lunes, 30 de septiembre de 2013

1938- LA LEGIÓN DEL TIEMPO - Jack Williamson





Sin conexión alguna con “La Legión del Espacio”, en “La Legión del Tiempo” (serializada en “Astounding Science Fiction” de mayo a julio de 1938 ) Jack Williamson consiguió algo tan ingenioso como perdurable: un concepto de viaje en el tiempo en el que futuros alternativos luchan entre sí a lo largo de las líneas temporales para asegurar su propia supervivencia.


Denny Lanning, un reportero y antiguo graduado de Harvard, reflexiona sobre el tiempo cuando recibe la visita de la bella Lethonee, proveniente de un lejano futuro benigno y democrático, de altas torres y campos verdes. No mucho después, Lanning tiene otro inesperado encuentro con una segunda dama del futuro, la sensual Sorayina, tenebrosa Señora de Gyronch, un mundo despótico y reaccionario. Sin embargo, los futuros de ambas viajeras son excluyentes: sólo uno de ellos existirá; el otro desaparecerá irremisiblemente de la línea temporal principal. Serán las acciones de ciertos hombres las que en último término establecerán qué futuro florecerá y cuál será condenado a la no existencia.

¿Y cuál es el papel de Laing en ese drama transtemporal? De acuerdo con las leyes del espacio-tiempo, sólo se pueden extraer de la línea temporal aquellos sujetos que se encuentren al borde de la muerte. Laing, como reportero de guerra al mejor estilo Hemingway, había luchado contra Franco en la Guerra Civil Española y se encontraba entonces combatiendo en China a los invasores japoneses cuando es alcanzado por una bala. Junto a sus antiguos compañeros de habitación en la universidad, es reclutado para militar en la Legión del Tiempo, compuesta por soldados muertos o moribundos rescatados de los campos de batalla de las Guerras Mundiales (tanto la Primera como la aún futura Segunda): el Frente Occidental de la Primera Guerra Mundial, la batalla naval de Jutlandia en 1916, la batalla de Paris en 1940 –que por entonces aún no había tenido lugar-… A bordo de su nave temporal, la Chronion, y en el curso de su misión lucharán contra Gyronch y sus ejércitos de esclavos híbridos de humanos y hormigas.

Su cometido es harto importante y delicado. Momentos puntuales del pasado o del presente pueden ser tan importantes que un ligero cambio en ellos transformaría por completo la línea temporal subsiguiente. Un muchacho del Medio Oeste americano elegirá entre coger del suelo un imán o un guijarro. Si escoge el primero, se convertirá en un gran científico y sus descubrimientos desembocarán en la utopía de Jonbar. Si, por el contrario, elige la piedra, la utilizará como instrumento de violencia y la consecuencia última será el ascenso de la tiranía de Gyronch. Es el “efecto mariposa” llevado a sus últimas consecuencias: una acción nimia cuyos efectos al cabo del tiempo pueden tener consecuencias planetarias. En ese aparentemente insignificante momento esta en juego no sólo la supervivencia de dos futuros, sino la de toda una larga línea temporal repleta de personas y acontecimientos, todo un universo.

De los cientos de relatos escritos por Williamson (no existe una bibliografía realmente completa
de su obra), la mayoría respondían a las exigencias de los lectores de grandes espectáculos espaciales. Hay que resistir el impulso de juzgar este tipo de historias de acuerdo a criterios, digamos, actuales, basados en su interés para las generaciones de hoy o la excelencia intelectual, porque la literatura pulp se basaba precisamente en el entretenimiento puro más que en la factibilidad tecnológica o la profundidad filosófica.

