sábado, 10 de enero de 2026

2017- THE ORVILLE (y 4)




 (Viene de la entrada anterior)

 

Proveniente de la cultura exclusivamente masculina del brutal planeta Moclus, el comandante Bortus ejerce de jefe de seguridad de la Orville, conviviendo a bordo con su compañero, Klyden, y su hijo-hija, Topa. Al igual que el klingon Worf, que desempeñaba el mismo rol en “Star Trek: La Nueva Generación”, Bortus es severo, brutal y de mente cuadriculada, como la mayoría de sus congéneres. Sin embargo, a lo largo de la serie, las ideologías más progresistas de la Unión Planetaria van echando raíces en él.

 

Cuando se descubre que Topa ha nacido hembra, se asume que Bortus y Klyden la llevarán a Moclus, donde podrán "corregirla" para convertirla en varón, ya que nacer mujer se considera un "defecto de nacimiento" en la sociedad moclana. Sin embargo, Bortus acaba comprendiendo que la condición de Topa no es un defecto, sino una fuente de singularidad, lo cual, a su vez, provoca un enfrentamiento entre él y Klyden. Kelly es elegida para defender a la bebé Topa ante una comisión moclana, pero, lamentablemente, ésta falla a favor de Klyden, y a Topa se le hace la operación de cambio de sexo.

 

Esta injusticia causa muchos problemas en el matrimonio de Bortus, e incluso una adicción a la pornografía holográfica. A lo largo de la serie, Topa experimenta su propio despertar como mujer, y Bortus, en secreto y su petición, hace que Isaac la someta una cirugía de reversión de género tras la cual, orgulloso, le dice con cariño a su hija “recién nacida”: "Eres perfecta". El posterior secuestro y tortura de Topa por parte del gobierno moclano provoca la expulsión del planeta de la Unión. Klyden, al darse de cuenta de lo mucho que ama a su hija, termina por desertar de esa sociedad y se reúne con su familia. La vida de Bortus a bordo de la Orville gira, por tanto, en torno a su familia y, a pesar de la actitud estirada e intransigente con la que había sido presentado inicialmente, termina adaptándose al papel de padre orgulloso y cariñoso.

 

El actor Peter Macon aporta un fuerte matiz de calidez paternal al, por lo demás, cómicamente brutal Bortus. Y aunque su relación con su compañero Klyden se introdujo inicialmente con un claro propósito cómico, rápidamente se convirtió en un drama familiar como tantos otros: complicado y emocionalmente turbulento. La torpeza de Bortus en relación a las costumbres y el lenguaje humano es siempre fuente de humor, pero la relación del personaje con su familia se toma siempre muy en serio, ya que representa las diversas formas de crianza que conocemos bien gracias a nuestras propias sociedades humanas.

 

Hay otro oficial de la Unión a bordo de la Orville que también tiene familia: la doctora y psiquiatra de la nave, Claire Finn, madre soltera de dos niños: Ty (Kai Wener) y su adolescente hermano mayor, Marcus (BJ Tanner). Ambos, cada uno a su manera, son problemáticos. El segundo por la rebeldía propia de su edad, mientras que el primero por su inocencia y particular sensibilidad. Nunca se explica del todo –ni es necesario hacerlo- por qué Claire eligió ser madre soltera.

 

Tras un aterrizaje de emergencia en un planeta desconocido, Claire queda separada de sus hijos, obligando a Isaac a cuidar de Marcus y Ty ("En el Pliegue"). Para sorpresa de Claire, sus hijos se encariñan con el androide Kaylon... un sentimiento que ella también comparte. Más tarde, esa chispa se convierte en la base de una relación ("Una Alegre Canción"), cuando Claire e Isaac empiezan a experimentar con las citas románticas. Aunque el androide, por su propia naturaleza, es incapaz de corresponder a las emociones de Claire, hace todo lo posible por tratarla como un amante atento, llegando a asumir una forma holográfica humana durante sus encuentros.

 

Cuando los Kaylon declaran la guerra a la Unión Planetaria, Claire se horroriza al ver a Isaac ponerse del lado de su pueblo, inmerso en una cruzada para eliminar todas las formas de vida biológica que puedan representar una amenaza para su régimen ("Identidad Parte 2"). Al final, Isaac se rebela contra sus congéneres mecánicos, pero el trauma de toda aquella situación le deja a Marcus terribles pesadillas ("Oveja Eléctrica"). Claire y su hijo tardan un tiempo en perdonar a Isaac, pero finalmente reanudan su pecular relación “familiar”, culminando en la boda que marca el final de la serie ("Un Futuro Desconocido").

