“Gugusse y el Autómata” fue una de las primeras películas de ficción del pionero del cine francés Georges Méliès, realizada en 1897, cuando comenzó a experimentar con trucos visuales inspirado por su trabajo como propietario y estrella de un teatro de magia. Méliès realizó sus primeras cintas en 1896 y rápidamente comenzó a ensayar lo que hoy llamamos “efectos especiales”, como cortes rápidos, dobles exposiciones, fotografía de pantalla dividida, superposición de imágenes latentes y fotografía de pantalla negra (la precursora del posterior “croma”). Sus películas, como la mayoría de la época, duraban un rollo, esto es, alrededor de un minuto o poco menos.






