miércoles, 12 de agosto de 2026

2024- MOBILIS. MI VIDA CON EL CAPITÁN NEMO – Juni Ba




TKO Studios es una editorial relativamente joven dentro del ecosistema de comics independientes de Estados Unidos. La fundaron en 2017 el guionista y productor televisivo Tze Chun y Salvatore Simeone, y realizó sus primeros lanzamientos a finales de 2018 con un espíritu que trataba de cambiar la manera de publicar y vender cómics. En lugar de depender del circuito tradicional de tiendas y distribuidoras, como es el caso de Marvel o DC, vendía directamente al lector desde su web y ofrecía las historias ya completas y en distintos formatos, sin que aquél tuviera que esperar a que, por ejemplo, salieran los seis números mensuales de una miniserie.

 

Su estrategia editorial pasaba por trabajar con autores reconocidos y publicar proyectos relativamente cerrados y de autor. Desde el principio consiguieron atraer nombres de peso como Garth Ennis y Steve Epting (“Sara”) o Jeff Lemire y Gabriel Walta (“Sentient”, que incluso llegó a estar nominada al Eisner a mejor serie limitada en 2020). Con el tiempo, TKO fue alejándose un poco del modelo inicial de "miniserie + recopilatorio" y empezó a publicar cada vez más novelas gráficas directamente en formato álbum. Y ahí es donde encaja el comic que comentamos aquí.

 

Juni Ba, nacido en 1992 en Senegal, desarrolló desde la infancia una gran pasión por el comic alimentada por la escasa selección que podía encontrar en las bibliotecas locales, las series de animación, el manga y sus propios juegos con figuras de acción. Tras finalizar sus estudios escolares y apoyado por su familia, se mudó a Francia para formarse en el ámbito artístico. Estudió en la prestigiosa ESMA (École Supérieure des Métiers Artistiques), una institución privada, fundada en 1993 en Montpellier y considerada como una de las mejores escuelas del mundo especializada en el sector del cine de animación 3D, efectos visuales, diseño y artes aplicadas. Tras pasar un tiempo como ilustrador freelance, dio el salto definitivo al mundo del comic con un estilo muy personal que combina influencias del cómic francobelga tradicional, el manga japonés, la animación moderna y el folclore de África Occidental.

 

Ba ya había realizado trabajos previos de ilustración, historias cortas independientes y webcómics en el circuito independiente o para fanzines digitales, como “Kayin and Abeni – Afro Space Adventures”, que tuvo una circulación limitada pero que sirvió para mostrar su potencial. Su primer gran proyecto, no obstante, fue “Djeliya”, una fantasía inspirada en sus raíces africanas. El problema fue que le costó encontrar una editorial dispuesta a asumir el riesgo de un proyecto que no encajaba fácilmente en las categorías comerciales habituales. Llegó incluso a plantearse publicarlo por su cuenta.  Finalmente, encontró TKO Studios, donde vieron algo en él que el resto de editoriales estaban pasando por alto. Y así, en junio/julio de 2021, lanzaron “Djeliya” como una novela gráfica de 176 páginas escrita, dibujada, coloreada y rotulada íntegramente por Ba. Fue, de hecho, su debut en ese formato.

 

Y la apuesta funcionó bastante bien para todos los implicados. “Djeliya”, una reinterpretación de la fantasía épica y el folclore de África Occidental que sigue las peripecias de un joven príncipe y la narradora en un mundo postapocalíptico, obtuvo importantes elogios de la crítica y ganó el prestigioso Premio Ignatz al talento nuevo más prometedor. A partir de ese momento, Ba empezó a tener mucha más visibilidad en el mercado estadounidense: trabajó para DC (“The Boy Wonder”, 2024, en el sello Black Label) y otras editoriales, y posteriormente publicó “Monkey Meat” con Image Comics, una serie de historias satíricas, salvajes y autoconclusivas ambientadas en una isla-corporación capitalista. Pero mantuvo su relación con TKO, con la que publicó “Mobilis: Mi Vida con el Capitán Nemo”, una novela gráfica de 160 páginas en la que regresa al subgénero postapocalíptico.

 

La arrogancia de los humanos al creer que podían domar y explotar los océanos, condujo a la caída de su civilización. En el mundo postapocalíptico resultante, las profundidades pertenecen a los monstruos. Las aguas lo han invadido todo y los humanos han desaparecido. Con dos excepciones.

 

En el suelo oceánico, un vehículo submarino unipersonal rescata una cápsula de hibernación y la traslada a su nave nodriza, el Nautilus. En su interior despierta una niña, Arona, aferrando un libro de cubiertas rojas. Al tomar conciencia de su entorno, lo primero que ve es un robot llamado Conseil, que intenta comunicarse con ella. Pero cuando trata de coger el volumen, la niña tiene una visión de su pasado: su madre pidiéndole que guarde su libro favorito, “Peter Pan”, hasta que venga a buscarla con su padre. El robot se disculpa y va a buscarle unas galletas. Cuando abre la puerta de su camarote, le oye preguntándole a alguien a quien llama Capitán si quiere conocer a su nuevo miembro de la tripulación, pero éste se niega.

