Aunque no fueron sino el último eslabón de una larga cadena de inventores y descubrimientos, a los hermanos Lumière, Auguste y Louis, se les atribuye el nacimiento del cine gracias a que fueron ellos quienes realizaron la primera proyección pública de una de sus filmaciones. Sin embargo, en el caso de este cortometraje, “La Charcutería Mecánica”, de 44 segundos (una película de un solo rollo en aquella época) del que a menudo se dice que fue el primero de la CF, Auguste no tuvo nada que ver.
Las
imágenes nos muestran una gran caja de madera con dos tapas abatibles
en la
parte superior y un gran texto en el lateral que dice: “La Charcutería
Mecánica”. Detrás de la caja y presumiblemente unido a ella, hay algo que
podría ser una rueda o una sierra circular. Un hombre entra en escena con un
cerdo, se levanta una de las tapas y se introduce al animal. Otro hombre
empieza a girar la rueda/sierra, y abriendo la otra tapa, un tercero empieza a
sacar productos derivados del cerdo, como jamón y salchichas. Se nos hace creer
que la máquina está creando comida rápida instantánea a partir de un cerdo
aparentemente vivo.
Lo más probable es que un espectador moderno encuentre difícil calificar esto como Ciencia Ficción. De hecho, ni siquiera existía tal término en 1895. El propio director, Louis Lumière, lo clasificó como un "tema humorístico". Pero, aun así, posee todas las características del género. Para empezar, presenta una tecnología que no existía en la época de la creación de la película (de hecho, sigue sin haberse inventado), aunque resulta lo suficientemente familiar como para entender su propósito.
Además
de la anécdota humorística, podría también considerarse una sátira del
principio de la producción en cadena que por entonces aún estaba ensayándose de
forma parcial y que culminaría pocos años después con el desarrollo y patente
de la primera línea de montaje por parte del norteamericano Ransom Eli Olds,
que la utilizó para producir en masa, en Detroit, su automóvil Oldsmobile
Curved Dash desde 1901 hasta 1907. Como sabemos, gran parte de la ciencia
ficción, tanto en el cine como en la literatura, se ha utilizado para comentar
fen
ómenos contemporáneos, presentando una imagen exagerada o deformada de los
mismos. En este caso, podría tratarse de la obsesión por la eficiencia que
trajo la Revolución Industrial y el sistema capitalista. Por otra parte, y por
si el título del corto no lo dejara claro, la sierra/rueda circular nos indica
que ese gran cajón no es un artilugio mágico sino una máquina.
En el futuro, los hermanos Lumière tendrían muy poco que ver con la ciencia ficción y, ya puestos, con el desarrollo del cine como forma de arte. En este sentido, resulta bastante irónico que estos dos ingenieros sean tan universalmente aclamados hoy como los padres del cine. Si bien pocos pioneros tuvieron tanta influencia en el desarrollo inicial del medio, a menudo tiende a sobreestimarse su importancia.
En las
escuelas e institutos suele enseñarse que Thomas Edison creó la primera cámara
de cine, mientras que Auguste y Louis Lumière organizaron la primera proyección
pública de películas. Pero ninguna de estas afirmaciones es cierta. Edison, el
gran inventor y empresario, más conocido quizás por crear la bombilla eléctrica
y librar des
piadadas guerras de patentes contra Nikola Tesla, era un hombre de
negocios astuto y sin escrúpulos que a menudo se atribuyó el mérito del trabajo
ajeno y robó descaradamente ideas de otros inventores por el simple
procedimiento de introducir pequeños cambios en sus diseños y luego patentarlos.
También viajaba por todo el mundo para ver nuevos inventos, estaba al tanto de los
últimos avances científicos y leía todo lo posible sobre nuevas tecnologías (él
mismo aseguraba dormir solo entre 3 y 4 horas por noche, aunque la realidad era
un poco más compleja). Tenía la asombrosa habilidad de combinar todas esas
ideas y proyectarlas hacia el futuro, viendo posibilidades que pocos eran
capaces de imaginar. A continuación, ponía a sus mejores hombres a trabajar
para hacerlas realidad.
La
cuestión de quién inventó la primera cámara de cine depende de lo que se
entienda por tal. La idea bás
ica estaba bastante clara para cualquiera que entendiera
el funcionamiento de una cámara fija: si se pudiera diseñar una cámara que
tomara múltiples fotos por segundo y luego encontrara una forma de mostrarlas
en rápida sucesión, como un flipbook o un zootropo, se generaría la ilusión de movimiento.
De hecho, el fotógrafo, artista, intérprete, asesino (del amante de su esposa) y
loco (por un accidente de diligencia) Eadweard Muybridge ideó un sistema de
cámara similar en 1872. Rodó un caballo al galope, mostró las imágenes en un
zootropo y posteriormente las proyectó con lo que llamó un zoopraxiscopio. Pero
para su experimento utilizó múltiples cámaras y sus "películas" eran,
en realidad, animaciones pintadas basadas en sus fotos, ya que el
zoopraxiscopio distorsionaba las fotos reales. Por lo tanto, las imágenes
debían pintarse con la distorsión inversa para que se parecieran a las
originales.
