miércoles, 4 de septiembre de 2019

2013- THE HOST: LA HUÉSPÈD – Andrew Niccol


The Host (no confundir con la película surcoreana de monstruos de 2006) fue la primera adaptación de un libro de Stephenie Meyer ajeno a su saga juvenil de vampiros, que fue llevada a la pantalla en cinco películas entre 2008 y 2012. El director fue el neocelandés Andrew Niccol, uno de los realizadores más personales en el ámbito de la CF y que ha firmado títulos como “Gattaca” (1997), “S1m0ne” (2002), “In Time” (2011) o “Anon” (2018), además del guión de “El Show de Truman” (1998).



Stephenie Meyer y Andrew Niccol parecen un dúo disparejo en términos creativos. Niccol es un guionista y director conceptual que disfruta creando mundos falsamente utópicos y emocionalmente fríos, construidos introduciendo un cambio esencial respecto al nuestro. Así, tenemos sociedades en las que se juzga a la gente por su genética; donde el tiempo es, literalmente, dinero; donde alguien puede ser el protagonista de un reality show sin saberlo; de anonimato en un entorno asfixiante de continua y omnipresente vigilancia… y luego explora las posibilidades dramáticas y las implicaciones morales, sociales o económicas de tal cambio esencial en esos futuros. El resultado de estos mundos metafóricos puede ser más o menos satisfactorio en cuanto a la sutileza con que articula sus mensajes, pero al menos utiliza premisas interesantes.

Por el contrario, Meyer es una escritora de novelas románticas para adolescentes. Aunque tontea con el género fantástico y escribe sobre vampiros e invasores alienígenas, sus historias se centran exclusivamente en los dilemas amorosos de sus heroínas que, tanto en la saga de “Crepúsculo” como en “The Host”, se limitan a estar atrapadas entre dos mundos y dos atractivos jóvenes igualmente deseables sin poder decidirse a traicionar su celibato por ninguno de ellos… hasta que Meyer soluciona la cuestión mediante una serie de improbables deux ex machina. La autora estadounidense escribe romances que toman prestados decorados y elementos fantásticos, no historias que pongan el énfasis en elementos, temas y conceptos propios de ese género. Meyer y Niccol son polos opuestos también en su posicionamiento político. Mientras que ella es una conservadora que aboga por la castidad y el matrimonio antes del sexo, él es un liberal que escribe historias subversivas como “In Time”, que parece un manifiesto del movimiento “okupa” y defiende el robo a los ricos para redistribuir la riqueza. ¿Qué puede salir, por tanto, de un trabajo que reúne a tan dispares creadores?

La Tierra ha sido conquistada por una especie alienígena, las “almas”, parásitos que se
introducen en el cuerpo humano y controlan su mente. Han construido en la Tierra una especie de utopía pacífica y tecnológicamente avanzada a base de suprimir la individualidad y las emociones, obligar a los sujetos a someterse al grupo y rechazar cualquier disidencia. La única resistencia la constituyen grupos aislados de combatientes humanos libres de infestación.

Los invasores encuentran una humana libre, Melanie Stryder (Saoirse Ronan), que trata de suicidarse antes de ser capturada. La curan (inexplicablemente dado que se arroja al vacío desde una altura de considerable) y le implantan una de sus almas viajeras conocida como Wanderer. A continuación, ya con el cuerpo y la mente de Melanie bajo su control, Wanderer es interrogado por los Buscadores para que
escudriñe en “sus” recuerdos la localización de la resistencia humana. Sin embargo, el proceso de implantación no ha funcionado como debería porque, atrapada dentro de su propia cabeza, la identidad de Melanie pervive y empieza a hablar y hacer dudar a Wanderer acerca de lo que es correcto, compartiendo con el/ella sus recuerdos y emociones. Tanto es así que le convence para escapar y se dirigen hacia el desierto para reunirse con su hermano menor, Jamie (Chandler Canterbury) y su novio Jared (Max Irons).