 

La actriz Penny Johnson Jerald es una vieja conocida de los fans de Star Trek por su papel de la capitana Kasidy Yates, interés romántico de Benjamin Sisko, en “Espacio Profundo Nueve”, relación que terminaba en boda en la temporada final de esa serie. Algunos han querido comparar la relación de Claire e Isaac con la del androide Data y la humana Jenna D´Sora en “Star Trek: La Nueva Generación” (“En Teoría”, cuarta temporada, episodio 25). Sin embargo, a diferencia de éstos, Claire e Isaac sí llevaron su vínculo hasta el final. No es ningún secreto que muchas historias de "The Orville" “saben” a episodios de series clásicas de “Star Trek”, pero desarrollan los mismos tropos de manera muy diferente, normalmente llevando esos escenarios ya conocidos en direcciones más valientes o inesperadas. La relación de Claire e Isaac es uno de esos ejemplos.

 

El personaje de Claire, por tanto, nos lleva al del oficial científico de la Orville, Isaac. Presentado en el episodio piloto como observador de su misteriosa raza androide, Isaac acaba integrándose bien en la tripulación, aunque, por su propia naturaleza, no puede corresponder a los sentimientos de sus amigos. Al principio, se le definió a través de sus experiencias con el resto del equipo. Así, por ejemplo, gracias al ingenioso piloto de la nave, Gordon Malloy, Isaac aprende a hacer bromas pesadas (si bien, la cosa no termina bien). En el ingeniero John LaMarr, Isaac encuentra un compañero de trabajo en la misma sintoníua. Y gracias a Claire, se topa inesperadamente con el amor.

 

Durante la primera temporada y la mitad de la segunda, las experiencias de Isaac con la tripulación son muy similares a las de Data, el androide residente de la Enterprise en “Star Trek: la Nueva Generación”, desempeñando el mismo papel narrativo, a saber, el de observador externo de la naturaleza humana que asiste desconcertado a la ilógica que rige muchos de nuestros comportamientos individuales y sociales. Sin embargo, la posición de Isaac en la serie cambia drásticamente cuando, a mediados de la segunda temporada, nos enteramos de que, antaño, los Kaylon derrocaron a sus crueles creadores, de naturaleza biológica, mediante una sangrienta rebelión ("Identidad, parte 1"). Este descubrimiento revela las verdaderas intenciones de quienes enviaron a Isaac a la Orville: investigar a los humanos y otras formas de vida biológica para identificar debilidades que faciliten su eventual exterminación. Esto conduce al estallido de la guerra entre la Unión Planetaria y los Kaylon, cuya amenaza conduce a la formación de difíciles alianzas entre antiguos adversarios.

 

Isaac finalmente se rebela contra congéneres, una decisión que le cuesta la vida (aunque luego es reparado por el equipo de ingeniería de la Orville). En la tercera temporada, se convierte –no sin motivos- en diana de los prejuicios por parte de varios miembros de la tripulación, incluidos Marcus y la nueva navegante, Charly Burke, lo que lo lleva a desactivarse en la versión androide de un suicidio. Solo gracias al genio de John LaMarr, es una vez más restaurado ("Oveja Eléctrica"). A partir de este momento, él y Claire tratan de reanudar su interrumpida relación.

 

Uno de los mejores momentos de Isaac —y del actor que lo interpreta, Mark Jackson— es aquél en el que tripulación halla a un Kaylon llamado Timmus (Christopher Larkin) cohabitando pacíficamente con un científico extraterrestre ("De Tumbas Desconocidas"), el cual ha reactivado el chip de su compañero que le permite experimentar emociones como el arrepentimiento, la tristeza, la gratitud o la amistad. Isaac hace que le activen el suyo, lo que le lleva a expresar de forma conmovedora su amor por Claire. Lamentablemente, ese chip no tarda en fallar, devolviéndole a su estado insensible, incapaz de recordar siquiera la sensación de emoción. Claire, por su parte, sufre un gran golpe tras haber saboreado las mieles del amor completo y luego verlas desaparecer, pero decide mantener a Isaac tal y como está en lugar de borrar su memoria para que las emociones sean permanentes.

 

Al principio de la serie, el piloto y “bufón” residente de la Orville, el teniente Gordon Malloy, se limitaba a ser el alivio cómico, el personaje que se encargaba de lanzar las frases ingeniosas con referencias anacrónicas al siglo XXI. Sin embargo, el encanto del actor Scott Grimes no tardó en apoderarse del personaje y éste empezó a registrar su propia evolución. Lo escuchamos cantar inesperadamente bien y lo vemos entablar un desgarrador romance holográfico con una mujer llamada Laura Huggins (Leighton Meester), modelada a partir de la tarjeta de memoria de un smartphone antiguo hallado en una cápsula del tiempo del siglo XXI en Nueva Jersey ("Una Huella Profunda").

