sábado, 27 de noviembre de 2010

Invasiones Alienígenas (2)


A medida que las tensiones de la Guerra Fría iban relajándose, el género de la invasión alienígena fue siendo sustituido en las preferencias de lectores y escritores por otras temáticas. Las obras que quedaron hacían hincapié en lo extraño de la condición alienígena, insistiendo al mismo tiempo en que la comunicación entre especies podría ser posible. Estas líneas argumentales se utilizaron en muchos trabajos de los siguientes años: “La Nube Negra” (1957) de Fred Hoyle, “The Wanderer” (1964) de Fritz Leiber; “Alas Nocturnas” (1969) de Robert Silverberg; “The Bywolder” (1971) de Poul Anderson; “Trillones” (1971), de Nicholas Fisk; “Los propios dioses” (1972) de Isaac Asimov; “Cita con Rama” (1973) de Arthur C.Clarke; “And Having Writ…” (1978) de Donald R.Bensen o “Visitantes Milagrosos” (1978) de Ian Watson.

A estas alturas, la historia al estilo “La Guerra de los Mundos” se había quedado totalmente desfasada y sólo se utilizaba en forma de sátiras sarcásticas, como “Los Genocidas” (1965), de Thomas M.Disch. En ella, la figura de los malvados invasores alienígenas se utiliza en un tono muy alejado de los trabajos paranoicos de los cincuenta. La novela de Disch es más una advertencia contra la arrogancia humana que una afirmación de la posibilidad de que existan siniestras fuerzas alienígenas acechándonos desde otro planeta (o país). Aquí, los extraterrestres eligen a la Tierra como el emplazamiento perfecto para cultivar las enormes plantas que consumen como alimento: siembran el planeta con la cosecha y luego se dedican a erradicar las plagas que podrían interferir con su crecimiento, incluyendo los seres humanos (que se comparan con los gusanos de una manzana).

"La Amenaza de Andrómeda" (1969), de Michael Crichton, se puede interpretar como una
versión más tenebrosa y verosímil de "Los Genocidas": los invasores alienígenas son pequeños cristales microbianos atrapados accidentalmente por un satélite norteamericano en órbita. Cuando el aparato se estrella, la plaga alienígena amenaza con extenderse por toda la Tierra, extinguiendo la humanidad. Al final, el planeta y la raza humana se salvan gracias a una mutación del propio organismo en una forma no dañina para los humanos, pero la proximidad de la catástrofe sirve como aviso de los peligros potenciales de contaminación proveniente del espacio exterior. "La Amenaza de Andrómeda" fue llevada al cine en una película dirigida por Robert Wise en 1971, y supuso el inicio de la fama de Crichton como autor multimedia.

"Y mañana serán clones" (1977), de John Varley nos presenta no una invasión alienígena, sino el panorama resultante tras la misma: los atacantes (que parecen existir sobre todo en otra dimensión) controlan la Tierra, mientras que la humanidad ha tenido que exiliarse, hallándose esparcida por el resto del Sistema Solar. Por otra parte, un segundo grupo de alienígenas ha pasado los últimos 400 años emitiendo información de alta tecnología hacia el Sistema Solar (aparentemente desde el sistema estelar 70 Ophiuchi). La mayor parte de todos esos datos son indescifrables, pero lo que se ha podido decodificar se convierte en la base de los avances tecnológicos humanos, que incluyen hábitats espaciales, clonación, descarga digital de conciencia y viaje interestelar.

Al final, se descubre que la información no viene de 70 Ophiuchi, sino de una raza de navegantes
estelares conocidos como "Comerciantes", que han establedido una estación transmisora a sólo medio año luz del Sistema Solar. A cambio de toda esa información que han ido entregando a lo largo de siglos, los Comerciantes exigen una retribución en forma de conocimiento detallado sobre la raza humana con la intención de asimilarla a su propia civilización. También revelan a los humanos, muchos de los cuales sueñan con reconquistar la Tierra, que los invasores alienígenas (que en realidad se hicieron con el planeta no para ellos mismos, sino para liberar a los delfines y ballenas, a los que consideraban mucho más inteligentes que los humanos) son seres demasiado sofisticados y avanzados tecnológicamente como para que se les pueda expulsar. La mejor esperanza para la Humanidad es internarse en la galaxia para buscar un futuro en otro sistema estelar. El libro finaliza con el comienzo de tal proyecto.