En el desierto la encuentra su tío Jeb (William Hurt), líder de un grupo de resistentes que se esconden en un complejo de cuevas que han convertido en una auténtica biosfera
autosuficiente. El grupo siente terror y repulsión al averiguar que el cuerpo de Melanie está ahora habitado por uno de los extraterrestres pero Jeb se niega a que los más extremistas la maten. En el curso de los siguientes días, Melanie/Wanderer trata de convencerlos de que está de su lado y que no es una amenaza. A pesar de sí mismo, Wanderer va adoptando los sentimientos humanos, se enamora de un joven y empieza a ayudar a la resistencia. Mientras tanto, el Buscador que interrogó a Wanderer (Diane Kruger) está decidido a encontrarla y, con ella, el escondite secreto de la resistencia.

Curiosamente y teniendo en cuenta las grandes diferencias entre cineasta y escritora, su conjunción en “The Host” no es tan desastrosa como podría esperarse considerando la
pentalogía de “Crepúsculo”. Y ello es sobre todo gracias a Niccol, que rebaja la carga romántica y amplifica la conceptual. Pero no nos engañemos, el resultado dista de ser una buena película. En el mejor de los casos es un film irregular que, al menos, contiene aspectos que pueden interesar a un público más maduro y sofisticado que el de las entregas de la saga vampírica. Se nota que Niccol no tiene demasiado interés en mostrar la hirviente sexualidad reprimida de los adolescentes, mostrar a la menor oportunidad el torso desnudo de los muchachos o encajar primeros planos de los amorosos ojos de la heroína. Pero a la postre, Niccol es esclavo de la historia original y cuando Wanda (como acaban llamando al alienígena Wanderer) anuncia su enamoramiento de Jake, el espectador adulto probablemente fruncirá el ceño al detectar la repetición del triángulo Edward-Bella-Jacob de “Crepúsculo”. Toda la subtrama romántica está tan vacía de interés como trufada de clichés y se reduce a chicos y chica bien parecidos pero atormentados declarándose su amor con frases hechas y empalagosamente cursis. Como dijo un crítico cinematográfico en su momento: “Lo que tenemos aquí no es tanto un triángulo como un cuadrado con tres cuerpos, cuatro identidades y ninguna personalidad”. Para colmo, Meyer encaja otro de sus discursos proabstinencia en varias aburridas y pretenciosas conversaciones sobre cómo el alma y el cuerpo están divididos en cuanto a su propósito. Y encima, el final que trata de vendernos al estilo de “el Amor lo puede todo” incluye también una torpe coda con la intención de iniciar una franquicia de películas (algo que, afortunadamente, no sucedió).

Los dos jóvenes que se disputan el amor de Melanie/Wanda son tan sosos como intercambiables, actores tan mediocres y carentes de química que en sus escenas más intensas es William Hurt quien les roba el protagonismo gracias a su digna interpretación de patriarca íntegro y de buen corazón bajo su fachada de tipo duro, seguramente el único personaje masculino que puede caer bien al espectador adulto. Saoirse Ronan, por su parte, era una de las mejores jóvenes actrices de
aquella generación y ha hecho un notable trabajo en varias películas posteriores. Tiene unos ojos azules tan penetrantes que parecería extraterrestre incluso sin las lentillas que lleva. Es ella la que soporta enteramente el peso de la historia gracias a una interpretación sólida y llena de corazón, especialmente si se tiene en cuenta que en bastantes escenas tiene que hablar consigo misma utilizando dos voces distintas –un recurso que funciona al principio pero que acaba cansando-y lo ridículo de muchas de sus frases. Lo mismo pasa con Diane Kruger, una actriz sólida que aquí recibe unos diálogos tan malos que resulta imposible hacer de su personaje un villano sugestivo.

