“Atrapado en el Tiempo” (1993) fue una comedia seminal en la que Bill Murray quedaba atrapado en un bucle temporal en el que el mismo día se repetía una y otra vez, pero siempre introduciendo alguna variación, lo que finalmente el protagonista aprendió a utilizar a su favor para mejorar su relación con su compañera de trabajo, Andie McDowell. Aunque nadie en su época pudo imaginarlo, la película acabó dando origen a un subgénero cinematográfico propio, estableciendo una serie de clichés que fueron adoptados por guionistas posteriores: el breve período de tiempo (generalmente un día) que forma un bucle, las infinitas variaciones de los mismos eventos, la desesperación y aburrimiento del protagonista, el descubrimiento de que suicidarse no cambia nada y la idea de que realizar acciones desinteresadas en favor del prójimo conllevará la liberación de esa prisión temporal.