En la
década de 1880, pasó dos años en la Universidad de Pensilvania, don
de creó más
de 100 000 imágenes de cuerpos humanos en movimiento, a menudo sobre un
fondo de cuadrículas, para ayudar a los científicos a medir con precisión el
movimiento humano. Estas series fotográficas, con un aire extraño y clínico,
tuvieron un gran impacto tanto en pioneros del cine como en artistas
posteriores, como Degas, Bacon y Warhol. Se pueden ver ecos de estas singulares
fotos en muchas películas de ciencia ficción que en décadas venideras
representaban entornos estériles y distópicos contra los que se enfrentaban los
frágiles cuerpos humanos.
En otras fotografías tomadas en la Universidad de Pensilvania, instaló un semicírculo de cámaras, todas preparadas para tomar fotos simultáneamente, captando una fracción de segundo de movimiento desde múltiples ángulos. Esta fue la misma técnica que emplearon 125 años después los hermanos Wachowski para crear las tan comentadas tomas “bullet time” para Matrix (1999).
Por
otra parte, Albert Londe y Etienne Jules-Marey crearon cámaras capaces de tomar
doce fotografías en rápida sucesión; Jules-Marey
en concreto, fue el primero en
capturarlas en una fina película de celuloide, en una época en la que las
fotografías todavía se impresionaban en placas de vidrio. El resultado fueron
largas tiras de película con doce imágenes expuestas una al lado de la otra,
creando una especie de panorama de movimiento. Hoy en día, quizás se le
recuerde más por sus icónicas fotografías de atletas en los Juegos Olímpicos de
París de 1900. Sin embargo, las fotografías de Jules-Marey eran fijas, aunque
su llamada pistola cronofotográfica sí inspiró a los creadores de la cámara de
cine.
En
1887, el inventor británico William Friese-Greene inventó un método
para
capturar imágenes en tiras de papel aceitado, y poco después, George Eastman y
Thomas Henry Blair idearon, de forma independiente entre sí, la primera
película de celuloide comercial. En 1890, Friese-Greene tuvo la idea de
perforar la tira de película para que pudiera avanzar mediante ruedas dentadas
en la cámara. Posteriormente, construyó y patentó dicha cámara, asegurando que
podía tomar hasta diez fotos por segundo. Su invento fue ampliamente
publicitado en el mundo de la fotografía, pero, en realidad, nunca estuvo a la
altura de su reputación. Se conservan algunos fragmentos de película grabados
con ella, y su aspecto se asemeja más a una secuencia de fotos rápidas que a
una película. Sin embargo, el principio básico de la cámara, con su película
perforada y ruedas dentadas, fue el que inspiró a Thomas Edison, quien envió
rápidamente los dibujos a su empleado William K. Dickson, con la orden de crear
una versión mejorada y patentarla, creando así lo que probablemente fue la
primera cámara de cine funcional. También fue Dickson quien produjo el
kinetoscopio, el proyector con mirilla, que fue el primer sistema para ver
películas, en 1891.
Cabe
señalar que Friese-Greene falleció dramáticamente en 1921 durante un seminario
convocado para debatir la crisis del cine británico. Acababa de pronunciar un
breve discurso pidiendo la re
conciliación entre las facciones en pugna, cuando
se desplomó y falleció en el acto. Quizá sintiéndose culpable por haber olvidado
al entonces pobre y solitario pionero durante tantos años, la comunidad
cinematográfica se unió para organizar un funeral por todo lo alto, honrándolo
con una placa que lo nombraba "el padre de la cinematografía". Durante
décadas, Friese-Greene fue aclamado como "el inventor olvidado de las
imágenes en movimiento", ya que tanto los académicos como el público se
sintieron engañados por sus propias afirmaciones sobre la funcionalidad de su
fallida cámara. En vida, aseguró haber filmado "las primeras imágenes en
movimiento", antes que Lumière y Dickson, y los británicos, naturalmente,
estaban encantados de tener a un compatriota como pionero en ese campo. También
se dijo que había desarrollado un sistema con el que, cinco años antes del
cinematógrafo de los Lumiere, había proyectado sus primeras películas, que
mostraban personas y tráfico en las calles de Londres. Investigaciones
posteriores no han encontrado fundamentos para tal aseveración. Además, los
avances técnicos en este ámbito alrededor del año 1900 se encontraban todavía
en una etapa en la que resulta inconcebible la invención de un proyector así.
En 1951 se estrenó una película muy idealizada sobre él, “The Magic Box”, que
Martin Scorsese ha calificado como una gran influencia.
Es a
los hermanos Lumière a quienes se atribuye la invención del cinematógrafo, una
cámara de cine que también funcionaba como proyector, superando al kinetosc
opio
de Edison al convertir las películas en un evento público y social en lugar de
una experiencia privada. Pero los Lumière tampoco trabajaron en una burbuja.
