domingo, 24 de mayo de 2020

2014- PREDESTINATION – The Spierig Brothers


En términos teológicos, la idea de la Predestinación significa que Dios crea a los seres humanos con un destino ya fijado. Dado que Dios es omnisciente y todopoderoso, los humanos estaríamos siguiendo un camino ya conocido y establecido por el Creador. Y esto, claro, tiene también consecuencias no solo en esta vida sino en la siguiente. Según los detractores de tal postura, ¿qué sentido tiene esforzarse por mejorar, por tratar de hacer el Bien, si nuestro destino está ya marcado y, por tanto, también fijada nuestra salvación o condenación futura? Estos críticos creen, por el contrario, en el Libre Albedrío, esto es: la gente tiene la capacidad de elegir qué camino tomar y, por tanto, determinar su destino, tanto en la Tierra como en el Más Allá. Este dilema existencial es el que aborda la película que abordo a continuación. Película que, por cierto, es muy difícil comentar sin revelar puntos clave de la trama, por lo que aviso de que la reseña contendrá spoilers.



Un agente de la Oficina Temporal (Ethan Hawke) se recobra tras desfigurarse horriblemente durante su intento de detener a un criminal apodado “Terrorista Fallido” en 1975. Con sus facciones reconstruidas, se enfrenta a su última misión antes de retirarse: ir al Nueva York de 1970 para volver a perseguir y, ahora sí, acabar con el susodicho terrorista, que cinco años después matará a 10.000 personas en esa ciudad. Hasta aquí, parecería que la historia no nos va a ofrecer nada que no hubíeramos visto ya en, por ejemplo, “Time Cop” (1994) o “Looper” (2012). Nada más lejos de la realidad, porque la película nos va a llevar a partir de aquí por un camino propio del que el espectador nada puede predecir en este punto.

Ya en los setenta y haciéndose pasar por el Barman de un pub, el Agente entabla conversación con un extraño cliente de aspecto andrógino, John (Sarah Snook), que parece un hombre pero dice ser periodista y escribir una columna titulada “La Madre Soltera”. Éste promete contarle la historia más extraña que jamás haya escuchado y, efectivamente, acaba siendo la confesión de alguien tremendamente solo que ha pasado por unas vivencias absolutamente inusuales.

Resulta que John no fue siempre John. Nació siendo Jane, una bebé abandonada en la puerta de un orfanato. Al crecer, sobresalió en ciencias y fue reclutada por SpaceCorp, una agencia
equivalente a la NASA, para convertirse quizá en la primera mujer astronauta. Pero a resultas de un reconocimiento médico y sin más explicaciones, la expulsan del programa, viéndose obligada a rehacer su vida como civil. Algún tiempo después, es seducida por un extraño que la abandona repentinamente poco antes de que ella descubra que ha quedado embarazada. Se prepara para asumir su papel de madre pero, cuando da a luz, alguien roba al bebé del hospital. Y poco después, los médicos le informan de que ella es uno de esos rarísimos casos de persona con órganos sexuales tanto masculinos como femeninos, una anomalía que llevó a los médicos a extirparle el útero a resultas de su embarazo y sin su consentimiento. No le queda más remedio, por tanto, que pasar a ser un hombre, dando un giro absolutamente radical a su vida en todos los aspectos.

Entonces, el Barman/Agente, le pregunta a John si estaría dispuesto a matar al hombre responsable de su desgracia. La respuesta es un rotundo “sí”. El Agente lo transporta hacia atrás en el tiempo hasta 1964, donde John descubre que su propia historia y la del agente están unidas por la predestinación temporal.

Los gemelos australianos Michael y Peter Spierig llamaron por primera vez la atención en el cine de género con su cinta “Los No Muertos” (2003), una película de zombis que no sólo financiaron sino en la que intervinieron en todos los apartados de producción. El film tuvo una acogida lo suficientemente buena ya de principios como para obtener distribución internacional, un logro que les permitió obtener un presupuesto de 21
millones de dólares para su siguiente proyecto, “Daybreakers” (2009), que también sería su primera colaboración con el actor Ethan Hawke. En esta ocasión, la distribución y exhibición fue muy amplia y consiguió un éxito razonable por méritos propios, siendo una película de vampiros que aportaba ideas frescas y originales. “Predestination” fue su tercer film.

El subgénero de viajes en el tiempo ha sido uno de los preferidos no solo de los autores y lectores de ciencia ficción de todos los tiempos sino también de los cineastas. Cualquier aficionado habrá visto docenas de películas sobre tipos que viajan al pasado y se lían a tiros con otros en su misma circunstancia. No sólo los mencionados “Time Cop” o “Looper”, sino también “Jumper” (2008), “X-Men: Días del Futuro Pasado” (2014) y, por supuesto, la franquicia Terminator. Sin entrar a valorar la
calidad de esos productos, son básicamente films de acción disfrazados de ciencia ficción. El viaje temporal en el cine se ha utilizado también como herramienta para contar todo tipo de historias: distopías (“12 Monos”, “El Muelle”), comedia (“Regreso al Futuro”, “Las Alucinantes Aventuras de Bill y Ted”), romance (“En Algún Lugar del Tiempo”, “Seguridad No Garantizada”), thrillers (“Los Cronocrímenes”, “Código Fuente”) u oscuros dramas (“Donnie Darko”, “Primer”). Pues bien, “Predestination” no se ajusta a ninguna de estas clasificaciones y bien puede decirse que es única en su estilo.

