jueves, 3 de septiembre de 2015

2000- EL HOMBRE INVISIBLE


Todo el mundo ha soñado alguna vez con ser invisible y satisfacer sus oscuras fantasías. Pero los aficionados a la ciencia ficción saben bien que la invisibilidad suele ser más una maldición que una ventaja.

En la novela original de H.G.Wells, “El Hombre Invisible” (1897), el protagonista que le da título es un científico llamado Griffin, reducido a la pobreza y la locura cuando se ve incapaz de recobrar su estado físico “visible” e integrarse normalmente en la sociedad. La invisibilidad también volvió loco a Kevin Bacon en “El Hombre sin Sombra” (2000) y en “Memorias de un Hombre Invisible” (1992), Chevy Chase casi es asesinado por agentes secretos cuando se niega a trabajar como espía.



Tampoco en la televisión la invisibilidad fue fuente de satisfacción. “La invisibilidad apesta”, dijo el guionista Leslie Stevens después de colaborar como escritor y productor en dos series sobre hombres invisibles en la década de los setenta: “The Invisible Man” (1975-76, con David McCallum como científico) y “Gemini Man” (1976, con Ben Murphy como agente secreto). Ambos programas fracasaron: ninguno de los dos superó los doce episodios. Incluso la británica “Invisible Man” no sobrevivió más allá de un año (1959-1960), y eso que era la patria de la criatura imaginada por Wells.

Lo cierto es que todas esas series presentaban personajes estereotipados y sin demasiada personalidad. Además, aunque los efectos especiales eran razonablemente buenos para su época, la introducción y expansión de los CGI en el mundo de la televisión desde mediados de los noventa había abierto todo un nuevo universo de fascinantes posibilidades. En ese contexto, en
abril de 1998, el productor Dick Wolf (“Ley y Orden”) anunció una nueva serie para la Fox en la que Kyle MacLachlan sería un hombre invisible. Iba a estar ambientada en la Nueva York contemporánea y tendría un tono realista en la senda de “Expediente X”. Sin embargo, el proyecto nunca llegó a materializarse.

Dos años más tarde, Sci Fi Channel (antes de rebautizarse Syfy en 2009) se encontraba en plena remodelación de su parrilla de programas, empezando a producir series propias en lugar de comprar en el circuito sindicado los derechos de otras previamente emitidas. Ello abrió las puertas a ciertos productores y guionistas que no habían conseguido hasta ese momento interesar a las grandes cadenas con sus proyectos para series de ciencia ficción. Una de las que vio la luz de esta manera fue, por ejemplo,“Farscape” (1999). Otra fue “El Hombre Invisible”, que mezclaba la aventura fantástica, la ciencia ficción, la comedia, el drama y el mundo del espionaje.

Cuando Sci Fi Channel contactó con el guionista Matt Greenberg para proponerle una serie sobre
hombres invisibles, éste no se mostró muy entusiasmado. ¿Cómo darle un enfoque nuevo a una figura ya hacía mucho tiempo convertida en estereotipo? Al final, se decantó por una aproximación rayana en la sátira en la que el sujeto en cuestión sería Darien Fawkes, un antiguo ladrón de guante blanco, inestable y egoísta, pero de buen corazón en el fondo. El actor Vincent Ventresca firmó para encarnar a Fawkes animado por el énfasis que los guiones hacían en la caracterización: “La invisibilidad era lo menos interesante para mí”, afirmó en una entrevista, “La serie iba realmente sobre la gente y sus relaciones”.

El episodio piloto presentaba a Darien mientras trataba de robar unas joyas en un edificio de apartamentos. Pero el anciano dueño del inmueble sufre un ataque al corazón al descubrirlo. En lugar de huir, Darien intenta reanimarlo, lo que le cuesta la detención por la policía. Sus esfuerzos por salvar al anciano son mal interpretados por los agentes y los titulares de los periódicos lo presentan no sólo como un ladrón sino como un abusador sexual de ancianos. Enviado a prisión, Darien intenta abrir la cerradura de la celda cuando una araña, insecto por el que sienta una irrefrenable fobia, aterriza sobre él. Sus gritos histéricos le valen ser trasladado a una celda de confinamiento solitario. Parecía claro que este nuevo hombre invisible iba a mezclar sátira y aventura.

Su hermano Kevin, un joven científico, le promete el perdón de sus delitos si participa en un
arriesgado experimento mediante el cual se le implantará en el cortex cerebral una glándula biosintética. Ésta segregará sobre su piel una hormona llamada “Mercurio” que tiene la capacidad de refractar la luz, convirtiendo a Darien en invisible.