No hay ni pizca de verosimilitud en la idea de reunir a aviadores de la RAF, nobles prusianos, reporteros americanos o pilotos de cohetes rusos, aliados y viejos enemigos trabajando juntos como fuerza de combate. Pero, como hemos dicho, no se trata aquí de acercarse a lo creíble, sino de tejer un relato ágil, claro y de espíritu románticamente escapista al estilo de Edgar Rice Burroughs o Abraham Merritt; lo cual no es de extrañar, porque Jack Williamson comenzó a escribir ciencia ficción tras leer fascinado un relato de este último. “La Legión del Tiempo” es una historia adscrita a la CF mediante una serie de tópicos y la ilusión de una tecnocháchara tan llamativa como vacía.

Los personajes, por supuesto, son tan sencillos como la moralidad de la historia que protagonizan. Denny Lanning es el clásico héroe que supera todas las dificultades ganándose en el proceso el corazón de la chica. Sus multinacionales compañeros legionarios se limitan a hablar de acuerdo a estereotipos, como el pequeño español de rápida lengua o unos rígidos alemanes que recurren continuamente a los “¡Himmel” o “¡Ach!”. Las huellas de la serialización original se materializan en forma de exposiciones y descripciones repetitivas. Por el contrario, los puntos fuertes de “La Legión del Tiempo” son no sólo su capacidad de entretener sino, como mencioné al principio, el imaginativo uso del viaje temporal. Además, y de eso no fue consciente Williamson en su momento, la novela es una muestra de la facilidad con la que el género incorporó elementos de la actualidad contemporánea.

Los años treinta y cuarenta, dominados primero por el espectro acechante de la guerra y luego por su terrible realidad, fueron ideológicamente propensos a cultivar un tipo de ciencia ficción en el que el conflicto bélico determinaría de forma dramática la forma del futuro. A su vez, este tipo de relatos ejercería una influencia determinante en la space opera y la ciencia ficción en general. Recordemos, por ejemplo, “Terminator” y sus soldados del futuro trasladados al pasado para modificar el curso de la Historia.

En este contexto, la moralidad de los diferentes elementos que intervienen en la historia está muy clara: Gyronch es el distópico futuro de la tiranía, y cualquiera que lo combata está en el lado de la paz y la democracia. Este idealismo que sostiene ideológicamente a la fuerza multinacional reclutada para luchar al lado de Jonbar, sería el mismo que luego trataría de identificarse con el bando de los Aliados enfrentados al Eje. Es un tipo de maniqueísmo propio de la ciencia ficción primitiva, exacerbado ahora por la propia situación política internacional.

Así, “La Legión del Tiempo” funciona como una alegoría profética de la guerra que esperaba a
la vuelta de la esquina. El reportero protagonista escribe libros en la esperanza de avisar de cómo “el mundo se acerca a un conflicto decisivo entre la civilización democrática y el absolutismo despótico”, una observación que refleja no solamente la guerra entre Jonbar y Gyronch, sino el propio tiempo que a Williamson le tocó vivir.

No es esta la mejor novela de la época pulp. Es predecible y hueca, pero si últimamente sufres de indigestión de CF demasiado “cerebral” y necesitas un descanso, un entretenimiento ligero y sin pretensiones pero al mismo tiempo ágil, ocasionalmente sorprendente y competentemente escrito, “La Legión del Tiempo” te está esperando.

6 comentarios:

  1. De Jack Williamson lei varias cosas, pero Legion del tiempo es una deuda que lamento no haber pagado. Gracias por este post tan orientativo para todo fan de la C-F que se precie de serlo

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  2. Magnífica reseña... Todo esfuerzo es poco para reivindicar a este "grande", pero el tuyo es realmente meritorio. Qué genialidad también ese Más Oscuro de lo que Pensáis...

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  3. Gracias por tu comentario. Y, desde luego, "Más Oscuro de lo que Pensáis" también está en la lista de obras para comentar... ya llegará...

    Un saludo

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  4. Eso deberás averiguarlo tú leyéndola. Tengo por norma no hacer spoilers que arruinen la lectura de aquellos a los que el artículo pueda haber motivado para abordar la obra. Lo siento.

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