(Viene de la entrada anterior)
La segunda entrega, “La Rubia” (1995) retoma la historia con Marc y Kim embarcados y realizando diversas tareas, pero la estancia a bordo termina complicándose cuando la esposa del capitán acosa sexualmente a Marc y aquél descubre la situación. Kim y el muchacho deciden escapar arrojándose al agua y llegando a la costa para completar el resto del camino a pie. Durante la travesía conocen a José Cabral, un músico que también se dirige a Anatolie. Éste coquetea con Kim –a la que ha salvado la vida de una de las letales criaturas que acechan entre el tropical paisaje- y termina consiguiendo trabajo para los tres en una plantación. Allí pasan aproximadamente un mes, tiempo durante el cual consiguen reunir el dinero necesario para continuar viaje.
Cuando hacen
escala en Jandira Cross, Marc presencia en la posada e
n la que se alojan el
maltrato de unos soldados a una atractiva mujer rubia cuya foto había visto en
la mochila de Driss. Decide intervenir y, no teniendo más remedio que huir con
la prisionera para no ser arrestado, la acompaña fugándose a lomos de una carabela,
una inmensa criatura que vuela gracias a la generación de helio que acumula en
unas bolsas.
La mujer resulta ser Alexa Komarova, pareja de Driss y también investigadora de la Mantriz, la enigmática criatura que provoca extraños fenómenos marinos cada cierto periodo de tiempo. Su situación es delicada porque tanto ella como su compañero se oponen a que el gobierno totalitario de Aldebarán se apropie de los resultados de sus investigaciones. Ambos consideran que ese ser debe estudiarse sin las interferencias de las autoridades.
Alexa
ha resultado gravemente herida en la mano y el pulmón por una flecha disparada
por los guardias que les perseguían (la tecnología de armas de fuego está muy
restringida) y Marc se ve obligado a curarla y amputarle la extremidad, sin
esperanzas de que sobreviva a esa noche. Sin embargo, de forma milagrosa, la
mujer no solo mejora, sino que despliega una energía desbordante que al joven
le cuesta igualar (en un momento determinado vemos cómo Alexa oculta a Marc que
su mano ha empezado a regenerarse).
El resto del álbum narra el viaje hacia el norte que ambos emprenden a través de diferentes entornos mientras tratan de esquivar el dispositivo de búsqueda que las autoridades han organizado para atraparlos. Y, finalmente, eso es lo que le ocurre a Marc, que acaba en manos de Algernon Loomis y encerrado en una celda de su dirigible junto a Kim, a quien también han arrestado por complicidad. Alexa, sin embargo, consigue escapar.
El
título del álbum, obviamente, alude a Alexa, cuya presencia permite amp
liar el
misterio que rodea a Driss. Hasta ese momento, el oceanógrafo había aparecido
como un personaje enigmático que parecía conocer la verdadera naturaleza de la
Mantriz. Ahora conocemos que su investigación forma parte de un proyecto
compartido con otra científica, que ambos están dispuestos a enfrentarse al
poder político para protegerlo y que, al menos ella, tiene algún tipo de
poderes especiales.
El viaje de Marc y Alexa también sirve para mostrar otras facetas de la sociedad colonial. Las pequeñas localidades, los barcos, la fauna y flora y las plantaciones componen un mundo que tiene poco que ver con la imagen habitual de una civilización espacial. La vida cotidiana consiste en el desempeño de actividades bastante tradicionales y la tecnología avanzada parece haber quedado relegada a unos pocos ámbitos. Asimismo, queda claro el perfil autoritario del gobierno dirigido por fanáticos religiosos.
L
a
segunda entrega transcurre en unos siete días y mantiene el carácter episódico
de la primera. Los protagonistas pasan por diferentes lugares y conocen a
personajes que tendrán importancia en la continuación. Aunque la trama
principal sigue siendo la investigación de la Mantriz, Léo dedica bastante
atención a los problemas sentimentales y a las relaciones entre los personajes.
En el tercer álbum, “La Foto” (1996), las piezas empiezan a encajar. La acción comienza tras una elipsis de tres años y medio, el tiempo que lleva Marc encerrado en la prisión de Anatolie sin haber sido juzgado ni sentenciado. Su futuro se presenta incierto hasta que reaparece el señor Pad, que, durante una salida al exterior para que los presos realicen trabajos forzados, facilita su fuga. El anciano lo lleva a la ciudad y le revela sus razones: quiere que le acompañe en una infiltración nocturna en el Museo donde se guardan las naves y artefactos de la expedición original, con el fin de que revise unas fotos e identifique en ellas a Driss y Alexa.
