domingo, 24 de marzo de 2024

STAR TREK: LAS PELÍCULAS NUNCA HECHAS –O CASI-(y 4)

 

(Viene de la entrada anterior)

 

El mismo día en que “Star Trek VI” se proyectó por primera vez ante los ejecutivos de Paramount, el recién nombrado presidente del estudio, Brandon Tartikoff, preguntó por qué no podía haber otra película. Era una pregunta que denotaba su ignorancia respecto a la franquicia. Con "La Nueva Generación” a punto de concluir tras 178 episodios distribuidos en siete exitosas temporadas, era obvio qué dirección debía tomar la próxima película y quién debía ostentar el mando de la Enterprise.

 

"Me pidieron que hiciera la película en febrero de 1993", declaró el productor de “La Nueva Generación”, Rick Berman. "El plan era escribir dos historias con dos guionistas distintos y decidir cuál era la mejor". Los elegidos fueron dos de los que habían renovado la franquicia en “La Nueva Generación”, Brannon Braga y Ronald D. Moore (que serían los que al final encaminarían el proyecto definitivo hacia “Star Trek: Generaciones”); y Maurice Hurley, que adoptaría un enfoque completamente diferente y que nunca llegó a ser seriamente considerado.

 

El propio Hurley explicaría sobre su guión sin título: "Básicamente existía un pliegue espacial a través del cual entraba en nuestro universo un adversario que había estado participando en una batalla. Trata de regresar a casa para salvar a su especie, pero para poder hacerlo, tiene que destruirnos". Enfrentado a la amenaza, Picard descubre que su antecesor, James T. Kirk, se encontró en una situación similar (en “La Telaraña Tholiana”, un episodio de la tercera temporada de la serie original) y convoca la imagen de Kirk en la holocubierta. "Eran básicamente un par de escenas extrañas entre Picard y Kirk en las que llega a haber cierto conflicto”, recordaba Hurley. "¿Quieres traer de vuelta a Kirk y que no haya confrontación? Kirk se enfrentará a cualquiera. ¡En "Star Trek V", se enfrentó a Dios! Así que eso se convirtió en la forma de reunir a esos dos personajes clásicos y dejarles enfrentarse el uno al otro”.

 

Al final, Paramount decidió seguir la idea de Braga-Moore, que optaba por una auténtica reunión de los dos capitanes. Un primer borrador del guión incluía breves apariciones de los siete miembros del equipo "clásico" de la Enterprise, pero al final sólo Scotty (James Doohan) y Chekov (Walter Koenig) se unieron a Kirk, en papeles originalmente pensados para Spock y McCoy hasta que Leonard Nimoy y DeForest Kelley se negaron a aparecer.

 

Las proyecciones de prueba resultaron desastrosas y hubieron de realizarse nuevas sesiones de rodaje que aumentaron en cinco millones de dólares los costes. Éstas nuevas escenas estaban principalmente relacionadas con la innoble muerte de Kirk, a quien originalmente disparaba por la espalda Soran (Malcolm McDowell), una decisión ante la que los fans se escandalizaron y protestaron ruidosamente.

 

Finalmente, “Star Trek: Generaciones”, dirigida por David Carson, se estrenó en noviembre de 1994, recaudando unos nada despreciables 75 millones de dólares en Estados Unidos. Sin embargo, la crítica se mostró más fría, lo que dio pábilo a la teoría de que las películas pares de Star Trek eran buenas, mientras que las impares eran malas (quizás esa es la razón de que "Generaciones" fuera la primera de Star Trek sin un número en el título desde la de 1979).

 

Así, con un fracaso solo moderado en el paso de la antorcha entre las tripulaciones de la Enterprise, Paramount persistió estrenando en 1996 “Star Trek: Primer Contacto”, la primera película en la que el capitán Jean-Luc Picard y sus hombres y mujeres soportarían todo el peso de la acción sin la ayuda de la familiaridad que muchos espectadores sentían hacia el reparto original. El resultado, escrito por los coguionistas de “Generaciones”, Brannon Braga y Ronald D.Moore, y dirigido por el actor (y ocasional director) de “La Nueva Generación”, Jonathan Frakes, fue una aventura rebosante de acción en la que los protagonistas debían vencer a su enemigo más formidable en la serie: los Borg.

