En 1979, el título estrella de Marvel era “Star Wars”, con 280.000 copias vendidas cada mes. Siempre fiel a su política de explotar todo lo posible las fórmulas de éxito demostrado, la editorial siguió negociando la compra de licencias para lanzar nuevas colecciones. De hecho, casi todos los títulos nuevos con los que Marvel alimentó su catálogo ese año estaban basados en propiedades ajenas. A los ya existentes “Star Wars”, “Godzilla”, “Conan”, “La Mosca Humana”, personajes de dibujos animados de Hanna-Barbera, Tarzán y John Carter, Marvel añadió ahora “Battlestar Galáctica”, “Shogun Warriors” o “ROM”.






