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Proveniente de la cultura exclusivamente masculina del brutal planeta Moclus, el comandante Bortus ejerce de jefe de seguridad de la Orville, conviviendo a bordo con su compañero, Klyden, y su hijo-hija, Topa. Al igual que el klingon Worf, que desempeñaba el mismo rol en “Star Trek: La Nueva Generación”, Bortus es severo, brutal y de mente cuadriculada, como la mayoría de sus congéneres. Sin embargo, a lo largo de la serie, las ideologías más progresistas de la Unión Planetaria van echando raíces en él.
Cuando se descubre que Topa ha nacido hembra, se asume que
Bortus y Klyden la llevarán a Moclus, donde podrán "corregirla" para
convertirla en var
ón, ya que nacer mujer se considera un "defecto de
nacimiento" en la sociedad moclana. Sin embargo, Bortus acaba
comprendiendo que la condición de Topa no es un defecto, sino una fuente de
singularidad, lo cual, a su vez, provoca un enfrentamiento entre él y Klyden. Kelly
es elegida para defender a la bebé Topa ante una comisión moclana, pero,
lamentablemente, ésta falla a favor de Klyden, y a Topa se le hace la operación
de cambio de sexo.
Esta injusticia causa muchos problemas en el matrimonio de
Bortus, e incluso una adicción a la porn
ografía holográfica. A lo largo de la
serie, Topa experimenta su propio despertar como mujer, y Bortus, en secreto y
su petición, hace que Isaac la someta una cirugía de reversión de género tras
la cual, orgulloso, le dice con cariño a su hija “recién nacida”: "Eres
perfecta". El posterior secuestro y tortura de Topa por parte del gobierno
moclano provoca la expulsión del planeta de la Unión. Klyden, al darse de
cuenta de lo mucho que ama a su hija, termina por desertar de esa sociedad y se
reúne con su familia. La vida de Bortus a bordo de la Orville gira, por tanto, en
torno a su familia y, a pesar de la actitud estirada e intransigente con
la que
había sido presentado inicialmente, termina adaptándose al papel de padre
orgulloso y cariñoso.
El actor Peter Macon aporta un fuerte matiz de calidez paternal al, por lo demás, cómicamente brutal Bortus. Y aunque su relación con su compañero Klyden se introdujo inicialmente con un claro propósito cómico, rápidamente se convirtió en un drama familiar como tantos otros: complicado y emocionalmente turbulento. La torpeza de Bortus en relación a las costumbres y el lenguaje humano es siempre fuente de humor, pero la relación del personaje con su familia se toma siempre muy en serio, ya que representa las diversas formas de crianza que conocemos bien gracias a nuestras propias sociedades humanas.
Hay otro oficial d
e la Unión a bordo de la Orville que
también tiene familia: la doctora y psiquiatra de la nave, Claire Finn, madre
soltera de dos niños: Ty (Kai Wener) y su adolescente hermano mayor, Marcus (BJ
Tanner). Ambos, cada uno a su manera, son problemáticos. El segundo por la
rebeldía propia de su edad, mientras que el primero por su inocencia y
particular sensibilidad. Nunca se explica del todo –ni es necesario hacerlo-
por qué Claire eligió ser madre soltera.
Tras un aterrizaje de emergencia en un planeta desconocido,
Claire queda sep
arada de sus hijos, obligando a Isaac a cuidar de Marcus y Ty
("En el Pliegue"). Para sorpresa de Claire, sus hijos se encariñan
con el androide Kaylon... un sentimiento que ella también comparte. Más tarde,
esa chispa se convierte en la base de una relación ("Una Alegre Canción"),
cuando Claire e Isaac empiezan a experimentar con las citas románticas. Aunque
el androide, por su propia naturaleza, es incapaz de corresponder a las
emociones de Claire, hace todo lo posible por tratarla como un amante atento,
llegando a asumir una forma holográfica humana durante sus encuentros.
