David Bowie fue un artista en el pleno sentido del término, pero primero y sobre todo fue un artista de la autoimagen. Pocas figuras hay en el siglo pasado que se citen con mayor frecuencia en relación a su estilo personal y el efecto que tuvo sobre multitud de aspectos de la cultura popular, desde el vestuario masculino a la imagen de los héroes y villanos de CF y Fantasía.






