J.G.Ballard comparte con Jorge Luis Borges la distinción de
haber sido ignorado por el comité de los Premios Nobel. Esto dice más sobre ese
galardón galardones que sobre la calidad de estos sobresalientes autores de
ficción corta. Puede que a Ballard se le conozca más por algunos de sus
trabajos de mayor extensión, como “El Imperio del Sol” o “Crash”, pero es
posible que donde más brille su imaginación sea en sus cuentos,
evocadores, inolvidables y con una atmósfera que persiste en la memoria durante
años y décadas. Ahora bien, su obra corta es difícil de clasificar. Hubo una
época en la que podía utilizarse el término “fantasía” para
categorizarla tanto como a la de Borges, pero quizá hoy no sea la definición
adecuada, sobre todo por las asociaciones que habitualmente trae a la mente esa
palabra (hechos sobrenaturales, ambientación medieval, protagonismo de la
naturaleza, magia…).