Cuando los Kaylon declaran la guerra a la Unión Planetaria,
Claire se horroriza al ver a Isaac ponerse del lado de su pueblo, inmerso en una
cruzada para eliminar todas las formas de vida biológica que puedan representar
una amenaza para su régimen ("Id
entidad Parte 2"). Al final, Isaac se
rebela contra sus congéneres mecánicos, pero el trauma de toda aquella
situación le deja a Marcus terribles pesadillas ("Oveja Eléctrica").
Claire y su hijo tardan un tiempo en perdonar a Isaac, pero finalmente reanudan
su pecular relación “familiar”, culminando en la boda que marca el final de la
serie ("Un Futuro Desconocido").
La actriz Penny Johnson Jerald es una vieja conocida de los
fans de Star Trek por su papel de la capitana Kasidy Yates, interés romántico
de Benjamin Sisko, en “Espacio Profundo Nueve”, relación que terminaba en boda
en la temporada final
de esa serie. Algunos han querido comparar la relación de
Claire e Isaac con la del androide Data y la humana Jenna D´Sora en “Star Trek:
La Nueva Generación” (“En Teoría”, cuarta temporada, episodio 25). Sin embargo,
a diferencia de éstos, Claire e Isaac sí llevaron su vínculo hasta el final. No
es ningún secreto que muchas historias de "The Orville" “saben” a episodios
de series clásicas de “Star Trek”, pero desarrollan los mismos tropos de manera
muy diferente, normalmente llevando esos escenarios ya conocidos en direcciones
más valientes o inesperadas. La relación de Claire e Isaac es uno de esos
ejemplos.
El personaje de Claire, por tanto, nos lleva al del oficial
científico de la Orville, Isaac. Presentado en el episodio piloto como
observador de su misteriosa raza androide, Isaac acaba integrándose b
ien en la
tripulación, aunque, por su propia naturaleza, no puede corresponder a los
sentimientos de sus amigos. Al principio, se le definió a través de sus
experiencias con el resto del equipo. Así, por ejemplo, gracias al ingenioso piloto
de la nave, Gordon Malloy, Isaac aprende a hacer bromas pesadas (si bien, la
cosa no termina bien). En el ingeniero John LaMarr, Isaac encuentra un
compañero de trabajo en la misma sintoníua. Y gracias a Claire, se topa
inesperadamente con el amor.
Durante la primera temporada y la mitad de la segunda, las
experiencias de Isaac con la tripulación son muy similares a las de Data, el
androide residente de la Enterprise en “Star Trek: la Nueva Generación”, desempeñando
el mismo pa
pel narrativo, a saber, el de observador externo de la naturaleza
humana que asiste desconcertado a la ilógica que rige muchos de nuestros
comportamientos individuales y sociales. Sin embargo, la posición de Isaac en
la serie cambia drásticamente cuando, a mediados de la segunda temporada, nos
enteramos de que, antaño, los Kaylon derrocaron a sus crueles creadores, de
naturaleza biológica, mediante una sangrienta rebelión ("Identidad, parte
1"). Este descubrimiento revela las verdaderas intenciones de quienes
enviaron a Isaac a la Orville: investigar a los humanos y otras formas de vida
biológica para identificar debilidades que faciliten su eventual exterminación.
Esto conduce al estallido de la guerra entre la Unión Planetaria y los Kaylon,
cuya amenaza conduce a la formación de difíciles alianzas entre antiguos
adversarios.
Isaac finalmente se rebela contra congéneres, una decisión
que le cuesta la vida (aunque luego es reparado
por el equipo de ingeniería de la
Orville). En la tercera temporada, se convierte –no sin motivos- en diana de
los prejuicios por parte de varios miembros de la tripulación, incluidos Marcus
y la nueva navegante, Charly Burke, lo que lo lleva a desactivarse en la
versión androide de un suicidio. Solo gracias al genio de John LaMarr, es una
vez más restaurado ("Oveja Eléctrica"). A partir de este momento, él
y Claire tratan de reanudar su interrumpida relación.
