martes, 27 de marzo de 2018

1999- NIVEL 13 – Josef Rusnak


Por algún motivo más allá de mi entendimiento, el año 1999 vio una concentración inusual de obras audiovisuales sobre el tema de Realidad Virtual: mundos construidos por ordenador en los que un personaje se cuestionaba su propia realidad. Desde luego, “Matrix” fue la mejor con diferencia, una película que ha alcanzado el nivel de clásico y que influiría inmensamente en el género en los años posteriores a su estreno. “eXistenZ”, de David Cronenberg, supuso una cierta decepción aunque su imaginería biomecánica era tan original como inquietante. La televisión acogió brevemente a “Harsh Realm”, escrita por Chris Carter. Y luego estaba “Nivel 13”, que a la sombra de “Matrix” y sin el apoyo de un nombre como el de Cronenberg, se hundió sin dejar rastro.



Hannon Fuller (Armin Mueller-Stahl), presidente de una corporación especializada en investigación en realidad virtual, es asesinado una noche en un callejón. Su amigo, protegido y programador estrella de la empresa, Douglas Hall (Craig Bierko), averigua que Fuller le dejó en herencia todo el negocio, pero una hasta entonces desconocida hija, Jane (Gretchen Mol), aparece recién llegada de París para reclamar su parte del legado. Hall también se entera de que Fuller le dejó un mensaje en el interior de su simulación virtual favorita, una recreación del Los Ángeles de 1937 que está en continuo funcionamiento en los ordenadores sitos en las instalaciones de la empresa. Utilizando un avatar de sí mismo, Hall empieza a buscar el mensaje en la realidad virtual mientras la policía descubre evidencias que le señalan como posible asesino. En la simulación, Hall se topa con un personaje virtual que ha averiguado que todos ellos no son más que programas informáticos. ¿Podría ser que el propio mundo de Hall tuviera la misma naturaleza?

“Nivel 13” no es una mala película y, de hecho, hay momentos en los que casi roza lo notable.
(ATENCIÓN: SPOILER). Para empezar, ofrece una trama en la que se mezclan varias ideas y elementos interesantes: comienza con el misterio de un asesinato que podría haber sido cometido por el amnésico protagonista tras haber sido poseído por un ser de otra realidad (sí, es un argumento que recuerda mucho al de “Dark City”, 1998, de la que también bebería bastante “Matrix”). El enigma se acentúa con la revelación de que la hermosa mujer e interés romántico del héroe es alguien que podría no existir, quizá un personaje virtual proveniente de otra simulación informática. También es sugerente la idea de que unos personajes aparentemente autónomos y que habitan una realidad virtual muy compleja, tomen súbitamente conciencia de su auténtica naturaleza y las limitaciones de su existencia artificial para luego –y eso es lo que convierte a “Nivel 13” en un film de CF- descubrir que incluso “nuestra” realidad bien podría ser otra simulación. (FIN SPOILER).

Aunque en general “Nivel 13” se desenvuelve razonablemente bien, el resultado global viene lastrado por un tercer acto demasiado convencional rematado por el mismo tipo de frustrante giro final que también podía verse en “eXistenZ” y que básicamente se puede resumir en que
todo lo que se ha visto y asumido como real no era más que otra simulación informática. Es una resolución facilona en la misma línea que esos films de terror en los que el protagonista se despierta y el espectador se da cuenta de que todo había sido un sueño. Para colmo, ese final deja sin resolver muchas cuestiones: ¿Por qué Hannon Fuller es asesinado? ¿Por qué persiguen a Douglas Hall? y, sobre todo, si los dos mundos que vemos no son sino realidades virtuales, ¿quién los diseñó? Hay como una especie de cobardía intelectual a la hora de rematar las ideas y conceptos que la propia trama había suscitado, sólo para decirle al espectador al final que en realidad no importan demasiado.

“Nivel 13” fue producido por el alemán Roland Emmerich, quien en la década de los noventa se convirtió en uno de los realizadores prominentes del género fantacientífico con títulos como “Stargate” (1994), “Independence Day” (1996) o “Godzilla” (1998). En el caso que nos ocupa, se trató de una coproducción entre la americana Columbia y la germanoamericana Centrópolis (compañía fundada en 1985 por Emmerich y Dean Devlin) que recurrió a un director y equipo técnico alemanes y actores americanos.