 

Es precisamente esa conexión inusualmente fuerte de Gordon con nuestra época la que lo convierte en el “enlace” del espectador con la serie. Considera un privilegio pilotar la Orville tanto como una tarea tediosa de la que a veces es mejor escabullirse. Su fascinación por el siglo XXI se pone a prueba en su mejor episodio, “Dos Veces en la Vida”, cuando, al intentar destruir el peligroso dispositivo de desplazamiento temporal Aranov durante una batalla con los Kaylon, es accidentalmente lanzado 400 años en el pasado. Tras pasar meses solo y perdidas ya las esperanzas de que sus amigos puedan rescatarlo, busca la compañía de aquella mujer a la que había "conocido" a través de su smartphone: Laura Huggins. Con el paso de los años, reconstruye su vida en el siglo XXI, se establece como piloto de vuelos chárter privados, se casa con Laura y se mudan a California, donde forman un hogar y una familia.

 

Por fin, la Orville consigue rastrear el paradero de Gordon. Sin embargo, han pasado diez años desde que él llegó allí. Él es ahora un hombre de familia satisfecho con su vida y no quiere de ninguna manera regresar al siglo XXV con Ed y Kelly. Como Ed no está dispuesto a secuestrar a Gordon delante de su mujer e hijo, decide intentar otro arriesgado viaje al pasado para recuperarlo solo unos meses después de su llegada en 2015. Gordon es así rescatado y su "familia" es, por tanto, eliminada de la corriente temporal alternativa que se había formado. De vuelta en el siglo XXV, Ed y Kelly le cuentan la verdad a Gordon, incapaz de recordar a su familia perdida (que, para él, nunca existió).

 

Ese episodio es, si duda, el mejor trabajo de Scott Grimes en toda la serie. Este actor comenzó su carrera siendo un niño actor y, más tarde, colaboró ​​con el futuro creador y coprotagonista de "Orville", Seth MacFarlane, prestando su voz a "Steve Smith" en la comedia de animación “Padre Made in USA”. Como he dicho antes, Grimes estuvo casado –brevemente- con su coprotagonista Adrianne Palicki, de 2019 a 2020.

 

El teniente John LaMarr (J Lee) ascendió de navegante a ingeniero jefe cuando Kelly leyó su expediente y descubrió que tenía un coeficiente intelectual de nivel genio ("Nuevas Dimensiones"). Hasta entonces, LaMarr había sido una especie de fracasado profesional, un caradura que se limitaba a trabajar lo justo, pasar el rato con su amigo Gordon, emborracharse y salir de fiesta con las chicas. A pesar de su reputación, Kelly ve en él un gran potencial y le recomienda a Ed que lo ascienda a responsable de ingeniería.

 

John acepta el puesto y se adapta rápidamente a pesar de algunas fricciones con el otro ingeniero, Yaphit (Norm Macdonald), quien se siente marginado. LaMarr también forja una estrecha amistad con Isaac, ya que ambos trabajan juntos con más frecuencia que con otros tripulantes. De hecho, John utiliza el talento de su equipo de ingenieros para salvar la vida del androide en dos ocasiones ("Identidad Parte 2" y "Oveja Eléctrica"). Para la segunda temporada, ya dirige la sección de ingeniería de la Orville con soltura, ideando soluciones ingeniosas para los habituales desafíos tecnológicos con que se encuentran en las misiones.

 

Pero la situación que el mujeriego John no es capaz de superar con igual soltura es su relación con la jefa de seguridad de la nave, la teniente comandante Talla Keyali (Jessica Szohr). Talla proviene del planeta Xelaya, que tiene una gravedad muy superior a la de la Tierra, lo que, en condiciones terrestres –que son las que rigen en la Orville- hace que su fisiología le otorgue una fuerza excepcional. Así que cada vez que tienen relaciones íntimas, John acaba seriamente lesionado. Con todo, gracias a la tecnología médica de la Unión, John se las arregla para ir soportando ese sufrimiento en nombre del amor ("De Tumbas Desconocidas").

 

Al igual que Geordi La Forge, el personaje que interpretaba LeVar Burton en “Star Trek: La Nueva Generación”, John LaMarr también cambió su orientación profesional de navegante a ingeniero jefe. Sin embargo y a diferencia de Geordi, John es un genio y un donjuan, lo que le da una clara ventaja sobre su homólogo trek. El actor J. Lee le da John un encanto y una afabilidad despreocupada que hacen creíble su reputación de casanova galáctico. Al igual que Scott Grimes, J Lee también trabajó con el creador de “The Orville”, Seth MacFarlane, poniendo su voz a personajes de “Padre de Familia” y “Padre Made in USA”.