El guión, escrito también por los Spierig, está basado en la historia corta “Todos Vosotros Zombis” (1959), de Robert A. Heinlein. Sobre este autor, uno de los grandes maestros de la
ciencia ficción, he escrito abundantemente en este blog por lo que a sus respectivas entradas me remito. Fue su influencia, sobre todo en los cuarenta y cincuenta del pasado siglo, uno de los factores que permitieron a la ciencia ficción pasar de la infancia a la madurez, de la space opera más alocada a los futuros más sensatos, de los tópicos a las grandes ideas y conceptos. El cuento que nos ocupa es uno de los más famosos que abordan el tema de los bucles temporales y básicamente propone la idea de qué ocurriría si, existiendo los viajes en el tiempo, alguien fuera su propio padre y madre. Es una historia llena de divertidos giros que nunca pierden de vista la coherencia y que cierran el bucle sin dejar cabos sueltos.

Evidentemente, el motivo tras el cambio del título al más plano “Predestination” es puramente comercial: evitar cualquier confusión con la avalancha de films de zombis que se estrenaron en
la primera década del presente siglo (no hay zombis en la historia; se trata de una línea de diálogo en la que el narrador especula sobre quiénes son los que le rodean y de dónde proceden).

Los Spierig se ciñen bien al texto del cuento de Heinlein, aunque añaden varios elementos de peso, el más importante de entre ellos la presentación del Agente de la Oficina Temporal encargado de retroceder en el tiempo para detener al Terrorista Fallido. Es quizá una adición necesaria para aportar una motivación a los viajes temporales del Barman del original literario. También algunas de las escenas finales, en las que el Agente se encuentra con una versión mucho más vieja de sí mismo, han sido creadas para la película.

La subtrama del Terrorista Fallido tampoco estaba en la historia de Heinlein y su inclusión
probablemente obedeció al deseo de introducir más escenas de suspense y rellenar el metraje requerido. Todo este asunto está manejado de una forma un tanto convencional, con corredores en penumbra, peleas a puñetazos, hombres con traje, conversaciones ominosas, terrorismo, la “Última Misión”… No llega a ser aburrido, pero sí poco original, sobre todo si se compara con el retorcido meollo de la trama. Y es que pese a que el cartel promocional de la película mostraba a Ethan Hawk con una pistola y fue publicitada como un thriller, en realidad y como veremos, “Predestination” es sobre todo un drama centrado en la caracterización de personajes.

Pero más allá de estos cambios y en lo que se refiere al argumento –no tanto en el enfoque-, los directores-guionistas se mantienen sorprendentemente fieles a la historia original, hasta el
punto de conservar diálogos enteros de la misma o introducir guiños como hacer sonar la canción “My Own Grandpa” (1947) en la gramola del bar, o dejar ver ejemplares de famosos libros de Heinlein. También mantienen la coherencia con aquélla al hacer que Jane asista a la universidad en 1964, mientras que el diálogo del bar tiene ya lugar en 1970. Cuando Heinlein escribió el relato cincuenta y cinco años atrás, ambos momentos aún estaban en su futuro, pero los Spierig deciden conservar esas localizaciones temporales, con las que el público actual está familiarizado, y recrear una versión ligeramente alternativa de esas décadas, especialmente llamativa en el caso del retrofuturismo con el que se diseñan las escenas de la agencia espacial ficticia de los sesenta.

Como hacen las buenas películas de CF conceptual, “Predestination” atrapa el interés del
espectador y luego socava todo lo que éste había asumido, predicho o dado por sentado. Así, tenemos el momento en el que el Barman le pide a John que cuente su increíble historia y éste empieza como: “Cuando yo era una niña pequeña…”. De repente, tanto el Barman como el espectador descubren que el tipo que ha estado ahí sentado hablando durante varios minutos era una mujer…interpretada por una mujer.

Y, por supuesto, que estos giros funcionen le debe mucho a la versatilidad interpretativa de la actriz Sarah Snook –que, además, tuvo que someterse a sesiones diarias de maquillaje de cuatro horas-: la vemos pasar de hombre quemado y cínico a tímida adolescente con gafas. Antes incluso de descubrir el cruel juego del destino del que ha sido víctima, Snook parece estar
constantemente al borde de la locura, consumida interiormente por una mezcla de rabia y resignación. La historia que pasa a relatar –incluso descontando los detalles de ciencia ficción y los giros que van sucediéndose- es verdaderamente trágica: cómo una chica con talento y ambición ve derrumbarse su vida por un capricho del destino y tiene que resignarse a cambiar de sexo. “Predestination” es quizá uno de los mejores y más emotivos trabajos de ficción sobre cambio de género que hayan podido verse en la gran pantalla.