 

La inteligencia artificial que acompaña al Capitán le informa de que Arona fue colocada en esa cápsula para salvarla de un tsunami. Se suponía que debía quedarse allí hasta que llegaran los rescatadores, pero éstos nunca lo consiguieron. Conseil, por su parte, le dice que la niña necesita calor humano, pero el Capitán persiste en su negativa, aunque accede a que permanezca a bordo. Ella, sin embargo, solo sueña con una cosa mientras pasa las semanas recreando las aventuras de Peter Pan con el paciente Conseil: conocer a su misterioso anfitrión.

 

A lo largo de su travesía a bordo del Nautilus, Arona deja atrás poco a poco la infancia y comienza a comprender la compleja personalidad del Capitán Nemo, un hombre solitario, misántropo, hosco y profundamente marcado por su pasado. Aunque al principio la relación entre ambos está condicionada por la distancia, Nemo termina asumiendo la educación de la joven y convirtiéndose, de manera inesperada, en su principal referente paterno. Entre lecciones, descubrimientos y largos periodos de convivencia bajo el océano, ambos construyen un vínculo que consigue aliviar, al menos parcialmente, la profunda soledad que los une.

 

Pero el paso del tiempo, inevitablemente, transforma su relación. Cuando Arona alcanza la adolescencia, su curiosidad y deseo de conocer el mundo chocan cada vez con mayor fuerza con las estrictas normas de Nemo. El Capitán le ha prohibido abandonar el Nautilus y regresar a la superficie, pero Arona empieza a preguntarse qué motivos se esconden realmente tras esa prohibición. El misterio que rodea su propia historia y el desastre que la llevó a las profundidades del océano alimentan su necesidad de encontrar respuestas y, quizá, de descubrir qué ocurrió con sus padres.

 

“Mobilis” nació de una necesidad personal de Juni Ba: encontrar una vía de escape durante el confinamiento de 2020. En aquel momento, el autor se encontraba encerrado en casa y llegó a sospechar que había contraído el Covid-19 debido a las dificultades que tenía para respirar. Sin embargo, pronto comprendió que lo que estaba experimentando era en realidad un ataque de pánico. En medio de aquella situación de angustia comenzaron a venirle a la mente imágenes de un Capitán Nemo convertido en una figura postapocalíptica, empeñado en preservar obras de arte y fragmentos de la cultura humana para evitar que todo rastro de nuestra civilización desapareciera.

 

La conexión con el personaje de Julio Verne no era nueva para Ba. Había leído “Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino” (1870) unos ocho años antes y la figura de Nemo le había dejado una profunda impresión. Le atraían especialmente su espíritu aventurero, su rechazo frontal del llamado mundo civilizado y, al mismo tiempo, su apoyo a los pueblos rebeldes de la superficie que luchaban contra el imperio colonial. Durante el confinamiento, esa imagen del personaje regresó con fuerza a su imaginación. Ba incluso había realizado ya algunos dibujos de Nemo, por lo que aquella experiencia terminó proporcionando el impulso necesario para desarrollar una nueva historia a partir de él. (Aunque no es necesaria la lectura de la novela de Verne para entender “Mobilis”, sí puede enriquecer su disfrute). A partir de ahí, comenzó a concebir una historia inteligente, emotiva y singular, accesible tanto para adolescentes como para adultos, centrada en la ansiedad ante un futuro incierto, pero también en los conflictos y desencuentros que surgen entre distintas generaciones frente a un mundo en transformación.

 

Al igual que en la obra de Verne, en la que el Capitán Nemo solo se ve a través de los ojos del protagonista, el científico Pierre Aronnax, los de Arona son los que nos sirven para comprender al marino. La relación entre ambos se convierte en el eje emocional de la historia y permite confrontar dos formas muy diferentes de enfrentarse al pasado y al futuro: mientras Nemo es incapaz de superar sus heridas emocionales y su rechazo hacia la humanidad, Arona representa la curiosidad, el deseo de conocer, la esperanza y la voluntad de avanzar pese a las incertidumbres que plantea el mundo exterior.

