serpientes” es una aventura de Luke en solitario, en “Reunión Mortal” (2 noviembre 81 – 3 enero de 82), el protagonismo va a ser coral. Tras separarse de Tanith en un planeta que está a punto de ser atacado por el Imperio para forzarlo a abandonar su neutralidad, Luke se reencuentra allí con Leia y ambos son rescatados de morir en el bombardeo imperial por Han, Chewie y los droides a bordo del Halcón Milenario. Sin embargo, todos acabarán cayendo en la trampa tendida por un ingeniero armamentístico del Imperio, el Dr.Arrakus, que agoniza como consecuencia de la radiación recibida tras un ataque rebelde a sus instalaciones. Esperando la muerte, se ha situado en un cementerio de naves que orbita alrededor de una estrella enana, engañando a las naves rebeldes con una señal falsa para atraerlas y que se queden atrapadas en el pozo gravitatorio del moribundo astro. Es una historia más plana de lo que hubiera sido deseable, pero, al menos, incluye una frase de Han Solo que no habría desentonado en cualquiera de las películas:"Chico, ¿vas a confiar en el mayor genio científico del Imperio... o en mí?".

 

“El Gambito del Traidor” (4 enero a 7 marzo 1982) continúa el hilo narrativo que ha ido tejiéndose desde hace varias aventuras. Tras escapar del cementerio de naves de Arrakus, Luke, Leia, Han, Chewie y los droides ponen el Halcón Milenario rumbo a Yavin solo para recibir un mensaje que les advierte de que no se acerquen, puesto que el Imperio está atacando la base rebelde y nada podrán hacer al respecto. Leia decide entonces dirigirse a un planeta acuático, Aquaris, donde, en una enorme base sumergida, se oculta un nuevo aliado de la rebelión. Sin embargo, al enterarse de quién es el líder de esta facción, Han expresa sus dudas. Conoce a Silver Fyre por encabezar un ejército de mercenarios y piratas muy poco de fiar, pero Leia insiste en las buenas intenciones de la atractiva comandante. El riesgo que corren es que ésta decida traicionarlos y entregarlos al Imperio, lo cual significaría que la valiosa información que recogieron Luke y los droides en los astilleros imperiales donde se está construyendo el nuevo superdestructor, nunca llegará a la alianza.

 

“La Noche de la Bestia” (8 de marzo a 16 mayo de 1982) es la versión “Star Wars” de una película de terror con monstruo. Los protagonistas, a bordo del Halcón Milenario, regresando a Yavin-4 tras su aventura en Aquaris, se encuentran a la base rebelde sometida a un continuo y agotador hostigamiento por parte de los destructores imperiales en órbita. Un TIE derribado durante uno de los bombardeos despierta a un monstruo –dibujado, hay que admitirlo, de forma bastante genérica- dejado allí por los antiguos y emigrados habitantes del lugar, los massassi, para que protegiera los templos que ahora ocupan los rebeldes. Esto no casa demasiado con lo que más tarde explicaría Kevin J.Anderson en su Trilogía de la Academia Jedi (1994) y la serie de comic “Los Señores Oscuros de los Sith” (1994-95), donde los massassi eran esclavos de Exar Kun antes de ser aniquilados en una batalla con los Jedi. Obviamente, esa discrepancia en la continuidad no es achacable a Goodwin, que para cuando escribió esto contaba con poco o ningún trasfondo respecto a la mayoría de los elementos de la mitología de la saga.

 

El caso es que la esquiva criatura empieza a causar daños al equipo y armamento rebeldes, precisamente en el momento en que éstos más lo necesitan. Para colmo, no sólo es más fuerte que Chewbacca y los disparos láser no le hacen nada, sino que se desplaza por corredores subterráneos de los que los rebeldes nada saben. Cuando encuentran los antiguos bancos de datos de los massassi, R2-D2 y C3-PO extraen información valiosa sobre la criatura que lleva a Luke a pensar que ésta puede manejar la fuerza a un nivel muy primario. Y así, intenta utilizar sus habilidades latentes en la Fuerza –recordemos que estas aventuras transcurren antes de que inicie su adiestramiento con Yoda en “El Imperio Contraataca”- para razonar con la criatura, en lugar de limitarse a matarla.

 

“La Noche de la Bestia” es una historia que captura perfectamente esa mezcla de ciencia ficción y fantasía gótica que Archie Goodwin y Al Williamson dominaban como nadie y que habían perfeccionado durante su colaboración en las revistas de terror de la editorial Warren. Fue de las primeras aventuras en profundizar en la historia de los templos de Yavin-4, mucho antes de que el "Universo Expandido" (ahora “Star Wars Legends”) empezara a crecer masivamente a partir de principios de los 90. Además, introdujo una atmósfera de terror que no se había visto hasta entonces ni en los comic-books publicados por Marvel ni en las dos películas estrenadas.

 

En este punto, Darth Vader empieza a interesarse más por el joven rebelde sensible a la Fuerza con el que se encuentra constantemente. Su obsesión por capturar a Luke aumenta a medida que avanzan las aventuras, hasta que, hacia el final de la etapa, se convierte en su única misión. De nuevo, Goodwin aprovecha lo ya conocido por “El Imperio Contraataca” para tejer sus historias, ya que el texto con el que se abre esa película nos informa de que Vader está enviando miles de sondas para encontrar a Luke y al resto de los rebeldes.

 

Y su primer plan específico para ello se cuenta en “El Regreso de Ben Kenobi” (17 mayo-25 julio 1982). El afecto que Luke había sentido por el anciano jedi antes de su muerte en la primera película, le lleva a creer que aún podría estar vivo a tenor de unos informes que hablan de un viejo jedi que está ayudando a los nativos del desértico planeta Aridus a luchar contra los soldados imperiales. Desoyendo los ruegos de Leia, marcha con C3-PO a ese mundo, para encontrarse… sí, con Ben. O eso es lo que cree, porque éste no es sino un señuelo de Vader. El Sith escogió a un actor que desempeñara el papel, hizo que los cirujanos imperiales alteraran su aspecto y lo envió a Aridus sabiendo que sus hazañas jedi –en realidad, el uso de avanzada tecnología imperial camuflada- llamarían la atención de Luke.

 

Con lo que no contaba Vader es con que el actor se sintiera conmovido por la valentía y entrega de Luke, además de su veneración no por quién es, sino por quien finge ser. Sin darse cuenta, Luke despierta el sentido de la moral del actor, que acaba volviéndose contra el temible Sith y pagando el máximo precio por su traición. Una historia, en fin, quizá pobre en caracterización y muy previsible, pero también entretenida y excelentemente dibujada, por no hablar de que la participación de Darth Vader siempre mejora un grado la calidad de cualquier aventura.

 

(Continúa en la siguiente entrada)

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