Uno de los mejores momentos de Isaac —y del actor que lo
interpreta, Mark Jackson— es aquél en el que tripulación halla a un Kaylon
llamado Timmus (Christ
opher Larkin) cohabitando pacíficamente con un científico
extraterrestre ("De Tumbas Desconocidas"), el cual ha reactivado el chip
de su compañero que le permite experimentar emociones como el arrepentimiento,
la tristeza, la gratitud o la amistad. Isaac hace que le activen el suyo, lo
que le lleva a expresar de forma conmovedora su amor por Claire.
Lamentablemente, ese chip no tarda en fallar, devolviéndole a su estado
insensible, incapaz de recordar siquiera la sensación de emoción. Claire, por
su parte, sufre un gran golpe tras haber saboreado las mieles del amor completo
y luego verlas desaparecer, pero decide mantener a Isaac tal y como está en
lugar de borrar su memoria para que las emociones sean permanentes.
Al principio de la serie, el piloto y “bufón” residente de
la Orville, el teniente Gordon Malloy, se limitaba a ser el
alivio cómico, el
personaje que se encargaba de lanzar las frases ingeniosas con referencias
anacrónicas al siglo XXI. Sin embargo, el encanto del actor Scott Grimes no
tardó en apoderarse del personaje y éste empezó a registrar su propia
evolución. Lo escuchamos cantar inesperadamente bien y lo vemos entablar un
desgarrador romance holográfico con una mujer llamada Laura Huggins (Leighton
Meester), modelada a partir de la tarjeta de memoria de un smartphone antiguo
hallado en una cápsula del tiempo del siglo XXI en Nueva Jersey ("Una
Huella Profunda").
Es precisamente esa conexión inusualmente fuerte de Gordon
con nuestra época la que lo convierte en el “enlace” del espectador con la
serie. Considera un privilegio pilotar la Orville tanto como una tarea tediosa
de la que a veces es mejor escabullirse. Su fascinación por el siglo XXI se
pone a prueba en su mejor episodio, “Dos Veces en la Vida”, cuando, al intentar
destruir el peligroso dispositivo de desplazamiento temporal Aranov durante una
batalla con los Kaylon, es accid
entalmente lanzado 400 años en el pasado. Tras
pasar meses solo y perdidas ya las esperanzas de que sus amigos puedan rescatarlo,
busca la compañía de aquella mujer a la que había "conocido" a través
de su smartphone: Laura Huggins. Con el paso de los años, reconstruye su vida
en el siglo XXI, se establece como piloto de vuelos chárter privados, se casa
con Laura y se mudan a California, donde forman un hogar y una familia.
Por fin, la Orville consigue rastrear el paradero de
Gordon. Sin embargo, han pasado diez años desde que él llegó all
í. Él es ahora
un hombre de familia satisfecho con su vida y no quiere de ninguna manera
regresar al siglo XXV con Ed y Kelly. Como Ed no está dispuesto a secuestrar a
Gordon delante de su mujer e hijo, decide intentar otro arriesgado viaje al
pasado para recuperarlo solo unos meses después de su llegada en 2015. Gordon
es así rescatado y su "familia" es, por tanto, eliminada de la
corriente temporal alternativa que se había formado. De vuelta en el siglo XXV,
Ed y Kelly le cuentan la verdad a Gordon, incapaz de recordar a su familia
perdida (que, para él, nunca existió).
Ese episodio es, si duda, el mejor trabajo de Scott Grimes
en toda la serie.
Este actor comenzó su carrera siendo un niño actor y, más
tarde, colaboró con el futuro creador y coprotagonista de
"Orville", Seth MacFarlane, prestando su voz a "Steve
Smith" en la comedia de animación “Padre Made in USA”. Como he dicho
antes, Grimes estuvo casado –brevemente- con su coprotagonista Adrianne
Palicki, de 2019 a 2020.