 

En una historia que recoge la idea del borrador presentado en 1975 por Harlan Ellison para la primera película de Star Trek, los Borg viajan a través de un vórtice temporal para cambiar el curso histórico de la Tierra, resultando en que, con la excepción de la tripulación de la Enterprise, toda la población del planeta es asimilada por el Colectivo.

 

Como dijo Moore en una entrevista: “Lo único que quieren es asimilar a la Humanidad y destruir el futuro, así que, si no pueden vencernos en el presente, retrocederán en el tiempo y resolverán el problema”. Berman, Braga y Moore barajaron varios posibles períodos temporales, “pero decidimos que la mayor parte de ellos ya habían sido muy tocados de una manera u otra por varias historias de viajes en el tiempo y en el propio Star Trek”. Sin embargo, añadió, “en un momento dado, discutimos ampliamente sobre el Renacimiento italiano, porque pensamos que era un período interesante en el que se estaban logrando muchos avances científicos. La Humanidad estaba saliendo de la Edad Oscura a una era de Ilustración". Berman y los guionistas acabaron decidiendo que el Renacimiento italiano quedaba demasiado lejos del público y que luchar contra los Borg vestidos con mallas y jubones podría parecer ridículo. "Parte de mí aún desea haberlo probado", admitió Moore. "Luchar contra los Borg, una especie altamente tecnológica, en un entorno de baja tecnología es una idea genial". Al final, los escritores optaron por el siglo XXI, todavía con una tecnología relativamente atrasada, lo que les proporcionó cierto equilibrio entre el pasado y futuro lejanos.  

 

Los primeros borradores del guión -que llevó el título provisional “Star Trek: Resurrección” hasta que se anunció la cuarta película de la serie Alien con ese mismo subtítulo- eran muy diferentes de lo que finalmente pudo verse en pantalla. Detallaban los esfuerzos de Picard para reparar la nave con la que, de acuerdo a la línea temporal canónica de Star Trek, el científico Zefram Cochrane realizaría el primer vuelo a velocidad warp, estableciendo un primer contacto con una especie alienígena. En estos borradores, Braga dijo en una entrevista: "Cochrane permanece inconsciente durante toda la película. Es atacado por los Borg, llevado a la enfermería de Beverly (Crusher) y no se despierta hasta que el vuelo warp ya ha terminado". Moore añadió: "Picard, básicamente, realizó él mismo el lanzamiento de la nave y la pilotó al final de la película. Había también algunos grupos de militares futuristas vagando por los campos y ejerciendo de villanos sobre la superficie del planeta contra los que Picard debía de luchar".

 

En medio de toda esta acción, se suponía que Picard encontraba el amor con una mujer del siglo XXI llamada Ruby. “Lo intentamos en el primer borrador”, dijo Braga. “Lo intentamos y no funcionó... porque teníamos un Picard que se enamoraba en tan sólo un par de días mientras los Borg estaban asimilando la Tierra. El capitán nunca haría eso. Incluso si nos creyéramos que pudiera enamorarse en un par de días, lo cual es, en el mejor de los casos, inverosímil, no dedicaría tiempo a eso cuando los Borg están a punto de destruir el futuro".

 

Así que los guionistas abandonaron el elemento romántico -que sería recuperado para la siguiente película- y convirtieron a Ruby en Lily (Alfre Woodard), que permitía al espectador ver el siglo XXIV desde el punto de vista de una persona del más cercano XXI. Moore también decidió abandonar la idea de la milicia, ya que consideraba que carecía de tensión dramática como trama secundaria. Como explicó: "Pensamos: ¿Qué pasa si, simplemente, intercambiamos a Riker y Picard? Pongamos el énfasis en el "arriba", hagamos que la historia del Enterprise, con Picard, sea la principal; coloquemos a Riker en la superficie y despertemos a Zefram Cochrane". Podríamos desarrollarlo como una aventura más ligera “abajo” olvidándonos de las milicias y utilizando esa historia para contar cómo Riker debe tratar con ese inventor del pasado que no es en absoluto como pensaban que sería. Luego ve "arriba" y haz que Picard se enfrente a su mayor pesadilla: que los Borg han regresado... Eso fue el último gran salto conceptual".

 

Con una recaudación de 92 millones de dólares en Estados Unidos y una cantidad similar en el extranjero, Paramount estaba comprensiblemente ansiosa por capitalizar el éxito e, inmediatamente, contrató a Rick Berman para producir una continuación. Éste, a su vez, volvió a llamar al antiguo supervisor de guionistas y coproductor ejecutivo de “La Nueva Generación”, Michael Piller, ofreciéndole la oportunidad de coescribir la historia y el guión de "Star Trek IX".

