lunes, 5 de enero de 2026

2015- AVRIL Y EL MUNDO ALTERADO - Christian Desmares & Franck Ekinci

 

“Avril y el Mundo Alterado” es una película de animación, de coproducción francesa, belga y canadiense, de la que a menudo, incluso en SU publicidad, se ha dicho o dado a entender incorrectamente que está basada en un comic del gran autor Jacques Tardi, especialista en la época de principios del siglo XX, donde ha ambientado buena parte de sus obras, incluyendo la más famosa: las aventuras de su joven heroína Adele Blanc-Sec. En realidad, los directores (ambos debutantes) no tomaron como referencia ningún comic específico de Tardi, pero sí lo contrataron para diseñar todo el universo estético y conceptual del film. Cada personaje, cada edificio y cada máquina de vapor fueron dibujados por él. Por eso, ver la película es exactamente lo mismo que ver un cómic de Tardi en movimiento; y también porque la historia bebe directamente de los temas y personajes que éste ha explorado durante décadas en sus cómics.

 

Christian Desmares venía de participar en otras grandes películas de animación, como “Corto Maltés” (2002) y “Persépolis” (2007). Y en cuanto al guion, fue escrito por el codirector Franck Ekinci y Benjamin Legrand, un profesional experimentado que no sólo había trabajado con Tardi (en “El Exterminador de Cucarachas”, 1984), sino que había firmado el comic book en el que se basó la película “Snowpiercer” (2013).

 

En 1870, el inventor Gustave Franklin intenta hallar la fórmula del Suero Definitivo con el que crear soldados mejorados para Napoleón III en su guerra contra Prusia. Sin embargo, el emperador francés, horrorizado por las aberraciones que le presenta, dispara a las criaturas –inteligentes y capaces de hablar- sobre las que el científico estaba probando su suero, provocando una explosión que destruye el laboratorio y en la que mueren todos los allí presentes excepto las criaturas, que consiguen escapar.

 

A raíz de la muerte del emperador, se producen una serie de eventos que separan drásticamente la línea histórica de la que nosotros conocemos. Para 1931, la guerra se ha extendido y perpetuado y los científicos o bien son obligados a ponerse al servicio de sus respectivos gobiernos (básicamente para desarrollar armas) o bien desaparecen misteriosamente. El resultado es que nadie con los conocimientos necesarios inventa la gasolina y el motor de combustión o descubre el uso práctico de la electricidad. Esto, a su vez, ha desembocado en un mundo que cubre sus necesidades con el carbón. Su uso extensivo e intensivo genera una tóxica contaminación y lo cubre todo con una capa de hollín que apaga los colores.

 

En esa nueva Edad Oscura, el ya anciano hijo de Gustave, Pops, el hijo de este, Prosper, y su esposa, Annette, intentan completar en secreto el Suero Definitivo, capaz de curar cualquier enfermedad y detener el envejecimiento. Con ello, esperan detener la guerra y salvar a la especie humana. Sin embargo, la gendarmería del Imperio los busca para reclutarlos y su laboratorio es finalmente hallado y asaltado por la gendarmería, bajo el mando del torpe inspector Gaspard Pizzoni. Su huida termina en su muerte por la explosión de un teleférico que une París con Berlín, pero no sin que antes Annette consiga introducir el Suero en la bola de nieve de su pequeña hija Avril, que sobrevive huyendo en una aerolancha de salvamento.

 

Diez años después, en 1941, Avril ha crecido en compañía de su gato parlante Darwin (producto de otro experimento de sus padres), y habiéndose autoeducado en química, intenta desesperadamente encontrar la fórmula del Suero para curar y rejuvenecer a su moribundo amigo felino. El ahora rebajado Pizzoni quiere encontrar la ubicación de su escondite y envía al exladrón Julius para seducirla. Antes de tener que huir de nuevo para evitar a los gendarmes, una rata parlante que dice haber sido enviada por su padre, les indica que busquen a su abuelo. A todo esto, la bola de nieve deja escapar accidentalmente parte de su líquido y éste revive a Darwin. Obligada a abandonar su refugio, perseguida por las autoridades que quieren apoderarse del suero para utilizarlo como arma, y con la ayuda de Julius y su abuelo Pops, Avril descubre que sus padres siguen vivos, pero retenidos en un lugar secreto por lagartos inteligentes que, junto a otros científicos ilustres secuestrados durante décadas, los obligan a completar un plan que cambiará el mundo.