Darien no se muestra muy convencido, pero accede ante la perspectiva de pasarse la vida encerrado. Cuando es llevado a los laboratorios secretos donde se están desarrollando los experimentos, desconfía inmediatamente de un científico supuestamente brillante que responde al nombre de Arnaud de Fehrn. Tras la operación, Darien se encuentra con que la adrenalina, el miedo y la ira activan la glándula haciéndole invisible. No tarda en arrepentirse de su decisión pero, a petición de su hermano, accede a probar su nueva habilidad durante un par de semanas más. Descubre que también puede convertir otros objetos en invisibles recubriéndolos del Mercurio que él segrega (más adelante averiguará asimismo que es capaz de ver objetos invisibles para el resto).

Sin embargo, ambos hermanos desconocen que la glándula ha sido mutada en secreto por Arnaud de tal forma que si Darien mantiene su invisibilidad más de treinta minutos, aquélla afectará a su cerebro convirtiéndolo en un violento psicópata. Arnaud resulta ser un terrorista infiltrado que chantajea a Darien con un antídoto que él mismo ha desarrollado. Las cosas se precipitan con rapidez: los hombres de Arnaud invaden las instalaciones y matan a todo el mundo excepto a
Darien, quien ha de ver cómo su hermano, empapado en sangre, muere en sus brazos.

Darien se ve obligado entonces a trabajar para el Oficial (Eddie Jones), un retorcido pero patriótico individuo que dirige una agencia secreta del gobierno que es la única en posesión del antídoto que contrarresta los efectos perniciosos del Mercurio. La extirpación quirúrgica de la glándula mataría a Darien, así que, mientras no se encuentre una cura, no le queda más remedio que colaborar como agente especial en las misiones que le asignen. Al final, también para él la invisibilidad ha resultado ser una maldición.

El nuevo equipo en el que se integra Darien está formado por la bella doctora Claire (Shannon Kenny), que le administra el antídoto y controla su evolución física; y Bobby Hobbes (Paul Ben-Victor), un cínico exsoldado y ex agente del FBI (“Mal pagado, insatisfecho y saturado de trabajo”). Una parte importante de la serie descansa sobre la dinámica entre estos tres personajes. Hobbes tendrá frecuentes desacuerdos con Darien por motivos de procedimiento en las operaciones, mientras que Claire se muestra algo fría y reservada, tratándole más como una mascota que como un hombre. Todos ellos responden ante el Oficial, alguien que en tiempos fue un importante funcionario del gobierno y que, aunque “desterrado” a una agencia con poco presupuesto y ningún reconocimiento, sigue manteniendo su influencia en las altas esferas.

Sin duda uno de los elementos de la serie que más gustó a los espectadores fue la química entre
Darien y Hobbes, algo que se extendía más allá de las cámaras. Ambos actores congeniaron desde el mismo casting y fue precisamente Vincent Ventresca quien convenció a Paul Ben-Victor, no muy dispuesto a aceptar el papel, de entrar en la serie. Ambos ofrecían el marcado contraste que caracteriza las buddy-movies: Darien era alto, delgado, con una generosa mata de pelo, indolente e impulsivo; Hobbes era bajo, robusto, calvo, paranoico y meticuloso. A la mezcla se añadía el ingrediente de la invisibilidad, lo que proporcionaba oportunidades para el humor absurdo. Pese a sus frecuentes desacuerdos, ambos acabarían forjando un fuerte lazo de amistad y lealtad mutuas.

En las series previas sobre el tema del hombre invisible buena parte de los efectos especiales se
realizaban mediante largas y caras escenas con pantallas croma. Los nuevos efectos digitales hicieron de la invisibilidad un poder mucho más sencillo de crear visualmente. Janet Hamilton Muswell fue la supervisora de efectos especiales para el capítulo piloto y quien reunió al equipo que se encargaría de ese apartado durante el resto de la serie. Muswell no era ni mucho menos una recién llegada en el género, habiendo participado en el equipo técnico de series como “Star Trek: La Nueva Generación”, “Star Trek: Espacio Profundo 9”, “Lois y Clark” o “VR5”. La tecnología había avanzado, pero ello no significaba que hubieran desaparecido los típicos problemas de las series televisivas. Tal y como ella misma declaró: “Conseguimos los mejores resultados posibles. El episodio piloto presentaba muchos desafíos, incluida la falta de dinero y las largas horas de trabajo”.

Mientras que, por ejemplo, los productores de “The Invisible Man” (1975) admitieron arrepentidos haber hecho que su héroe tropezara continuamente para que los espectadores pudieran “ver” por dónde andaba en la pantalla, Muswell no tuvo que enfrentarse a ese problema: “Nuestro hombre invisible iba vestido mucho tiempo, así que le podías ver”, comentaba. Efectivamente, las técnicas digitales permitían dotar de una enorme flexibilidad al personaje, ya fuera en su versión real o en la virtual.