El teniente John LaMarr (J Lee) ascendió de navegante a
ingeniero jefe cuando Kelly ley
ó su expediente y descubrió que tenía un
coeficiente intelectual de nivel genio ("Nuevas Dimensiones"). Hasta
entonces, LaMarr había sido una especie de fracasado profesional, un caradura
que se limitaba a trabajar lo justo, pasar el rato con su amigo Gordon,
emborracharse y salir de fiesta con las chicas. A pesar de su reputación, Kelly
ve en él un gran potencial y le recomienda a Ed que lo ascienda a responsable
de ingeniería.
John acepta el puesto y se adapta rápidamente a pesar de
algunas fricciones con el otro ingeniero, Yaphit (Norm Macdonald), quien se
siente margi
nado. LaMarr también forja una estrecha amistad con Isaac, ya que
ambos trabajan juntos con más frecuencia que con otros tripulantes. De hecho, John
utiliza el talento de su equipo de ingenieros para salvar la vida del androide en
dos ocasiones ("Identidad Parte 2" y "Oveja Eléctrica").
Para la segunda temporada, ya dirige la sección de ingeniería de la Orville con
soltura, ideando soluciones ingeniosas para los habituales desafíos
tecnológicos con que se encuentran en las misiones.
Pero la situación que el mujeriego John no es capaz de superar
con igual soltura es su relación con la
jefa de seguridad de la nave, la
teniente comandante Talla Keyali (Jessica Szohr). Talla proviene del planeta
Xelaya, que tiene una gravedad muy superior a la de la Tierra, lo que, en
condiciones terrestres –que son las que rigen en la Orville- hace que su
fisiología le otorgue una fuerza excepcional. Así que cada vez que tienen
relaciones íntimas, John acaba seriamente lesionado. Con todo, gracias a la
tecnología médica de la Unión, John se las arregla para ir soportando ese
sufrimiento en nombre del amor ("De Tumbas Desconocidas").
Al igual que Geordi La Forge, el personaje que interpretaba
LeVar Burton en “Star Trek: La Nueva Generación”, John LaMarr también cambió su
orientación profesional de navegante a ingeniero jefe. Sin embargo y a
diferencia de Geo
rdi, John es un genio y un donjuan, lo que le da una clara
ventaja sobre su homólogo trek. El actor J. Lee le da John un encanto y una
afabilidad despreocupada que hacen creíble su reputación de casanova galáctico.
Al igual que Scott Grimes, J Lee también trabajó con el creador de “The
Orville”, Seth MacFarlane, poniendo su voz a personajes de “Padre de Familia” y
“Padre Made in USA”.
L
a teniente comandante Talla Keyali (Jessica Szohr) es la
sustituta de Alara Alara Kitan (Halston Sage), que abandonó la nave a
principios de la segunda temporada ("Hogar”), cuando descubrió que la
menor gravedad en la que trabajaba a diario estaba afectando negativamente su
fisiología xelayana. Talla, más experimentada, asumió el cargo de jefa de
seguridad un par de episodios después ("Todo el Mundo es una Tarta de Cumpleaños")
y, a pesar de su reputación un tanto problemática (en una ocasión le rompió la
mandíbula a su capitán), rápidamente se convirtió en un miembro muy valioso del
equipo.
La experimentada Talla es más extrovertida y segura de sí
misma que su predecesora (quien quizás fue ascendida prematuramente). Pronto se
hace amiga de la primera oficial Kelly Grayson y, especialmente, de la versión
más joven de esta última, transportada accidentalmente desde el pasado en la
segunda temporada, en el mencionado episodio "Mañana y Mañana y
Mañana", donde se revela qu
e Talla no es reacia a salir de fiesta y
desmelenarse de vez en cuando. También mantiene una breve y desafortunada
relación con un científico moclano ("Deflectores") que se siente
secretamente atraído por las mujeres (una perversión en la cultura
exclusivamente masculina de Moclus). Su breve relación provoca un incidente
diplomático entre la Unión y Moclus. En último término, inicia otra relación
–esta peligrosa por otros motivos y sólo para su partenaire- con John LaMarr.
