A finales del siglo XXI, una humanidad unida políticamente se halla inmersa en la expansión colonial por la galaxia cuando en su camino se interpone otra especie inteligente, los Dracos -apodados Dracs-, de aspecto reptiliano y que resultan competir por la ocupación de un sistema estelar rico en recursos. La consecuencia es una amarga guerra entre ambas especies. Durante el ataque drac a una estación espacial humana, el piloto de caza Willis Davidge (Dennis Quaid), sediento de sangre tras la muerte de sus compañeros en la batalla, persigue a una nave enemiga hasta la atmósfera de un inhóspito y alejado planeta, Fyrine IV, donde ambos acaban estrellándose.