En los sesenta y setenta, las historias de alienígenas hostiles tuvieron que convivir con ejercicios
más sentimentales que cualquier otra cosa vista hasta entonces: “Encuentros en la Tercera Fase” (1977), “E.T.” (1982), “Starman” (1984, con una serie de TV derivada desde 1986-87) o “Cocoon” (1985). Todos estos bondadosos extraterrestres no tienen nada que ver con las perversas criaturas de formas grotescas que habían acechado al público desde las pantallas cinematográficas en los años cincuenta. Estas películas cargadas de buenas intenciones -que aprovechaban también para criticar aspectos concretos de la sociedad humana- coexistieron con comedias como “El hermano de otro planeta” (1984), “Las chicas de la Tierra son fáciles” (1988) o “Estos terrícolas están locos” (1990).

Sin embargo, el tratamiento de los alienígenas y las culturas extraterrestres en la América de los ochenta no fue, en general particularmente generosa. Durante esa década, la retórica antisoviética de la administración Reagan a menudo recordaba la paranoia de los cincuenta, por lo que no es sorprendente que el cine diera a luz films películas como “Alien” (1979), “Predator” (1987), “Están vivos” (1988) o “Species” (1995).

En el ámbito de la literatura, "Ruido de pasos" (1985), de Larry Niven y Jerry Pournelle, fue una de las novelas de invasión con más éxito de los ochenta. Es también una obra muy representativa
de su tiempo en el sentido de que parece imaginada, al menos en parte, como un apoyo al desarrollo de programas armamentísticos de alta tecnología, incluyendo la Iniciativa de Defensa Estratégica ("Guerra de las Galaxias"). Utilizando un formato que recuerda al de las películas de catástrofes, "Ruido de pasos" presenta el relato detallado de un combate entre una nave terrestre y otra extraterrestre y el impacto que ese enfrentamiento tiene en varios personajes. En la novela, una enorme nave alienígena se aproxima a la Tierra exigiendo su rendición incondicional. Los aliens, conocidos como fithp, se parecen mucho a crías de elefante excepto en que tienen dos trompas, cada una de ellas terminada en tentáculos parecidos a dedos. En una especie de alegoría anticomunista que recuerda a los años cincuenta, los fithp son una especie gregaria que actúa en grupo y cuyos miembros son incapaces de actuar individualmente. Así, la comunicación entre ellos y los individualistas terrestres se torna imposible. También parecen menos inteligentes que los humanos y más incapaces de enfrentarse a situaciones anómalas.

Al final, los fithp son derrotados cuando los Estados Unidos, siguiendo el consejo de varios escritores de CF, diseña un plan para construir una gran nave de motor nuclear capaz de transportar armamento pesado y enfrentarse directamente a la nave nodriza de los alienígenas. El proyecto triunfa y los humanos acabarán obligando a los fithp a colaborar con ellos en el desarrollo de un motor interestelar que nos permitirá dar el salto a las estrellas.

"La Forja de Dios" (1987), de Greg Bear, emplea también el formato de catástrofe para explorar
los motivos de la invasión alienígena, aunque el tono vagamente liberal de la novela se puede interpretar como una especie de respuesta deliberada al conservadurismo de Niven y Pournelle. En esta ocasión, una misteriosa fuerza extraterrestre de devoradores de planetas desmantela literalmente la Tierra para utilizarla como fuente de materias primas mientras los terrestres aguardan impotentes el inevitable fin. En un tono de sátira político/religiosa hacia la administración Reagan (que aún se haría más válida en el mandato de Bush), la respuesta de nuestro planeta a la crisis por parte del presidente americano William Crockerman es no hacer nada, interpretando el ataque como la ira de Dios y la inminente destrucción del planeta como el Apocalípsis bíblico. Afortunadamente, una segunda fuerza de extraterrestres benévolos rescata a un grupo selecto de humanos (así como diversos objetos y máquinas), llevándolos a una especie de Arcas de Noé espaciales y dando pie a una secuela, "Anvil of Stars" (1992) en la que los hombres supervivientes buscarán venganza contra los devoradores de planetas.