Pero ese es sólo el primer acto de la película. Después de que John/Jane haya acabado su flashback, la historia empieza a retorcerse de una forma nada sencilla cuando el Agente le descubre su identidad y le promete llevarlo al momento de 1964 en el que pueda matar al hombre misterioso que la sedujo, la dejó embarazada y la abandonó, sumiendo su existencia en la miseria… sólo para darse cuenta de que fue ella –en un cuerpo masculino- quien se sedujo a sí misma en el pasado… Y por si la trama no fuera ya lo suficientemente enrevesada,
descubrimos que fue el Agente el que viajó hacia delante en el tiempo, robó al bebé de Jane del hospital y luego retrocedió para dejarlo en la puerta del orfanato. En este punto, el espectador oscila entre la sorpresa y la confusión al darse cuenta de que todos los que hemos ido viendo eran la misma persona: Jane se convirtió en un hombre que terminaría siendo el Agente, quien preñó en el pasado a su yo más joven femenino para luego dejar ese bebé en el orfanato, bebé que se convertiría a su vez en Jane. Es, por tanto, el padre y la madre de sí mismo. Y aunque los giros finales se ven venir, los Spierig los manejan con mucho acierto.

No suelen ser frecuentes las adaptaciones al cine de obras literarias de ciencia ficción que, siendo fieles al referente, lo mejoren todavía más. “Predestination” podría entrar en esa
categoría. No sólo respeta el relato original sino que, gracias al guión y las intensas interpretaciones de sus actores, le permiten funcionar mejor en el medio audiovisual. La historia de Heinlein era brillante en su premisa, concepto y desarrollo, pero también bastante estrambótica, como si hubiera ido enlazando idea tras idea a toda velocidad (él mismo admitió haber escrito “Todos Vosotros Zombis” en un solo día). Es algo parecido a lo que ocurre con el famoso “El Curioso Caso de Benjamin Button”, de F.Scott Fitzgerald: una premisa intrigante que luego se desarrolla a base de un puñado de situaciones divertidas. Los guionistas de la adaptación cinematográfica de ese cuento, dirigida por David Fincher en 2008, conservaron el concepto básico y unos cuantos detalles clave, pero luego le dieron un giro nuevo a la historia. Pues bien, el mismo enfoque es el que utilizaron los hermanos Spierig.

Así, el cuento de Heinlein incluye un programa espacial en los años setenta que envía
astronautas varones al espacio para estancias prolongadas; y luego nos dice que la agencia encargada del proyecto recluta a trabajadoras sexuales para que alivien a los astronautas de sus necesidades durante esos largos viajes. Es una idea incongruente que exige mucha suspensión de la incredulidad y que fácilmente podría haberse recortado del guión. Sin embargo, no es así; y lo mismo ocurre con otros elementos con los que Heinlein jugaba brevemente en su texto para luego olvidarse de ellos.

Y es que el guión coge lo a priori más absurdo de la premisa de Heinlein y le aporta un peso y
un realismo abrumadores y, sobre todo, añade un vigoroso factor emocional que permite al espectador conectar con los personajes atrapados en una broma cósmica tremendamente amarga y trágica. Las mejores historias de viajes temporales suelen incluir un elemento de pesimismo existencial. Los personajes tratan de encontrar significado en un universo que carece del mismo por estar todo predeterminado. “Predetermination” recoge ese mismo espíritu en una historia que es al tiempo absurda y poderosamente emotiva. La libertad que a priori constituye poder moverse a lo largo de la línea temporal con la misma facilidad que nosotros paseamos por la calle, demuestra ser, en último término, los barrotes de una prisión; y la paradoja temporal en el núcleo de la historia no sólo anula el libre albedrío de John/Jane sino que convierte su vida en una trampa ineludible.

“Predestination” fue un fracaso comercial y hasta la fecha no ha conseguido siquiera recaudar lo suficiente como para amortizar su presupuesto de 9 millones de dólares. Pero poco a poco y gracias a las excelentes valoraciones que le han dado tanto los críticos como los fans que la han visto, ha ido ganando cierto estatus de film de culto. Tan pobres resultados comerciales no deberían extrañarnos. No sólo carece de acción y estrellas de primera línea, sino que aborda uno de los temas preferidos de la ciencia ficción, el viaje temporal y sus paradojas, y lo utiliza para elaborar un profundo estudio psicológico y metafísico sólo apto para mentes curiosas y abiertas.

En resumen, además de los aficionados a la obra de Heinlein, cualquiera interesado en las historias de viajes en el tiempo que sean consistentes y respetuosas con el intelecto del espectador, debería encontrar tiempo –perdón por el juego de palabras- para ver “Predestination”.



1 comentario:

  1. El cuento es interesante teniendo en cuenta la época en la que fue escrito, y lo mucho que le "tomaron prestado", por lo que creo que era necesario agregarle algunas cuestiones más para que la trama fuera más entretenida. Así y todo, es cierto que hay algunos detalles que se podrían haber corregido o resulto de otra manera.

    Saludos,

    J.

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