Mostrando entradas con la etiqueta Edgar Allan Poe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Edgar Allan Poe. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de julio de 2009

1838-La narración de A.Gordon Pym-Edgar Allan Poe


The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket es la única novela escrita por Edgar Allan Poe. Dado que no conseguía alcanzar el éxito literario deseado con sus narraciones cortas, el escritor norteamericano intentó la serialización de esta historia en las páginas de la revista Southern Literary Messenger a lo largo de 1837. Lo cierto es que tampoco logró demasiada repercusión por parte de crítica y público, ni siquiera cuando al año siguiente el editor Harper la recopiló en un volúmen.

La historia comienza como una aventura marinera bastante convencional, la búsqueda de aventuras en el mar del protagonista, para ir evolucionando de una manera extraña hasta el punto de que resulta difícil encuadrarla claramente en un género determinado. El autor, en la línea de lo que fueron muchos de sus más famosos relatos cortos, convierte la primera mitad de la narración en un rosario de episodios macabros y morbosos: encierros claustrofóbicos, tormentas devastadoras, sangrientos motines, naufragios, escenas de canibalismo, barcos cargados de cadáveres, hambre y sed...


De repente, el protagonista es rescatado por otro barco y la narración se transforma en un relato propio de las novelas de mar, viajes y exploraciones, con largas descripciones de las islas que se encuentran entre el Cabo de Buena Esperanza y el Polo Sur, su geografía y fauna. La circunstancia de que Poe no fuese un experto en navegación marítima ni alguien particularmente interesado por los descubrimientos geográficos hace que esta parte del libro resulte fría y aburrida, con largos trozos plagiados de otros diarios de viaje y obras contemporáneas del género marino (como Address on the Subject of a Surveying and Exploring Expedition to the Pacific Ocean and the South Seas de Jeremiah Reynolds) muy popular entonces y con el que Poe pretendía ganarse sus buenos dólares imitando aquel estilo concreto.

Se ha escrito mucho sobre este extraño trabajo de Poe, sobre sus elementos autobiográficos, el sesgo racista que contienen algunos pasajes o su extraño final. Pero lo que a nosotros nos interesa en cuanto a su relación con los primeros momentos de la CF moderna, es la tercera y última parte de la novela, en la que el navío llega a las regiones antárticas para encontrar una especie de Mundo Perdido tropical en una isla habitada por malignos isleños de alguna manera conectados con una civilización más antigua y avanzada. Se trata de una variación de la teoría de la Tierra Hueca de John Cleves Symmes, que gozó de un amplio predicamento en el siglo XIX. Como en la novela de Symmes, cuanto más próximo al polo sur se viajaba, más cálido era el clima. El relato termina de manera desconcertante y abrupta cuando Pym halla un horrible monstruo blanco en un entorno marino extraño e imposible.

"La narración de A.Gordon Pym" ha sido objeto de una estimación literaria muy discontinua. Hasta tiempos recientes se le prestaba escasa atención al considerársela obra menor, escrita por encargo y poco significativa dentro del conjunto de la producción de Poe. En su momento, los críticos emitieron opiniones bastante negativas, argumentando que el relato era demasiado grotesco, que se apoyaba en exceso en otras obras (por no decir plagiar) y que tenía un argumento incoherente (en parte debido a los fallos de continuidad que comete). Incluso Poe quedó descontento con el resultado.

Pero el caso es que este libro ejerció más influencia de la que cabría esperar, por ejemplo en el "Moby Dick" de Herman Melville o en algunas obras de Julio Verne ("La Esfinge de los Hielos"), Charles Baudelaire ("Viaje a Cythera") o H.P.Lovecraft ("En las montañas de la locura"). Jorge Luis Borges o H.G.Wells escribieron comentarios laudatorios sobre la novela y hoy, a pesar de que pocos críticos la consideran una obra perfecta, es motivo de interés creciente para una nueva generación

Los auténticos aventureros del siglo XIX van dejando cada vez menos rincones del mundo por descubrir, pero Edgar Allan Poe consigue encontrar en la Antártida un rincón para un Mundo Perdido, una Tierra Hueca. La CF sigue siendo, no obstante, un género algo siniestro: en las esquinas inexploradas de la Tierra o en el ignoto futuro que aguarda al cabo de unas décadas, todo parece más oscuro.
Nota: existen bastantes ediciones de esta obra y no debería ser muy difícil encontrar una de ellas en cualquier librería. De todas formas, se puede descargar gratis aquí.

martes, 7 de julio de 2009

1835-LA INCOMPARABLE AVENTURA DE UN TAL HANS PFAALL - Edgar Allan Poe


Poe es sobre todo conocido por sus relatos de misterio y terror sobrenatural. Aun cuando no carece de detractores en lo que se refiere a su calidad literaria, nadie le puede negar su originalidad temática y su papel de pionero en el relato de detectives. Alcohólico y depresivo, su mente divagaba por sofisticados escenarios de muy diverso tipo en el que se mezclaba la vertiente más oscura del alma humana y lo esotérico, pero también lo científico.

Los relatos cortos de Poe son difíciles de catalogar como CF, pero éste es uno de los que más se aproximan. Hans Pfaall es un holandés de extracción humilde, remendador de fuelles, quien, cansado de la vida que lleva pero no de vivir, decide emprender una gran aventura lo más lejos posible de su infeliz matrimonio y sus insistentes acreedores. Inspirado por un libro que encuentra por casualidad, construye un globo, lo equipa adecuadamente y comienza a ascender hacia la Luna. Las teorías astronómicas y físicas que maneja Poe en su relato son en su mayoría incorrectas o directamente risibles y sus ideas descabelladas según los conocimientos científicos de que disponemos hoy: los efectos de la ascensión sobre los organismos vivos; la atmósfera que, aunque enrarecida, se alarga hasta la Luna; las temperaturas soportables en el espacio exterior; la ausencia de velocidad de escape, vacío o ingravidez; la débil atmósfera de la Luna; los volcanes activos en su superficie -que vomitan meteoritos hacia la Tierra- e incluso una forma de vida inteligente.

Pero no estamos ante un cuento fantástico. El autor describe con minunciosidad la fabricación de la cabina y el globo así como el equipo que transporta, detalla las observaciones que van recogiendo sus instrumentos y cómo resuelve problemas como la supervivencia en una atmósfera pobre en oxígeno. Esta orientación claramente científica lo aparta de narraciones anteriores en las que los viajes fuera de la Tierra eran tratados como si de un cuento infantil se tratara, un mero trámite a cubrir como antesala a aventuras en escenarios exóticos y alienígenas. Resulta por otra parte curioso leer sobre la idea que se tenía entonces -puesto que Poe, en no poca medida, recoge visiones contemporáneas- de cómo se vería nuestro planeta desde el espacio. Hoy, la imagen de la gran bola azul terrestre fotografiada desde satélites y lanzaderas espaciales es algo cotidiano, incluso familiar: Pero no nos damos cuenta de lo extraordinario que es tal hazaña hasta que repasamos el paisaje imaginado por el escritor, tan ingenuo como ajeno a la realidad. Poe quiso reflejar la maravilla de un viaje extraordinario. Jamás hubiera podido imaginar que la experiencia auténtica resultaría incluso más fantástica que su ficción.

Existen en las librerías muchas ediciones de los relatos y cuentos de Edgar Allan Poe. La edición revisada para esta reseña es la de la editorial Alianza, con traducción de Julio Cortázar. La podéis encontrar aqui o bien descargarlo gratis de internet aquí.