Como suele ser la norma en Niccol uno de los aspectos más interesantes de la película es el del diseño, que sigue las mismas pautas que en los anteriores films de CF dirigidos por él:
personajes vestidos con elegantes trajes unisex de cuello mandarín; interiores bien iluminados con una estética moderna y fría; coches de alta gama… En “The Host”, es como si el mundo de “2001: Una Odisea del Espacio” (1968) hubiera sido reformulado por un diseñador de modas. Así, los Buscadores van ataviados invariablemente con trajes informales de color blanco (lo cual creó no pocos problemas al equipo dado que resultaba muy difícil mantenerlos prístinos en las escenas del desierto), viven en apartamentos modernos y monótonos y conducen automóviles deportivos de carrocería cromada o pilotan helicópteros. En este caso, además, Niccol utiliza este esquema visual para crear un contraste: el mundo de los alienígenas se representa por una sofisticación vagamente futurista dominada por la tecnología, el cristal y los colores fríos; mientras que la resistencia se asocia con los colores y texturas de la Naturaleza que domina su escondite, unas cavernas de arenisca en el desierto que, pese a carecer de tecnología avanzada, ofrece más comodidad de la esperable. En general, es una película con una excelente factura visual aun cuando la dirección resulte un tanto plana, el ritmo sea algo lento y las escenas de acción no particularmente emocionantes, siendo esta la cinta más flota de la filmografía de Niccol.

“The Host” funciona razonablemente bien como entretenimiento ligero, aunque eso depende bastante de lo que uno espere de la película y del grado de disgusto que le cause el tópico triángulo amoroso adolescente. Andrew Niccol evita caer por completo en el romance estomagante gracias a un guión aceptable que va más allá de los aburridos dramas sentimentales de Stephenie Meyer para poner un mayor énfasis en el aspecto conceptual. Es en este apartado donde la historia tiene más interés, recogiendo la idea de “La Invasión de los Ladrones de Cuerpos” y narrando la experiencia de posesión simultáneamente desde el punto de vista de la persona abducida en su propio cuerpo y el del alienígena invasor. Poco a poco, este último va entendiendo e identificándose con la Humanidad y la trama explora el dilema que ello le crea en términos de lealtad, articulando un mensaje sobre la posibilidad de convivencia pacífica que tienen individuos muy distintos si reconocen que aquello que les une es más importante que lo que les separa. Por desgracia, la idea de que el amor conduce a la paz y que el símbolo definitivo de esa coexistencia ante los individuos más reacios de ambas especies sea el amor entre dos adolescentes títeres de sus hormonas, es tan previsible como cursi.

No es esta una película que pueda recomendar abiertamente y sin reservas, ni siquiera a quienes aprecien el trabajo de Andrew Niccol. Éste no quiso –o no pudo- hacer la historia del todo suya y la mezcla entre los grandes conceptos (invasión alienígena mundial, lucha entre facciones y personalidades, posesión mental) y un núcleo romántico para adolescentes no acaba de cuajar, al menos para un espectador adulto y moderadamente exigente. La premisa, el comienzo y el cierre son salvables, pero encajado entre uno y otro hay un largo y lento drama a base de repetitivas conversaciones sobre el estado de la situación y los sentimientos de los personajes que deberían haberse quedado en la sala de edición. Una película, en definitiva, que tenía potencial para ser mucho más ingeniosa e interesante pero que nunca llega a satisfacerlo.




10 comentarios:

  1. Sabes que existe Cine de Ciencia Ficción bueno, verdad? Porque empiezo a dudarlo tras muchos meses viendo que sólo reseñas mierda. Casi estoy a punto de tirar la toalla...