Marc le
da largas y, prófugo, sin papeles ni lugar a donde ir -rechaza la ayuda
que le
ofrece Pad-, acaba refugiándose en la casa de Gwendoline Lopes, la periodista a
la que había conocido al comienzo de la historia. Allí inicia una relación con
una amiga de ésta, Li. Marc descubre que Kim se encuentra en la ciudad y
consigue reunirse con ella, aunque la alegría del reencuentro dura poco ya que
Pad les informa de que Gwen ha sido arrestada por la policía.
José Cabral, el músico que comparte vivienda con Kim, ayuda a Marc a encontrar un escondite en las afueras de Anatolie, ciudad que se convierte así en el escenario principal de esta entrega. Aquí descubriremos una sociedad urbana mucho más compleja que las pequeñas comunidades costeras de los dos primeros álbumes.
Al día
siguiente, Pad conduce a Marc y Kim
hasta el Museo. Allí, en los ordenadores
aún operativos de una de las naves ya fuera de servicio, les muestra unas
fotografías de los dos investigadores que contienen una revelación
desconcertante: las imágenes fueron tomadas cien años antes en la Tierra.
Semejante información obliga a reconsiderar todo lo que se sabía sobre la
pareja de investigadores. Su relación con la Mantriz parece tener consecuencias
que van mucho más allá de una investigación oceanográfica convencional. La
posibilidad de que ambos lleven un siglo vinculados a la criatura introduce una
nueva dimensión.
El álbum también permite recuperar a los personajes secundarios y desarrollar sus relaciones. Kim y Marc han madurado física y psicológicamente durante el tiempo transcurrido, aunque sus sentimientos mutuos siguen siendo complicados. La presencia de José y Li introduce nuevos equívocos sentimentales y contribuye a que la historia conserve su espíritu de relato de maduración y aprendizaje.
La
ciudad de Anatolie, inspirada en las grandes urbes terrestres de finales del
siglo XX, supone un cambio de escenario importante. La aparente normalidad de
sus calles y edificios contrasta con las criaturas y fenómenos que el lector ha
ido descubriendo. Solo cuando aparecen los organismos extraterrestres,
básicamente árboles y plantas que adornan calles y residencias, vuelve a
hacerse evidente que la historia transcurre en otro planeta.
El cuarto volumen, titulado “El Grupo” (1997) comienza con una situación aparentemente más tranquila, aunque la policía sigue ejerciendo una vigilancia sobre los protagonistas y quienes contactan con ellos. Gwen y Li reciben un mensaje de Driss y Alexa para organizar una reunión secreta. Las autoridades, por orden de Loomis, siguen sus movimientos. Mientras tanto, Marc y Kim terminan aclarando sus sentimientos. Después de varios desencuentros y creer que el otro había encontrado una pareja, ambos reconocen que siguen enamorados. La relación deja atrás buena parte de las tensiones adolescentes que habían dominado los primeros álbumes.
Gwen y
Li consiguen reunirse con los dos oceanógrafos. Driss y Alexa quieren conocer a
Valdorino Lopes, padre de la periodista y ministro moderado del gobierno de
Aldebarán. Es una figura que trabaja por el cambio político y que, por tanto,
está bajo sospecha de las propias autoridades que representa. José facilita el
encuentro entre los investigadores y Marc y Kim. Poco después, Valdorino, Gwen,
Li, Driss, Alexa, Marc y Kim deciden abandonar Anatolia para dirigirse en un
viejo dirigible al lugar donde se espera que reaparezca la Mantriz.
Durante el viaje, los científicos explican al resto del grupo algunos de los secretos que han mantenido ocultos. La criatura produce unas cápsulas capaces de restaurar la salud y prolongar la vida, pero no las distribuye indiscriminadamente. Parece elegir a las personas que desea beneficiar, lo que sugiere una inteligencia y una capacidad de decisión muy superiores a las de un mero animal.
Pad
advierte a los expedicionarios de que Loomis y sus hombres los persiguen
. Para
intentar despistar a la policía, abandona su propio dirigible, pero el grupo no
consigue evitar la intervención de las autoridades. Un espía ha saboteado la
nave y la expedición termina enfrentándose a una situación letal: caer sobre la
región de los Grandes Pantanos, repleta de criaturas tan peligrosas que pocos
de quienes han ido allí han regresado con vida.
