Los robots en la CF se han solido utilizar con un triple
propósito: por una parte, como testigos externos, racionales y fríos, de
nuestra condición humana, dominada por las emociones y, a menudo, la
irracionalidad. A través de sus observaciones tomamos conciencia de aspectos
incómodos de nuestra naturaleza que nos pasan desapercibidos al vivir inmersos
en ellos y darlos por hechos. Por otra parte, como metáfora de minorías
oprimidas (por sus creencias religiosas, ideologías políticas, orientaciones
sexuales, etnia…), diana de los prejuicios y frustraciones de una mayoría. Y,
en tercer lugar, como la figura opuesta: máquinas opresoras que han tomado el
poder y nos han convertido en una especie en peligro de extinción.