 

En una primera impresión, pudiera parecer que la animación en 2D de “Avril y el Mundo Alterado” es plana y minimalista. Es una ilusión derivada del estilo realista y ultradetallista al que desde hace ya tiempo nos han acostumbrado estudios norteamericanos como Disney, Pixar o Dreamworks, haciendo que nuestras expectativas discurran por otro camino y que cuando vemos un producto como el que ahora nos ocupa nos de la impresión de que hemos retrocedido en cuanto a calidad. Los rostros de los personajes tienen una expresividad limitada y buena parte de las primeras escenas parecen estar dedicadas a las payasadas de un grupo de gendarmes que se dirían sacados de una película de Hayao Miyazaki.

 

Esas escenas iniciales podrían también hacer creer que estamos ante una aventura ligera al estilo de las de Adèle Blanc-Sec, o quizás una versión femenina de Tintín. Pero cualquier reparo desaparece en cuanto la historia llega a 1931. La sensación de un París alternativo, vivo y asfixiante, se transmite con una textura y detalle extraordinarios. Es un mundo gris, violento y desesperado en el que la mayor parte de Europa no ha experimentado ninguna de las revoluciones tecnológicas modernas que trajeron la gasolina y la electricidad, y donde vemos la forma lógica en que tales carencias habrían cambiado la Historia y la vida cotidiana tal y como la conocemos.

 

“Avril y el Mundo Alterado” ofrece no sólo un excelente trabajo de creación de mundos sino que cuenta su historia con un estilo que no suele verse en el cine de animación. Es refrescante ver un producto que no está realizado a base de modelos CGI con texturas realistas. La mayoría de los personajes y sus movimientos fueron dibujados a mano. Aunque hoy en día se suelen usar tabletas gráficas en lugar de papel y tinta, el proceso sigue siendo manual, realizando fotograma a fotograma. Esto es lo que le da esa fluidez orgánica y ese "calor" humano que la distingue de las películas de grandes estudios comerciales. A continuación, se integran los personajes en escenarios 3D, estos sí, realizados por ordenador para ahorrar el coste de dibujar a mano y repetitivamente elementos muy complejos, como engranajes, maquinaria, edificios o vehículos, así como el humo omnipresente, la lluvia o las luces de la ciudad. Pero más importante incluso que la técnica y las herramientas utilizadas fue el respeto al diseño original. Los animadores imitaron la línea negra gruesa y las texturas sombreadas características de Tardi, alejándose mucho tanto de sus homólogos norteamericanos como japoneses.

 

El meticuloso diseño y la cantidad de detalles que muestra cada escena -desde la enorme estatua de bronce de Napoleón en cuyo interior se esconde Avril hasta sus visitas a la feria, pasando por el escondite de Pops o la guarida de los villanos- son sobresalientes. Mención especial merecen los extravagantes vehículos e inventos que van sucediéndose ininterrumpidamente: ratas a control remoto, la aeronave accidentada que Pops consigue poner en funcionamiento, la tecnología que han desarrollado los lagartos para su base secreta, el lanzamiento de un cohete cubierto de plantas mutantes… El más loco y divertido de estos ingenios es la casa móvil de Pops, capaz incluso de convertirse en submarino y perforadora, y las fantásticas imágenes en las que el edificio con patas recorre las calles o navega por el fondo del Sena.