El título del álbum adquiere su verdadero sentido al conocer el propósito de la reunión. Los protagonistas han sido convocados para compartir los secretos que Driss y Alexa llevan tanto tiempo protegiendo. Cada uno de ellos desempeñará una función dentro de un proyecto que va mucho más allá de una simple investigación científica.
La
dimensión política también adquiere mayor presencia. La dictadura de Aldebarán
se muestra ahora en toda su crudeza. El régimen persigue, encierra y ejecuta
sin
garantías legales a quienes considera disidentes, prohíbe determinadas
manifestaciones culturales como la música, y ejerce un control especialmente
severo sobre las mujeres, sobre las que deposita la responsabilidad de la
supervivencia a largo plazo de la colonia. Las mujeres ocupan una posición
subordinada y las autoridades incluso estudian introducir leyes que obliguen a
las jóvenes a quedarse embarazadas a los diecisiete años para aumentar la
población. Las convictas son sometidas a embarazos forzosos. Léo presenta así
una sociedad que ha desarrollado una forma de organización política y moral
profundamente represiva.
Lo que se narra en este volumen transcurre en poco más de un día, pero Léo consigue concentrar numerosos acontecimientos sin que la narración pierda claridad. La tensión ha aumentado considerablemente respecto a las primeras entregas y el grupo empieza a funcionar ya como un equipo, aunque sus integrantes mantienen intereses y personalidades bien diferenciados.
El
último álbum, “La Criatura” (1998), comienza con los integrantes de la
ex
pedición enfrentándose a las consecuencias del sabotaje. El dirigible,
perdiendo helio y con las calderas inoperativas, se estrella en los Grandes
Pantanos. Si se quedan junto a los restos de la nave, la policía los acabará
encontrando, pero sólo para acabar en prisión. Así que el grupo emprende una
dificultosa marcha rumbo al mar. En un momento dado, al tratar de utilizar a
unos grandes animales herbívoros como vehículo fluvial, se dispersan y Marc,
Kim, Li y Alexa quedan separados del resto. Para empeorar las cosas, Li ha quedado
gravemente herida por el ataque de una criatura y tienen que cargar con ella.
Tras
diversas peripecias, todos se reúnen en la desembocadura del río… sólo para
caer prisioneros de Loomis, que ha acudido con la policía siguiendo el rastro
del localizador oculto que llevaba su agente. La situación parece desesperada.
Sin embargo, todos son conducidos hasta el lugar donde se espera que reaparezca
la Mantriz, donde se produce finalmente el encuentro con la criatura, que
demuestra poseer capacidades extraordinarias y una inteligencia que los seres
humanos apenas pueden comprender. La Mantriz mata a Loomis y a sus hombres,
pero salva al grupo, les proporciona las cápsulas de la inmortalidad y les
revela lo que parece ser el gran secreto: “ello” también proviene de otro
mundo.
El
álbum termina con la llegada de una nave de la Tierra, atraída por una señal
emitida al parecer por la Mantriz. Esta recuperación del contacto con el
planeta origen abre un nuevo capítulo de la historia de la colonia. En el
terreno político, la desaparición de Loomis y la intervención de la nave
terrestre propician un cambio de régimen. Se convocan elecciones y Valdorino
termina accediendo al poder. Aldebarán inicia de este modo una transformación
política que anula el sistema dictatorial. Pad, por su parte, decide
incorporarse al trabajo de Alexa y Driss para continuar estudiando a la Mantriz.
La investigación científica entra en una nueva etapa y los personajes, por fin,
pueden plantearse un futuro. Marc y Driss se preparan para regresar a la
Tierra, mientras Kim queda vinculada a los acontecimientos que
continuarán
desarrollándose en los siguientes ciclos de la serie.
El desenlace tiene un carácter positivo y relativamente sereno. Léo no pretende explicar hasta el último detalle de la naturaleza de la Mantriz ni resolver todas las incógnitas que ha ido planteando. Algunas cuestiones permanecen abiertas, y esa falta de explicaciones absolutas encaja con la idea de que los seres humanos todavía están muy lejos de comprender el planeta que habitan.
El álbum transcurre en aproximadamente en tres días y cierra el primer ciclo de la serie con una combinación de aventura, descubrimiento científico y transformación política. La historia de Arena Blanca ha llegado a su fin, pero el universo que Léo ha creado todavía tenía mucho terreno por explorar.
(Continúa en la siguiente entrada)

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