Las misiones del hombre invisible abarcaban desde lo serio a lo humorístico. El equipo trataría de influir en un supersticioso líder sudamericano para que cambiara su política; atrapar a un antiguo agente al que también se le implantó la glándula; ganar dinero ilegalmente en un casino; enfrentarse de nuevo al terrorista Arnaud; investigar los crueles experimentos con vagabundos que se llevan a cabo en un hospital; o burlar a una misteriosa compañía que ha descubierto su propia forma de crear superhumanos.

En todos los episodios nunca faltaba algo de humor por parte de Darien (su frase más repetida era “¡Ay, Mierda!”) o Hobbes así como frecuentes guiños al espectador atento. Cuando Darien interroga a un hombre en un restaurante mexicano, se puede ver de fondo un poster de la película “El Hombre Invisible” (1933) protagonizada por Claude Rains. Gloria Stuart, que apareció en
aquel viejo film, interpretó a la abuela de Darien en el episodio “Figura Paternal”. En la segunda temporada, el Big Foot trata de aparearse con Darien atraído por el olor de su glándula de Mercurio. Ese humor un tanto sarcástico se extendía también a la propia “Agencia”, que resultaba ser una rama de la “Oficina de Caza y Pesca” sólo porque ésta tenía un sobrante de presupuesto del que carecía el mismísimo Departamento de Defensa. El secretismo, intrigas, protocolos y regulaciones de las agencias gubernamentales eran a menudo objeto de sátira política.

Uno de los guionistas de la serie, Jonathan Glassner, explicaba la abundante presencia del humor: “Nuestra versión se acercaba a la comedia irreverente. La invisibilidad es una premisa que resulta difícil tomarse en serio. Las cosas que Darien puede hacer en un tono serio son muy limitadas. En las reuniones de guión que teníamos siempre salía la cuestión, “¿Qué podemos inventar para Darien esta semana además de robar algo o espiar a alguien?” Era mucho más fácil inventarse cosas divertidas. Mi momento favorito es cuando Darien ve un mimo callejero y decide estropearle la actuación. Se convierte en “el muro” contra el que el actor se golpea una y otra vez. Cuando ambos empiezan a pelear, el público asistente ríe y aplaude pensando que es un mimo extraordinario”.

La serie funcionó bien y se aprobó una segunda temporada en la que los guionistas intentaron atraer más público masculino añadiendo a la endurecida y algo grosera agente Alex Monroe,
interpretada por Brandy Ledford. Monroe quería encontrar a su joven hijo desaparecido, pero su personalidad tuvo el efecto de repeler a las espectadoras. La propia actriz, años más tarde, se arrepentía de ello: “No se por qué la hice tan zorra”, se quejaba a la revista TV Zone, “No dejé que los espectadores le cogieran cariño”.

La serie fue acumulando un aceptable número de seguidores hasta el punto de que se situó segunda en el ranking de audiencia de la cadena. Pero, tras 46 episodios de 60 minutos, se canceló inesperadamente. Por una parte –aunque no se refleja en el acabado final- resultó siendo una serie más cara de lo esperado, y las ganancias no compensaban el coste. Por otra parte, fue víctima de las luchas corporativas entre Sci-Fi Channel y su compañía asociada en la sindicación, USA Network. El propio Vincent Ventresca se enteró de la cancelación al leer un artículo en el New York Times sobre la nueva programación de Sci-Fi y no encontrar en ella la serie que él protagonizaba. Poco después, la cadena anunció oficialmente su término.

El guionista Craig Silverstein se las arregló en el último episodio para curar a Darien de su dependencia al antídoto, aunque conservaba su poder de invisibilidad. La campaña de los fans para que la cadena produjera una tercera temporada fue inútil y aunque Sci-Fi prometió cerrar definitivamente la serie con dos telefilmes, éstos nunca llegaron a realizarse.

“El Hombre Invisible” fue una serie modesta, con buenos efectos digitales para la época, aunque con un presupuesto excesivamente ajustado como para poder aspirar a argumentos con mayor complejidad y reparto en los que los actores hubieran podido brillar más. Con todo, esta serie es un digno representante de la época en la que el Sci-Fi Channel se esforzaba por ofrecer algo más que combates de lucha libre y telefilmes de pésima calidad. Dentro del tema de la invisibilidad, su planteamiento sigue siendo el más interesante de entre las muchas películas y series que se han realizado al respecto en el último medio siglo.


5 comentarios:

  1. No sabía que era una novela, siempre pensé que su origen era un comic. Muy buen artículo :)

    Un saludo

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  2. Pues sí, Andrea. Y te recomiendo su lectura porque es no sólo es un clásico de la literatura, sino que ha envejecido bastante bien. Gracias por pasarte por aquí y comentar. Un saludo

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  3. Alguien tiene idea de donde puedo volver a verla en idioma español latino?

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  4. alguien tiene idea donde puedo ver la serie en español latino?

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  5. Ni idea. Yo tengo un DVD en castellano. Bastante mala edición, por cierto.

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