Desde mediados de los años 60, la Nueva Ola de la CF puso patas arriba buena parte del género, superando ese interés juvenil de la Edad de Oro por aventuras protagonizadas por individuos enfrentados a las fuerzas de la naturaleza o por el progreso científico garante de un futuro mejor (por no hablar de las alegorías sobre conspiraciones comunistas que trataban de infectar ciertas instituciones muy apreciadas). Los escritores adscritos a la Nueva Ola (J.G.Ballard, M.John Harrison, Thomas Disch, Samuel Delany, Brian Aldiss, John Brunner…) utilizaron otras herramientas y otros enfoques más orientados a las “ciencias sociales” y al examen de la condición humana, marginando la obsesión por el desarrollo científico-tecnológico de quienes les habían precedido. Mientras que la Nueva Ola británica tendía a reflexionar sobre la decadencia del Imperio, la rama estadounidense tenía más interés en aplicar métodos antropológicos para sondear y analizar su propia cultura. Entre estos últimos destaca Ursula K. Le Guin.