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  2. Lo se perfectamente. Creo que el sarcasmo sobra. En este blog tienes comentadas hasta el día de hoy 238 películas estrenadas desde 1901 hasta 2018. Tienes donde elegir, de clásicos inmortales a serie B, de cine independiente a blockbusters. Si no te gusta una película en concreto, puedes obviar la reseña, nadie te obliga a leerla. No comento sólamente grandes clásicos y obras excelsas, sino lo que voy viendo día a día. A veces me convence más, a veces menos; a veces nada; a veces le encuentro más virtudes; y a veces menos. De todas formas, en estos años he aprendido que el que me guste o disguste a mí no significa que la película sea buena o mala. Cada película tiene su público e incluso su momento. Por ejemplo, entiendo perfectamente que a alguien le aburra soberanamente "Solaris" o "2001" por mucho que se las ensalce como obras maestras. Y entiendo que a una adolescente de catorce años le guste The Host, por mucho que a mi su calidad me parezca mediocre. Decir que es una mierda puede valer en twitter o en una conversación con amigos, pero si se quiere ser un poco más serio, hay que hacer un esfuerzo y rascar algo más, tratar de ver qué pretendía el director, qué consigue y qué no, qué aspectos son salvables, cuáles fallan... que luego cada cual de más importancia a unos o a otros condicionará la opinión final de cada uno. Por si te sirve de orientación, las próximas películas que comentaré serán Dredd, La Carretera, Terminator, Planeta Rojo, El Pueblo de los Malditos, Ghost in the Shell, PUnto Límite, Jurasic World, Llegó del Más Allá, Terminator 2, Chronicle, Avatar, Moon, El Juego de la Guerra o Jupiter Ascending. Como ves, hay de todo.

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  3. pues yo agradezco, sinceramente, que se comente de todo. No vería la película de Niccol ni bajo amenaza de muerte, pero he disfrutado -como siempre, aunque a menudo no esté de acuerdo- de una reseña que da cuenta de un tipo de cine al que normalmente no me acercaría. Al fin y al cabo se trata, supongo, de aprender más de este género en todas sus vertientes y mutaciones ¿No? A no ser que uno quiera pasarse el próximo siglo revisitando 2001, la Fundación y demás hasta el fin de sus días... También uno tiene de vez en cuando que echar un vistazo a lo que en principio no le atrae ni le gusta, creo yo.

    A mi el ochenta por ciento de la new wave se me indigesta, ejem, y aún así siempre paso aquí un buen rato leyendo sobre esos libros y disfrutando, por cierto, del magífico trabajo de ilustración gráfica que suele acompañar los artículos...

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  4. No la conocía, pero me la apunto,,,,,no todo van a ser clásicos.
    Un saludo

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  5. La película vista en conjunto es olvidable pero gracias a su director creo que es de obligada visualización por su bella factura. Enhorabuena por esta entrada y por todo tu blog.

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  6. Yo también soy de los que, tal vez cargado de prejuícios, no voy a perder ni diez minutos de mi tiempo en visionar esta película, pero animo a Manuel a que siga diseccionando con todo detalle la obra que le de la real gana en cada momento.
    Este blog es una joya para cualquiera que ame la ciencia-ficción.
    Saludos y gracias por seguir en la brecha.

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  7. Respuestas
    1. Se ve que se perdió el comentario en que contestaba a manuel. Una pena porque era largo. Como el tiempo ya pasó no voy a resucitarlo pero sí a resumirlo muy brevemente porque sino pareco más capullo de lo que ya soy.

      1. No quise ser sarcástico ni ofender.

      2. Por qué "protesto" cuando hay libertad? Pues porque este blog me gusta y últimamente el Cine reseñado deja bastante que desear tanto en calidad como en variedad.

      3. No pido ni clásicos ni obras maestras sino pelis decentes. Las pelis comerciales malas, como esta, no necesitan más entradas en Internet pero hay muchas pelis mejores de Ciencia Ficción que lo necesitan, y creo que este blog es su sitio. Hay muchísima Ciencia Ficción como para ponerse hablar de lo hipercomercial siquiera 5 minutos.

      4. Una cosa es la calidad y otra el gusto. No mezclemos. Un clásico me puede no gustar y una peli mala me puede gustar.

      5. No hay de todo porque el cine comercial estadounidense moderno
      está sobrerrepresentado.

      6. Haz lo que te de la gana manuel queste es tu blog. Tenía claro ya antes describir el 1º comentario que debía morderme la lengua, pero es que hay tanto cine de Ciencia Ficción decente no hipercomercial, no estadounidense...

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  8. La peli debería haberse titulado la anfitriona o la hospedadora. Host es una palabra que se traduce mal sistemáticamente.

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    1. Correcto. Soy consciente de ello, pero para evitar confusiones me he atenido al título que se le dio en España. Un saludo

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