 

"Puedo decirles, al regresar a la franquicia, que como escritor y como espectador, estaba muy comprometido con las cualidades de “Star Trek: La Nueva Generación” y los personajes del programa que lo habían hecho tan especial tanto para verlo como para escribirlo", dijo Piller en una entrevista, añadiendo que su propuesta inmediata fue una historia en la que Jean-Luc Picard era el héroe. "Siempre creí que la mayor fortaleza de Picard como héroe era ser un hombre de intelecto y principios, y de sólida moral y ética", explicó. Mientras que los dos guiones cinematográficos de Ronald D. Moore y Brannon Braga mostraban a Picard como un hombre inseguro ("Generaciones”) o vengativo ("Primer Contacto”), Piller se propuso recordar a los aficionados las virtudes que le daban un perfil verdaderamente heroico.

 

Inicialmente, a Berman la idea le pareció estupenda. Tras la oscuridad que había permeado "Primer Contacto", pretendía desafiar el estatus de "Misión Salvar la Tierra" como entrega más optimista y luminosa de toda la franquicia. "Rick había dicho que en realidad quería adaptar una historia clásica de acuerdo al espíritu de Star Trek", declaró Piller, destacando que el texto seleccionado a tal propósito fue la novela de Joseph Conrad "El Corazón de las Tinieblas" (1899, que también había servido de base al "Apocalypse Now", 1979, de Francis Ford Coppola"), al que se quería añadir una historia relacionada con la fuente de la juventud. Así, el primer borrador de 25 páginas presentado por Piller presentaba la búsqueda por parte de Picard de un viejo mentor, el jardinero de la Academia de la Flota, Boothby (interpretado por Ray Walston en el episodio titulado "La Primera Obligación”, en la quinta temporada de "La Nueva Generación"), quien, al igual que Kurtz, en las versiones de Conrad y Coppola, había experimentado una suerte de transformación en un planeta cuyas aguas otorgaban la eterna juventud.

 

La historia habría comenzado mostrando a un joven y rebelde Jean-Luc Picard durante su turbulento periodo en la Academia de la Flota Estelar. Uno de sus mejores amigos –y maestro no oficial- es el mencionado jardinero Boothby. A continuación, la historia salta al presente (en términos de Star Trek, el siglo XXIII), cuando Picard recibe la misión de viajar a un mundo inexplorado y remontar un río hasta la residencia fortificada de un enigmático personaje al estilo del Coronel Kurtz, quien, sin razón aparente, ha estado derribando naves romulanas y de la Federación en la Zona Neutral. Cuando Picard llega a su destino, descubre que se trata de Boothby; pero en lugar de un venerable anciano, tiene la misma edad que cuando ambos se conocieron en la Academia. Las agresiones de su viejo amigo responden a su empeño por proteger el gran secreto del planeta: la eterna juventud.

 

A Berman le gustó la propuesta, pero creía que el actor Patrick Stewart –quien, en ese momento, gozaba del derecho de aprobación tanto sobre el guion como sobre la elección del director de la película- no compartiría su entusiasmo. Y es que Picard también se veía afectado por las propiedades rejuvenecedoras del planeta, haciéndose más joven conforme la historia avanzaba. "Para cuando consigue a la chica y empieza la acción física, vuelve a tener 25 años", razonó Berman. "Eso no le va a gustar". Así que el productor sugirió descartar la idea de la fuente de la eterna juventud y que fuera el Comandante Data quien reemplazara a Boothby como el “Kurtz” de la historia. Piller reconocía una buena idea cuando la escuchaba. "La idea de que Picard remonte el río para recuperar a un enloquecido Data es fascinante", explicó Piller. "Seguimos esa dirección durante varias semanas", añadió, "y se nos ocurrió una historia bastante más oscura que la que originalmente nos habíamos propuesto, pero aún así le gustó a mucha gente del estudio".

 

A pesar del entusiasmo de Paramount, fue ese nuevo enfoque el que Stewart rechazó por considerarlo oscuro, lúgubre y no lo suficientemente entretenido. A modo de compromiso, Berman sugirió que se reintrodujera el concepto de la fuente de la juventud, pero sin abandonar del todo la idea del Data enloquecido. Esta propuesta sí fue acogida favorablemente por Stewart. Tal y como recordó Piller, "Cuando Rick dijo: "Pensamos que no te gustaría la idea de rejuvenecerte", Patrick contestó: "No seas tonto. Está perfectamente. No tengo absolutamente ningún problema con eso".