En ciertos aspectos, “Nivel 13” es mejor película que la mayoría de las que componen la filmografía de Emmerich en el sentido de que se atreve a introducir una serie de ideas
intrigantes mientras que los títulos del alemán suelen consistir en una amalgama de clichés expuestos sin demasiada profundidad, eso sí, envueltos con un despliegue visual apabullante. Pero por otra parte y al mismo tiempo, “Nivel 13” también es lo que uno podría esperar de Roland Emmerich en tanto en cuanto se desarrolla sin demasiada sutileza y con una tendencia a cargar las tintas dramáticas. La idea de unos personajes que existen en una simulación virtual y que toman conciencia de lo artificial de su mundo se narró bastante mejor, por ejemplo, en el capítulo de “Star Trek: La Nueva Generación” titulado “El Largo Adiós” (1987); o en “Juego de Sombras” (1994), perteneciente a otra entrega de la franquicia, “Star Trek: Espacio Profundo Nueve”. De la misma forma, el relato que sirve de base al guión, la novela “Simulacro 3” (1964), de Daniel Galouye, ya había sido llevado a la pequeña pantalla alemana en 1973, en forma de miniserie dirigida por Rainer Werner Fassbinder y titulada “El Mundo Conectado”. No sólo fue la primera vez que una película (o serie) abordaba el mundo de la Realidad Virtual, sino que lo hizo de forma más sofisticada que “Nivel 13”.

Otro de los problemas de “Nivel 13” es su protagonista. Craig Bierko es sin duda un tipo varonil, con un buen físico para encarnar a un héroe de acción o un tipo duro. Por desgracia, su capacidad interpretativa no está a la altura de su presencia y su actuación aquí es lamentablemente plana. Casi se le puede ver sudar mientras extrae de su interior tal o cual expresión. Armin Mueller-Stahl está tan bien como de costumbre mientras que Vincent D´Onofrio, que da vida a dos personajes bastante diferentes, no destaca demasiado. Por su parte, Gretchen Mol aporta su belleza y estilo (también interpreta dos personajes radicalmente opuestos) y aunque es una actriz bastante mejor de lo que se le atribuye, aquí su papel no deja de ser muy secundario por lo que tiene poca ocasión de lucirse.

En el haber de la película podemos citar los excelentes efectos visuales con los se recrea el Los Ángeles de los años treinta. Las escenas que tienen lugar en esa realidad virtual utilizan un filtro fotográfico que apaga los colores en su justa medida, mientras que en el mundo real, la acción transcurre siempre por la noche en escenarios que evocan el tono del cine negro clásico.

“Nivel 13” es, en definitiva, una película de serie B que mezcla el tech-noir con la realidad virtual. Tiene sus fallos e irregularidades pero todavía resulta interesante y entretenida. Probablemente, de haber aparecido uno o dos años antes que “Matrix” hubiera podido tener mejor recorrido comercial y hoy se la recordaría con más cariño.


3 comentarios:

  1. hola,parece interesante, pero no entiendo por que esa obsesion por hacer obras que no se entienden, o que tienen finales raro, deben creer que son godard o algo asi. manuel te queria pedir una cosa, si vos queres obviamente, me gustaria que hagas alguna monografia (o varias) de la dimension desconocida (vieja) si ya no la hiciste, que era una gran serie, quizas hoy seria considerada lenta o demasiado explicativa pero los guiones eran muy buenos, y tambien una sobre cuentos clasicos, quizas los que ganaron el hugo, la otra vez lei no tengo boca y debo gritar, no me gusto mucho pero es ingenioso y el final bastante bueno, son solo aportes por si te parecen interesantes, saludos.

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    1. Hola Anónimo. Las obras que comentas están en mi lista, por supuesto. Intentaré abordarlas a no mucho tardar. Un saludo!

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  2. Acabo de ver piso 13 o nivel 13, son desarrollador de realidad virtual y me parece muy interesantes películas de este género de la ciencia ficción,ya la había visto pero ahora la veo con otros ojos, es una pena q haya salido después de matrix, que robó protagonismo a muchas películas de esta temática de a teoría de Platón o la teoría del cerebro en el frasco. Actualmente aún se concibe que vivimos en una simulación pero la tecnología contemporánea nos da la puerta de q esto sea posible pero aún estamos en pañales. El cine de ciencia ficción cada vez se convierte en una realidad, así pasó no minoritario report donde ya vivimos con esa tecnología. Este tema me parece muy interesante ya q como cineasta y desarrollador de tecnología se le puede sacar más el jugo a este tema. Pd: no conocía el término Tech-noir, gracias.

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