 

A través de estas dos perspectivas, el autor ofrece su propia visión de la situación de nuestro planeta, dividido entre el derrotismo y un atisbo de esperanza siempre a punto de desaparecer. En este sentido, “Mobilis” aborda temas y preocupaciones relacionados con el cambio climático, en particular la sensación de haber sido abandonados por los gobiernos, los líderes y las figuras de autoridad. Juni Ba recupera la narrativa atemporal de Verne, la moderniza, la adapta y la entrelaza con el mundo y sensibilidad actuales. Hay una secuencia especialmente emotiva, en la que Arona expresa su ansiedad por crecer en un mundo que quizás ya esté condenado, y su ira hacia los sistemas que la defraudaron: “¿Fue el mundo tan cruel contigo que, en vez de usar tus enormes recursos para ayudar, construiste un fuerte submarino? Me vendiste una mentira. Como a cada niño que soñó con arreglar tu desastre. Ni siquiera pudimos intentarlo (…) Me hiciste creer que me estabas enseñando a salvar el mundo. No me dijiste que era demasiado tarde para salvarlo”.

 

Más allá del tema de denuncia medioambiental, la historia es también la del viaje de autodescubrimiento de la joven Arona, una protagonista cautivadora, especialmente para el lector joven. Gran parte de su tormento emocional proviene de la ansiedad que siente por el futuro y la ira contra la generación de sus padres por haber tenido una vida más fácil, algo con lo que muchos lectores millennials y de la Generación Z se sentirán identificados. Su maduración a lo largo del libro, al descubrir tanto los increíbles logros humanos como las atrocidades que podemos cometer, la llevarán a lidiar con la rabia, el miedo y la frustración y, por fin, reconectar con su pasado para comprender mejor su presente y forjar su futuro.

 

En muchos sentidos, Arona es un eco del Capitán Nemo. En las novelas de Verne, especialmente en “La Isla Misteriosa” (1875), Nemo se presenta como un hombre atormentado y furioso que decide aislarse de una sociedad que desprecia y odia. Verne supo transmitir muy bien la complejidad y misterio del personaje, lo que lo ha convertido en una figura icónica de la cultura popular que, en buena medida, se define por la contradicción inherente a un hombre culto, capaz de una profunda empatía y, a la vez, amargado por un resentimiento inextinguible.

 

Los dos protagonistas, aunque discutirán y pelearán debido a sus opuestas sensibilidades, experiencias y puntos de vista, desarrollarán lazos afectivos con el paso de los años. La dinámica entre Arona, Nemo y el amable robot Conseil, define emocionalmente una historia que reproduce la complejidad de las relaciones entre padres e hijos. A través del vínculo entre Arona y Nemo, “Mobilis” reflexiona sobre la pérdida, la soledad y los vínculos que pueden surgir incluso en las circunstancias más insólitas. La historia convierte el viaje submarino en una metáfora del crecimiento y la capacidad de adaptación: para Arona, descubrir el mundo supone también descubrirse a sí misma y aprender que sobrevivir no consiste únicamente en resistir las adversidades, sino en encontrar la fuerza necesaria para transformarse junto a ellas.

 

Si bien creo que la parte central podría ser más extensa a fin de preparar mejor el final, el ritmo narrativo es, por lo demás, excelente. Los personajes, como ya he dicho, están muy bien construidos, y los misterios que se plantean a lo largo de la historia llegan a conclusiones satisfactorias y consistentes. El memorable final es una síntesis perfecta de los temas que aborda la obra: la ira, el cambio, el duelo, la ansiedad y las realidades que se esconden tras los mitos.

 

“Mobilis” es, probablemente, uno de los comics visualmente más logrados de su año. Juni Ba combina con éxito estilos vintage y retro, que evocan los mundos de Julio Verne, con una línea, composición y narrativa sorprendentemente modernas y atrevidas. Rebosa de color e imágenes impactantes, con un diseño impecable y vívido de personajes, entornos y criaturas, con bien colocados detalles que enriquecen la historia y la narrativa. Esto da lugar a muchos momentos impactantes. La reconocida influencia de Mike Mignola es evidente, pero el estilo personal de Ba se impone y contribuye a la sombría belleza que desprenden sus páginas.

 

Juni Ba, cuyo talento ya había quedado patente en trabajos anteriores gracias a su estilo visual exuberante, dinámico y desbordante de imaginación, demuestra en “Mobilis” una faceta más madura y reflexiva. El autor toma como punto de partida un imaginario clásico y reconocible -el universo del Capitán Nemo y el Nautilus- para reinterpretarlo desde una sensibilidad contemporánea, sin limitarse a reproducir los códigos de la aventura submarina tradicional. Ba conserva el espíritu de descubrimiento y fascinación por lo desconocido de la obra de Verne, pero lo utiliza como vehículo para plantear cuestiones mucho más íntimas y actuales. Sin renunciar a la espectacularidad ni a la desbordante imaginación que caracterizan su obra, el autor nos ofrece una narración profundamente personal, en la que aventura, fantasía y reflexión se entrelazan para dar forma a una alegoría sobre crecer, sobrevivir y aprender a cambiar.

 

 

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