 

Piller se puso a trabajar en el guión, pero cometió un error fatal al intentar conservar la historia inspirada en “El Corazón de las Tinieblas” mientras desarrollaba la de la fuente de la juventud. "Intentamos mezclarlas en un borrador del guión que no funcionó en absoluto. De hecho, la primera mitad de la película era el viaje río arriba para encontrar a Data. En la página 78, encontramos a Data en la Fuente de la Juventud. La segunda mitad trata sobre las cosas extrañas que suceden cuando rejuvenecemos. Eran dos películas diferentes". Para solucionar el problema, Piller descartó la primera mitad y amplió la segunda para convertirla en la trama principal de la película que -después de registrar nueve nombres diferentes en la Motion Picture Association of America (MPAA)- acabaría titulándose "Star Trek": Insurrección". Y, aunque no superó en taquilla ni a "Primer Contacto” ni a “Misión Salvar la Tierra”, sí tuvo el éxito suficiente como para garantizar una nueva entrega de la franquicia.

 

Para escribir el décimo film de Star Trek, Paramount contrató al guionista John Logan, ganador de un Oscar y autor del libreto de “Gladiator” (2000), a decir del cual, todo el desarrollo discurrió con una facilidad inesperada. "Entré y dije: "Esta es la historia que quiero hacer y estas son las tres cosas que quiero que sucedan en la película. Algunas son bastante atrevidas". Y para mi gran satisfacción, todos en Paramount dijeron: "Por supuesto. Corramos riesgos. Vamos a ver crecer a estos personajes. Y si quieres crear un gran antagonista y vincularlo a esta gente, adelante y hazlo". Fueron un gran apoyo al respecto". Logan encontró a Patrick Stewart igualmente alentador. "Cuando llegué con mis ideas bastante audaces, Patrick se mostró muy de acuerdo", afirma el guionista, "Estuvo genial durante el desarrollo", añade. "Lo llamaba y le decía: "Aquí está la historia, esto es lo que estamos haciendo", y él se portó de maravilla con sus comentarios. Decía: "Eso no es lo suficientemente bueno" o "Eso es un cliché" o "Eso es genial, me encanta esa idea".

 

El año 2001, fue el del trigésimo quinto aniversario de Star Trek, el del final de la serie de televisión "Voyager" y el lanzamiento de su sucesora, "Enterprise". Dado que el desempeño de “Insurrección” en taquilla había sido relativamente decepcionante, la siguiente película fue considerada por muchos como la que marcaría el destino de ese universo en su faceta cinematográfica. Por desgracia, “Star Trek: Némesis” no fue lo que la franquicia tan desesperadamente necesitaba. Sólo recaudó 43 millones de dólares en Estados Unidos, lo que la colocó en el puesto décimo y último de la clasificación por taquillaje. Incluso "La Última Frontera" había logrado superar los 50 millones de dólares más de una década antes.

 

Star Trek necesitaba un cambio radical de dirección y fue Berman quien lo propuso, apoyado por los otros ejecutivos de Paramount que por entonces también supervisaban el desarrollo de la franquicia: Jordan Kerner y Kerry McLuggage. Recuperando ciertas ideas del guion que años atrás había presentado David Loughery para “The Academy Years”, esta nueva propuesta era en parte relanzamiento y en parte precuela. Mantenía la continuidad establecida hasta ese momento, pero exploraba un período de la historia de Star Trek que solo se había insinuado. Erik Jendresen, que entonces estaba en meteórico ascenso gracias al éxito de su trabajo para la miniserie bélica de la HBO "Hermanos de Sangre", recibió el encargo de escribir un guión. El primer borrador, de 121 páginas, se titulaba "Star Trek: The Beginning".

 

La historia de Jendresen comenzaba en agosto de 2159, lo que, en términos de continuidad, la ubicaba entre la serie “Enterprise” y la original. Con la Armada Estelar de la Tierra a punto de fusionarse con la Flota Estelar, la primera nave con capacidad Warp 8 lista para probarse y una flota de ataque romulana acercándose a la Tierra, el guión presenta a los personajes principales: un piloto llamado Tiberius Chase y su novia Penelope Gardner, maestra de escuela en Iowa. Después de haberse graduado entre la élite de su promoción de pilotos, Chase está ansioso por unirse a la prestigiosa Flota Estelar, pero su familia -vinculada a un culto de aislacionistas terrestres que abogan por la pureza genética humana- le está dificultando las cosas.