 

La teniente comandante Talla Keyali (Jessica Szohr) es la sustituta de Alara Alara Kitan (Halston Sage), que abandonó la nave a principios de la segunda temporada ("Hogar”), cuando descubrió que la menor gravedad en la que trabajaba a diario estaba afectando negativamente su fisiología xelayana. Talla, más experimentada, asumió el cargo de jefa de seguridad un par de episodios después ("Todo el Mundo es una Tarta de Cumpleaños") y, a pesar de su reputación un tanto problemática (en una ocasión le rompió la mandíbula a su capitán), rápidamente se convirtió en un miembro muy valioso del equipo.

 

La experimentada Talla es más extrovertida y segura de sí misma que su predecesora (quien quizás fue ascendida prematuramente). Pronto se hace amiga de la primera oficial Kelly Grayson y, especialmente, de la versión más joven de esta última, transportada accidentalmente desde el pasado en la segunda temporada, en el mencionado episodio "Mañana y Mañana y Mañana", donde se revela que Talla no es reacia a salir de fiesta y desmelenarse de vez en cuando. También mantiene una breve y desafortunada relación con un científico moclano ("Deflectores") que se siente secretamente atraído por las mujeres (una perversión en la cultura exclusivamente masculina de Moclus). Su breve relación provoca un incidente diplomático entre la Unión y Moclus. En último término, inicia otra relación –esta peligrosa por otros motivos y sólo para su partenaire- con John LaMarr. En el episodio final, ambos siguen juntos, intentando que lo suyo funcione...

 

La alférez Charly Burke (Anne Winters) deja una profunda huella en la serie teniendo en cuenta que sólo aparece en una temporada. Tras ser transferida a la Orville en ("Oveja Eléctrica”), una vez su anterior nave fue destruida por los Kaylon (con la pérdida también de su novia, Amanda), Charly, sin ningún complejo, se muestra obstinada y temperamental. Matemática genial, capaz de pensar y trabajar en múltiples dimensiones simultáneamente, demuestra ser un gran activo para la tripulación de la Orville. Sin embargo, también siente un profundo resentimiento hacia Isaac, quien ve como representante del enemigo que destruyó todo lo que ella amaba.

 

Desobedeciendo voluntariamente la orden directa del capitán Mercer de utilizar su talento para restaurar al desactivado Isaac, más adelante Marcus, a quien atormenta la culpa por haberlo empujado al suicidio, convence a Charly para que reconsidere su postura. Aunque no los perdone del todo, acaba comprendiendo las circunstancias que rodearon la rebelión de los Kaylon contra sus amos, lo que, a su vez, la lleva a empatizar con el sufrimiento del pueblo de Isaac ("De Tumbas Desconocidas”). Finalmente, trabaja con éste para crear una sofisticada y muy poderosa arma que, con un solo pulso, puede destruir flotas enteras de naves Kaylon. Ed planea usar el dispositivo con la esperanza de empujar a los agresores hacia la paz, pero facciones radicales lo roban para eliminar la amenaza de una vez por todas. Charly encuentra el dispositivo y lo destruye, consciente de que ello supondrá su propia muerte. Es este noble sacrificio lo que, en último término, impulsa a los Kaylon a ver a los biológicos desde una perspectiva diferente, haciendo posible la paz ("Domino").

 

El subtítulo de la tercera temporada de “The Orville”, “Nuevos Horizontes”, podría haber hecho pensar a los fans que su creador, Seth MacFarlane, renovaría el enfoque de la serie, centrándose en la misión exploratoria de la nave titular. Sin embargo, lo que se encontraron los seguidores del programa fue algo mucho mejor: una temporada entera dedicada al estudio de las contradicciones, los vínculos emocionales y las injusticias que definen la condición humana. O, mejor, la condición "inteligente", ya que esas mismas interacciones se dan también entre diversas especies alienígenas. Porque, al igual que en el predecesor espiritual de “The Orville”, “Star Trek”, las civilizaciones alienígenas suelen servir como análogos de los humanos.

 

Solo un episodio de “Nuevos Horizontes”, "Reino de las Sombras”, tiene que ver con la exploración del espacio desconocido. El resto de la temporada (escrita por Seth MacFarlane, Brannon Braga, Andre Bormanis –estos dos, veteranos de la franquicia Star Trek- Cherry Chevapravatdumrong and David A. Goodman) se centra en la exploración del “espacio interior” psicológico y social, y en los intentos de los personajes por dar un sentido a sus vidas y encontrar un lugar seguro para ellos y sus seres queridos. En mucha mayor medida que en temporadas anteriores, este tercer año de “The Orville” revalida aquella conocida cita del guionista de “Star Trek”, David Gerrold: “La última frontera no es el espacio. La última frontera es el alma humana. El espacio es simplemente el escenario donde afrontaremos el desafío”. Por eso, y sin haber renunciado del todo al humor, esta –por el momento- última temporada de la serie y sus personajes alcanzó una madurez que dejó buen sabor de boca a todos quienes la siguieron, deseando que, algún día, puedan reencontrarse con el capitán Ed Mercer y los suyos.

 


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