Durante décadas se habían utilizado diferentes proyectores para producir la
ilusión de imágenes en movimiento e incluso existían proyectores para películas
de celuloide antes de su famosa "primera" demostración pública en
París, en diciembre de 1895. Kazimierz Prószyński inventó el llamado Pleógrafo
en 1894; y varios meses antes de la proyección pública de los Lumière, otros
hermanos, Max y Emil Skladanowksy, realizaron su propia proyección en Berlín
con lo que llamaron un Bioscopio. En Estados Unidos, Woodville Latham y Eugene
Lauste desarrollaron el Panóptico y realizaron una proyección pública en mayo
de 1895.
Aunque solemos pensar que la historia del cine comienza con aquella legendaria proyección de 1895, IMDb registra alrededor de 150 películas realizadas antes de finales de 1894. Muchas de ellas difícilmente podrían considerarse películas en el sentido moderno de la palabra, pero, aún así, hay bastantes que, rodadas tras la introducción de los rollos de celuloide Eastman o Blair, incluían un argumento rudimentario.
Entonces,
¿por qué se ha ensalzado tanto a los Lumière en los anales de la Historia del Cine?
Bueno
, en parte se debe a que fueron importantes innovadores en ese campo. Ya
en 1892, dos años después de que William K. Dickson, de la Compañía Edison,
rodara su primer clip, “Monkeyshines”, fueron los primeros franceses en fabricar
una cámara cinematográfica moderna con la que rodaron sus primeras películas.
También celebraron una de las primeras proyecciones privadas, en marzo de 1895.
Pero es que, además, eran ingenieros y químicos expertos y con talento para los
negocios. Auguste y Louis heredaron la fábrica familiar en la que se producían
placas fotográficas, y para la década de 1880, la habían convertido en un
negocio boyante. Aquella famosa proyección que ha pasado a la Historia no
pretendía ser la gran atracción, sino más bien un evento secundario en una
conferencia que habían convocado para 200 ingenieros y empresarios que
conformaban la flor y nata del mundo de la fotografía parisina. El propósito de
aquella ponencia era mostrar sus últimos avances en la fotografía a color, y
les sorprendió bastante que sus imágenes en movimiento se convirtieran en el
centro de atención.
Con el
paso de los años, los Lumière reunieron una cinemateca de más de 100
0
películas, filmadas tanto por Louis como por diversos contratistas y
profesionales independientes. Los Lumière cubrieron tanto eventos importantes
como la vida cotidiana de París y del resto del mundo; y, cuando el cine se
popularizó, también imágenes de todos los rincones del planeta. Se les atribuye
la creación de la primera película francesa, la primera histórica, la primera
de Ciencia Ficción y muchas otras primicias… aun cuando nunca fueron lo que hoy
podríamos calificar como grandes cineastas.
Los Lumière no estaban muy interesados en las posibilidades narrativas del cine. Todas esas primicias las lograron, probablemente, gracias a que fueron los primeros en disponer de cámaras realmente funcionales. “La Charcutería Mecánica” no incluye técnicas cinematográficas avanzadas y bien podría haber sido un simple espectáculo callejero o un truco de magia en un teatro. Sea como fuere, fue muy imitada por otros cineastas.
Lo que realmente se les daba bien y en lo que destacaron los Lumière fue en el campo documental. Y, sobre todo, convirtieron las imágenes en movimiento en un espectáculo de masas y ganaron mucho dinero con sus giras de proyección por todo el mundo. Pero en 1905, los hermanos decidieron abandonar el negocio del cine y centrarse en el desarrollo de la fotografía en color, una labor que se había visto interrumpida en cierta medida por su repentina fama cinematográfica. Parece existir consenso en que veían el cine como una moda pasajera, y, por lo tanto, no tenían interés real en impulsar el medio.
También
es posible que su decisión de abandonar el cine viniera influenciada por los
grandes avances que es
te campo experimentó a principios del siglo XX. A medida
que las películas de ficción ganaban popularidad, su producción se volvía cada
vez más sofisticada y, consecuentemente, costosa. Empezaron a surgir estudios
cinematográficos por todo el mundo, la gente imaginaba viajes por el espacio y
hacia planetas, narraba la vida de Cristo en presentaciones de una hora, creaba
enormes dramas de época y traía a la pantalla la magia de los cuentos de hadas.
Para poder competir a cualquier nivel en este nuevo mundo en constante
evolución, los Lumière habrían tenido que apostar a lo grande, ya que competían
con gigantes en pleno crecimiento como Edison, Pathé y Gaumont. Es muy posible
que Louis y Auguste, ante la disyuntiva de arriesgarlo todo o retirarse de la
carrera, se decidieran por lo segundo.
Evaluar una filmación de 40 segundos como esta de “La Charcutería Mecánica” desde un punto de vista artístico es, obviamente, complicado por no decir imposible o inútil. Como mínimo, es evidente que hay cierto nivel de preparación y reflexión en la película. La dirección es bastante descuidada, como lo demuestra que los actores pasen demasiado tiempo de espaldas a la cámara. También lo que se muestra tiene un aire demasiado apresurado, probablemente debido a que toda la escena debía grabarse en menos de 50 segundos, el equivalente a la duración de un rollo de película. Para el espectador moderno, su interés es estrictamente de carácter histórico.

No hay comentarios:
Publicar un comentario