“Hace cuarenta mil años, las más avanzadas
especies de la Tierra fueron exterminadas por una nueva forma de vida:
nosotros. Ahora, otra nueva especie ha evolucionado, más fuerte, más
inteligente y volcada en nuestra aniquilación. Liderando la lucha contra ellos
está la Doctora Sloane Parker, la bioantropóloga que descubrió su existencia.
Una vez más, es la supervivencia del más apto… Y esta vez, nosotros somos la
presa”.
Esta
era la entradilla que cada semana abría un nuevo capítulo de “Prey”, la serie que
subvertía ese cliché liberal tan presente en la CF y según el cual la nueva rama
de la evolución humana tendría poderes especiales y, siendo aún una minoría,
estaría perseguida por los racistas humanos temerosos de sus capacidades, bien
para exterminarlos bien para utilizarlos como armas. Era una idea ya presente
en obras tempranas como “Juan Raro” (1935) de Olaf Stapledon o “Slan” (1940),
de Alfred van Vogt; que sirvió de concepto base para los X-Men (1963) ideados
por Stan Lee; y que sigue vigente hasta hoy en productos como la serie “Sense8”
(2015).