En 2002, Richard K.Morgan publicó su libro de debut, “Carbono Alterado”, una novela no sólo muy entretenida sino fundamental en el subgénero del posthumanismo. Su éxito -genéro un par de secuelas protagonizadas por su héroe principal- llamó inmediatamente la atención de la guionista Laeta Kalogridis (“Alejandro Magno”, 2004; “El Guía del Desfiladero”, 2007; “Shutter Island”, 2018; “Terminator: Génesis”, 2015), que compró los derechos de adaptación con la idea de hacer una película. Fue imposible. Su argumento era demasiado complejo como para condensarlo en una cinta de dos horas –por no hablar de lo turbio de algunas escenas y conceptos-.


