En 1960, el británico John Wyndham ya era bien conocido por haber creado lo que Brian W. Aldiss denominaría posteriormente “catástrofes confortables”, una modalidad de la que ya he hablado en otras entradas y que, sobre todo, el escritor definió gracias, sobre todo, a una serie de cuatro novelas de gran éxito publicadas en la década anterior. En “El Día de los Trífidos” (1951) abordaba el tema de las plantas carnívoras que se desplazaban por un mundo poblado por humanos ciegos. En “El Kraken Acecha” (1953), la Humanidad debía hacer frente a un ataque alienígena proveniente de los océanos. En “Las Crisálidas” (1955), describía un mundo postapocalíptico y la sociedad puritana resultante. Y en “Los Cuclillos de Midwich” (1957), narraba cómo un pueblo era aterrorizado por niños de origen extraterrestre con habilidades mentales.