 

Pero entonces, Chase se convierte en uno de los primeros testigos del devastador ataque romulano contra las principales ciudades de la Tierra, lo que forja una alianza entre las fuerzas terrestres, los tellaritas, andorianos y vulcanos contra los agresores. Esta tragedia, no obstante, no es más que el primer golpe porque una segunda oleada de naves de guerra está en camino, dispuestas a destruir la Tierra si no accede a entregar su población de vulcanos, una subespecie romulana que están decididos a exterminar.  

 

La negativa de la Tierra a colaborar en tal genocidio es un acto noble que puede condenar al planeta porque la flota romulana se encuentra a sólo unos días de la Tierra. Ante una situación tan desesperada, Tiberius Chase traza un plan igualmente desesperado que consiste en pilotar una nave hasta el corazón del imperio romulano para causar allí tantos estragos como sea posible. Aunque sus superiores descartan la propuesta, Chase reúne una tripulación improvisada, se hace con una ojiva nuclear, roba una nave del dique seco (el adecuadamente bautizado como USS Spartan) y pone rumbo hacia Romulus, el mundo principal de los romulanos...

 

Según Jendresen, la idea surgió al identificar un agujero en el canon de Star Trek, situado entre 2164, el final de “Star Trek: Enterprise”, y 2233, cuando comienza la serie original. "Así que se trataba de hacer una precuela de la serie original y llenar ese vacío con, en principio, una trilogía que trataría sobre el progenitor de Kirk, un hombre llamado Tiberius Chase". dijo Jendresen. "Queríamos revelar la causa de la Guerra Tierra-Romulo, lo cual fue en su momento una sorpresa para todos los involucrados. Sólo queríamos contar la verdad tras ese sorprendente incidente".

 

Mezclando el sabor de “Top Gun” (1986) y "Starship Troopers" (1997), "The Beginning" sería, por tanto, una historia clásica de género bélico pero ambientada en el universo de Star Trek. El guión incorpora consistentemente la cronología y principios de la franquicia, pero cuenta la historia de una manera decididamente ajena a lo que había sido el estilo Star Trek hasta ese momento. Independientemente de si a los fans les hubiera convencido o no el tono retro y áspero de la película, probablemente sí habrían apreciado la trama, ya que abordaba una contradicción clave de la franquicia: por un lado, trata sobre un grupo de pioneros que exportan pacíficamente su estilo de civilización a gente de otros mundos; y, al mismo tiempo, a menudo logran sus objetivos desafiando sus propias reglas y haciendo las cosas a su manera. Este conflicto está en gran medida presente en el corazón de “The Beginning”.

 

Cualesquiera que fueran sus méritos, “Star Trek: The Beginning” nunca llegó a la fase de producción, en parte debido a una reorganización ejecutiva generalizada en Paramount, que conllevó el reemplazo del copresidente del estudio, David DeLine, defensor del guion de Jendresen. Un caso clásico, en fin, de cambio de régimen en Hollywood, del que, en este caso, fue víctima “The Beginning”.

 

Cuando, en 2005, “Enterprise” fue cancelada después de tan sólo cuatro años –“La Nueva Generación”, “Espacio Profundo Nueve” e incluso “Voyager” habían alcanzado las siete temporadas-, Star Trek se quedó sin una película o serie de televisión en desarrollo por primera vez en un cuarto de siglo. Sin embargo, al llegar el 40 aniversario de la franquicia en 2006, Paramount Pictures anunció el audaz proyecto de una decimoprimera película bajo la supervisión de J.J.Abrams, creador de populares series de TV como “Alias” o “Perdidos”. Recuperando ideas de “The Academy Years” y titulada sencillamente “Star Trek”, esta nueva entrega fue una precuela ambientada parcialmente en la Academia de la Flota Estelar, en la que se narraban las primeras aventuras de Kirk, Spock, McCoy, Scotty, Chekov, Uhura y Sulu, antes de convertirse en héroes conocidos y amados por millones de personas.

 

Pero eso es otra historia…

 

 

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