A pesar de que ahora parece que está recibiendo más reconocimiento por parte de los creativos que trabajan en ese medio, los estudios y productoras cinematográficos han tendido –como el resto de la autonombrada “élite cultural”- a menospreciar y marginar el comic como forma artística y narrativa bastarda y de menor categoría. No saben lo que se han perdido. En las páginas de los comics viven personajes, universos e historias maravillosos salidos de la imaginación de autores que han podido trabajar con muchas menos cortapisas que los siempre cautelosos estudios de Hollywood.