 

Más allá del aspecto gráfico, Avril es una heroína muy interesante. Y no sólo porque sea una joven inteligente que depende más de su coraje y su cerebro que de sus habilidades físicas. Como huérfana y ya adulta, privada de la calidez humana que brinda la familia en unos tiempos tan oscuros, mantiene una actitud distante con todo lo que le rodea, una frialdad necesaria para protegerse emocionalmente, ya sea para evitar atormentarse por los robos que comete para sobrevivir (ya que carece de un trabajo que le genere ingresos), como para mantener a distancia posibles amistades que pudieran decepcionarla o, peor aún, traicionarla. Solitaria, independiente y desconfiada, sólo hace una excepción con su fiel gato Darwin e incluso suele camuflar el afecto que le dispensa con comentarios falsamente gruñones. A su pretendiente e involuntario compañero en esta aventura, Julius, lo trata con absoluta desconfianza y hostilidad (aunque justificadas habida cuenta de cómo se conocen).

 

Es refrescante ver a una protagonista femenina de carácter tan arisco y cuya personalidad, aunque la historia de algunos giros predecibles, no se ve alterada esencialmente al final. Incluso cuando le dan un vestido rosa con volantes, conserva su carácter firme y decidido. La mayoría de las películas habrían optado por suavizar sus rasgos andróginos para que su recién descubierta feminidad sirviera como indicativo visual de su evolución. Avril lima algunas de sus aristas, sí, pero lo hace de forma consistente con su personaje y el contexto de la historia.

 

Y precisamente esa historia es otra de las virtudes a destacar de la película. A pesar de beber de múltiples fuentes y estar impregnada de nostalgia, transmite sensación de frescura y originalidad. Algunos de los acontecimientos, sobre todo en el clímax, son casi fantásticos; y, sin embargo, tienen sentido y encajan sin fisuras con el tema principal, a saber, la responsabilidad que tienen los científicos de utilizar sus conocimientos en aras del bien y el progreso y no permitir que los gobiernos los malgasten en crear o perpetuar guerras. Es un mensaje relevante y siempre de actualidad que ya existe al comienzo de la historia, en el segmento ambiebntado a finales del siglo XIX, y se prolonga hasta comienzos de los años 40 del XX, en un periodo que, en nuestra línea histórica, se estaba desarrollando la bomba atómica. Y hoy, en una época en que los políticos siguen estando más preocupados por el gasto militar que por la exploración espacial o la investigación para curar enfermedades, este sigue siendo un tema desgraciadamente a la orden del día.  

 

Ahora bien, incluso con estos subtextos sociopolíticos, la película no pierde dinamismo, ritmo, humor, suspense, diversión y sentido de lo maravilloso con los que mantener atento al espectador. Por eso, “Avril y el Mundo Alterado” es una de las películas de animación más disfrutables que se han visto en mucho tiempo y si no ha tenido más predicamento es porque la maquinaria de promoción francesa no puede competir con la apisonadora de los estudios norteamericanos, capaces de vender con éxito productos muy inferiores a esta propuesta. Mezcla la ciencia ficción de Julio Verne, la personalidad gráfica de Tardi, el steampunk y la ucronía, para ofrecer una historia profundamente humanista que remite a aquellos tiempos en los que la Ciencia se entendía universalmente como la llave para un mundo mejor, en lugar de una herramienta para la destrucción y el abuso.

 

"Avril y el Mundo Alterado” es una película muy interesante que, sin sermonear, aborda diversos temas de calado: el papel de la Ciencia y la Tecnología, el agujero negro de la Guerra, la estupidez y avaricia humanas, las trampas y necesidad del progreso, las complejidades de las relaciones humanas o el peso del legado familiar. Los personajes son entrañables y la historia cautivadora. Si bien pierde algo de ritmo en algunos segmentos, tiene una decente duración de poco más de hora y media, por lo que la trama se mantiene en movimiento sin hacerse aburrida. Eso sí, a veces puede ser oscura y cruda en su retrato de la vida tal y como es, por lo que quizá no sea la opción más apropiada para niños pequeños. Una propuesta, en fin, singular tanto en el mundo que construye como en su plasmación gráfica y que merece un visionado por parte de cualquier aficionado a los subgéneros del steampunk y las ucronías.

 

 

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