En el episodio final, ambos siguen juntos, intentando que lo suyo funcione...
La alférez Charly Burke (Anne Winters) deja una profunda
huella en la serie teniendo en cuenta que s
ólo aparece en una temporada. Tras
ser transferida a la Orville en ("Oveja Eléctrica”), una vez su anterior
nave fue destruida por los Kaylon (con la pérdida también de su novia, Amanda),
Charly, sin ningún complejo, se muestra obstinada y temperamental. Matemática
genial, capaz de pensar y trabajar en múltiples dimensiones simultáneamente, demuestra
ser un gran activo para la tripulación de la Orville. Sin embargo, también
siente un profundo resentimiento hacia Isaac, quien ve como representante del
enemigo que destruyó todo lo que ella amaba.
Desobedeciendo voluntariamente la orden directa del capitán
Mercer de utilizar su talento para restaurar al desactivado Isaac, más adelante
Marcus, a quien atormenta la culpa por haberlo empujado al suicidio, convence a
Charly para que reconsidere su postura. Aunque no los perdone del todo, acaba
comprendien
do las circunstancias que rodearon la rebelión de los Kaylon contra
sus amos, lo que, a su vez, la lleva a empatizar con el sufrimiento del pueblo
de Isaac ("De Tumbas Desconocidas”). Finalmente, trabaja con éste para
crear una sofisticada y muy poderosa arma que, con un solo pulso, puede
destruir flotas enteras de naves Kaylon. Ed planea usar el dispositivo con la
esperanza de empujar a los agresores hacia la paz, pero facciones radicales lo
roban para eliminar la amenaza de una vez por todas. Charly encuentra el dispositivo
y lo destruye, consciente de que ello supondrá su propia muerte. Es este noble
sacrificio lo que, en último término, impulsa a los Kaylon a ver a los
biológicos desde una perspectiva diferente, haciendo posible la paz
("Domino").
El subtítulo de la tercera temporada de “The Orville”,
“Nuevos Horizontes”, podría haber hecho p
ensar a los fans que su creador, Seth
MacFarlane, renovaría el enfoque de la serie, centrándose en la misión exploratoria
de la nave titular. Sin embargo, lo que se encontraron los seguidores del
programa fue algo mucho mejor: una temporada entera dedicada al estudio de las contradicciones,
los vínculos emocionales y las injusticias que definen la condición humana. O,
mejor, la condición "inteligente", ya que esas mismas interacciones se
dan también entre diversas especies alienígenas. Porque, al igual que en el
predecesor espiritual de “The Orville”, “Star Trek”, las civilizaciones
alienígenas suelen servir como análogos de los humanos.
Solo un episodio de “Nuevos Horizontes”, "Reino de las
Sombras”, tiene que v
er con la exploración del espacio desconocido. El resto de
la temporada (escrita por Seth MacFarlane, Brannon Braga, Andre Bormanis –estos
dos, veteranos de la franquicia Star Trek- Cherry Chevapravatdumrong and David
A. Goodman) se centra en la exploración del “espacio interior” psicológico y
social, y en los intentos de los personajes por dar un sentido a sus vidas y
encontrar un lugar seguro para ellos y sus seres queridos. En mucha mayor
medida que en temporadas anteriores, este tercer año de “The Orville” revalida
aquella conocida cita del guionista de “Star Trek”, David Gerrold: “La última frontera no es el espacio. La
última frontera es el alma humana. El espacio es simplemente el escenario donde
afrontaremos el desafío”. Por eso, y sin haber renunciado del todo al
humor, esta –por el momento- última temporada de la serie y sus personajes
alcanzó una madurez que dejó buen sabor de boca a todos quienes la siguieron,
deseando que, algún día, puedan reencontrarse con el capitán Ed Mercer y los
suyos.

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