A finales de la década de 1970, los hermanos Bill y Steve Schanes habían transformado su negocio de venta de cómics por correo de San Diego, Pacific Comics, en cuatro tiendas físicas. Posteriormente, cerraron dichos establecimientos y vendieron su inventario para obtener el capital necesario con el que expandir su distribución directa a librerías especializadas. En 1980, contando ya con 500 clientes, los ingresos brutos de Pacific Comics se acercaban al millón de dólares. Si bien ya habían probado la producción editorial con la publicación de portafolios de artistas e índices de Marvel Comics, los hermanos Schanes decidieron que 1981 era el momento idóneo para dar el salto definitivo. Steve Schanes lo veía así: “Si quieres captar la atención del público con un nuevo cómic, ¿quién mejor que el Rey del Cómic, Jack Kirby?”.






