sábado, 23 de agosto de 2014

1977- JUEZ DREDD (y 3)



(Viene de la entrada anterior)

En un periodo de ocho años, Dredd había pasado de ser un recién llegado a convertirse en el personaje de comic más famoso de Gran Bretaña, relegando incluso a su heroico predecesor viñetero, Dan Dare. Los tiempos habían cambiado y era Dredd quien más en sintonía estaba con ellos. Paradójicamente, conforme su popularidad se extendía generando el correspondiente merchandising y sus historias se multiplicaban en diversos formatos (tiras de periódico, álbumes, reimpresiones), saltando a otros países e incluso poniendo un pie en Estados Unidos, su interés, frescura y originalidad fueron disminuyendo.

jueves, 21 de agosto de 2014

1977- JUEZ DREDD (2)



(Viene de la entrada anterior)

El Juez Dredd era cada vez más popular entre los lectores de “2000 A.D.”, pero no fue hasta la publicación de su primer arco argumental largo, “Las Guerras de Robots”, que conquistó el puesto de superestrella del comic británico, un puesto que no ha perdido desde entonces.

martes, 19 de agosto de 2014

1977- JUEZ DREDD (1)


Dredd es el más duro, estricto, despiadado y eficiente de toda una élite policial conocida como “Jueces”, encargados del mantenimiento de la ley y el orden en las ciudades terrestres del siglo XX. Su ámbito de actuación es Mega-City Uno, una enorme conurbación que comprende toda la vertiente oriental de Norteamérica, habitada por 800 millones de potenciales infractores de la ley. En el segundo episodio de la serie se la describía así: “En 2099, las ciudades americanas del Este se habían fundido en una vasta mega ciudad que se extendía desde Montreal en el norte hasta Georgia al sur”. Existen además otras grandes ciudades-estado repartidas por el territorio norteamericano, separadas por grandes páramos contaminados producto de las guerras atómicas libradas años atrás.

La única forma de mantener semejante aglomeración humana bajo cierto control, siempre precario, es hacer cumplir estrictamente las leyes y mantener tolerancia cero con los criminales. Así, la ciudad está dirigida autocráticamente por el Consejo de los Cinco, una oligarquía que supervisan a los conocidos como Jueces de Calle. Éstos patrullan la ciudad a bordo de sus poderosas motocicletas a la busca de delincuentes y criminales y tienen autoridad para apresar, condenar e incluso ejecutar en el acto a los infractores. Y el más riguroso, eficaz e inconmovible de todos ellos es el Juez Dredd, uno de los personajes más emblemáticos del comic mundial.

viernes, 15 de agosto de 2014

1943- GARTH






El concepto de superhombre ha quedado hoy muy ligado en la mente colectiva al de superhéroe, entendido este como el justiciero disfrazado que domina el panorama del comic book norteamericano. Sin embargo, la idea de un hombre dotado de extraordinarias características físicas o mentales es muy antiguo, pudiendo remontarnos para encontrarla a algunos héroes clásicos de la antigüedad, desde Aquiles a Hércules. La llegada de la revolución científica y tecnológica supuso un abandono del misticismo a favor de la ciencia y la tecnología, y autores como W.H.Rhodes (“El ojo telescópico”, 1876) o J.H.Rosny Aines (“Otro Mundo”, 1895), ya presentaban seres –en ambos casos niños- con capacidades portentosas.

lunes, 11 de agosto de 2014

1954- LA HUMANIDAD EN PELIGRO - Gordon Douglas


El argumento más comúnmente esgrimido por los detractores del cine de CF puede resumirse así: “La mayoría de las películas de ciencia ficción son basura; a menudo poco más que espectáculos de efectos especiales intercalados con escenas con malos diálogos e interpretaciones dignas de aficionados”. De acuerdo con lo que normalmente se denomina la Ley de Sturgeon (por el autor de ciencia ficción Theodore Sturgeon), no hay nada vergonzoso o extraño en reconocer que el 90% de toda la ciencia ficción es, en sus palabras, una “mierda”.

Pero esto no es exclusivo de nuestro género. Cojamos otro tan ampliamente estudiado y analizado como el western. Cuando John Ford dirigió su primer western sonoro en 1939, “La diligencia”, ninguno de los grandes estudios quiso ni tocarla. ¿Quién quería mancharse las manos con un western, esos subproductos destinados a las sesiones matinales de los sábados, producidos con plantilla por productoras de segunda como Monogram o Republic? No hay que decir que en los años que aguardaban en el futuro esos mismos estudios se mostrarían encantados de pagar las facturas de westerns que han quedado como clásicos indiscutibles del cine, desde “Solo Ante el Peligro” a “Centauros del Desierto”. Pero incluso entonces, paralelamente y sin salir de ese género, se estrenaban cada año montañas de… bueno, mierda. Incluso buen material era de vez en cuando calificado como tal si carecía del pedigrí adecuado y sólo años o incluso décadas después los críticos entenderían que ciertas películas repudiadas en su día eran merecedoras de una atenta revisitación.

sábado, 2 de agosto de 2014

1953- FAHRENHEIT 451- Ray Bradbury





La ciencia ficción siempre ha sido una buena forma de tomar el pulso de una sociedad: sus tendencias, esperanzas, problemas, desafíos… puesto que al proyectarlos a un escenario futuro, se puede reflexionar sobre ellos con cierta distancia e incluso plantear los posibles escenarios a los que aquellos podrían dar lugar. En la década de los cincuenta del siglo pasado, una nueva generación de editores de ciencia ficción comenzó a ofrecer una aproximación más liberal al género y, al mismo tiempo, con mayor calidad literaria que cualquier cosa que Hugo Gernsback o John W.Campbell hubieran podido imaginar años atrás.

La sátira económica y social, por ejemplo, fue una de las temáticas preferidas de Horace.L.Gold, editor de “Galaxy Science Fiction”. Así, en sus primeros años de existencia, esta revista publicó clásicos del peso de “El Hombre Demolido” de Alfred Bester, “Amos de Títeres” de Robert A.Heinlein, las historias que conformarían “Mercaderes del Espacio” de Frederik Pohl y C.M.Kornbluth, y, en su quinto número, el relato corto,”El Bombero”, de Ray Bradbury, germen de lo que más adelante se convertiría en “Fahrenheit 451”.

lunes, 28 de julio de 2014

1942 - ISLANDIA - Austin Tappan Wright





La meta del pensamiento utópico consiste en tratar de imaginar una sociedad en la que las dificultades y conflictos sociales, políticos y económicos que afligen al mundo real hayan sido solucionados, dando lugar a un espacio ideal dominado por la justicia y la paz. Todas las ficciones, puesto que proyectan un mundo diferente del real, tienen un componente utópico potencial. De hecho, los intentos de imaginar un mundo mejor que el nuestro han sido reconocidos como una de las funciones primordiales de toda la Literatura. Sin embargo, algunas obras están más específicamente centradas en la proyección de visiones utópicas que otras. Hay, de hecho, todo un subgénero literario, a menudo integrado de forma íntima con la ciencia ficción o la fantasía, que trata de diseñar sociedades ideales, generalmente alejadas de la del autor geográfica y/o temporalmente.

“Islandia” fue una de las más interesantes e inusuales ficciones utópicas de los años cuarenta, en tanto que no ponía su fe en el avance tecnológico, sino que, al contrario, emplazaba su paraíso en una idílica isla del Pacífico Sur en la que la tecnología era virtualmente inexistente.