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Las primeras páginas, que describen las rutinas a bordo de la Ringmaster, sorprenden por la cantidad de espacio y detalle que se dedica a describir la vida sexual de la tripulación. También hay cambios de pareja y, con excepción de dos mellizas clónicas, Abril y Agosto, que mantienen una hermética relación incestuosa, todas las mujeres han mantenido relaciones sexuales con todos los hombres de abordo; hay lesbianismo aunque no sexo homosexual entre varones (después de todo, esto es una visión heterosexual de la liberación sexual). La mayoría del sexo es consensuado (siempre que consideremos como tal el motivado por un desórden postraumático) y el único violador que aparece es reducido por sus víctimas y catárticamente expulsado de la trama. Aunque ésta podría haber prescindido sin problemas de este momento particularmente desasosegante, al menos está relacionado con uno de los grandes temas de la novela: el consentimiento y la libertad.