En cierto modo, la película "Abyss" (1989), dirigida por James Cameron, cierra el período de Guerra Fría que en el cine de CF se había iniciado con "Ultimátum a la Tierra". En esta ocasión, una especie de alienígenas muy avanzados se han establecido en las profundidades abisales del océano. Utilizan sus sofisticadas maquinarias para generar enormes olas que amenazan con arrasar los superpoblados litorales de los continentes a menos que los bloques Occidental y Oriental comiencen a buscar una salida negociada a su carrera armamentística.

Las invasiones alienígenas de los ochenta tuvieron su broche final con la trilogía de Xenogénesis de Octavia Butler: "Amanecer” (1987), "Ritos de madurez”" (1987) e "Imago" (1989). Este ambicioso y complejo ciclo, diseñado como una crítica a las agresivas políticas de Reagan, trata temas como el racismo, la lucha de género, el militarismo o el colonialismo. En esta obra, los aliens Oankali llegan a la Tierra tras un conflicto nuclear devastador que ha exterminado la civilización humana. Utilizan su avanzada biotecnología para recuperar la raza humana, eso sí convertida en seres híbridos cuyo destino será abandonar el planeta y convertirse, como los Oankali, en comerciantes genéticos estelares.

Una de las obras de CF más importantes de los ochenta no fue un libro o una película, sino una miniserie televisiva de cuatro horas, "V" (1983), creada por Kenneth Johnson y seguida de una
secuela de seis horas, "V: Batalla Final" (1984). La "V" original supuso uno de los hitos televisivos de la década y una de las más atractivas narraciones sobre invasiones alienígenas que la televisión hubiera ofrecido hasta ese momento. En "V", un compendio de tópicos del subgénero, una serie de enormes platillos volantes aparece repentinamente sobre las principales ciudades del planeta. Los alienígenas, que parecen ser exactamente iguales a los humanos, se declaran amistosos y anuncian que han venido a la Tierra para resolver los graves problemas ecológicos que afectan a su planeta gracias a un producto que esperan fabricar en la Tierra utilizando nuestros residuos urbanos. A cambio ofrecen conocimientos tecnológicos que resolverán nuestros propios problemas. Todo resulta ser falso, claro: los extraterrestres (cuya verdadera apariencia física es reptiliana) han venido a la Tierra para hacerse con el agua y, lo que es peor, humanos para utilizarlos como soldados en sus guerras de conquista o, simplemente, como alimento. La resistencia consigue organizarse y repeler con éxito la invasión.

Otras series de TV que por aquellos años intentaron actualizar el tema de la amenaza alienígena
fueron “La Guerra de los Mundos” (1988-90), “Alien Nation” (1989-90) y, sobre todo, "Expediente X", la más importante de los noventa en lo referente a este subgénero y, probablemente, de toda la historia de la televisión. A lo largo de nueve temporadas (1993-2002) este thriller de conspiraciones paranoides presentaba todo un catálogo de nuevos conceptos de alta tecnología en el tema de la presencia alienígena, actuando y viviendo en la Tierra en connivencia con agencias gubernamentales norteamericanas. La serie se apoyaba en sobados mitos de la cultura popular contemporánea, como las abducciones de “conejillos de indias” humanos por parte de extraterrestres que viajan en OVNIS o el marciano de Roswell, Nuevo México, pero los televidentes disfrutaban también con la tensión sexual entre los protagonistas o con los toques cómicos que relajaban el tono dramático general de las historias.

Otra serie de televisión que en los años noventa se centró en el tema de la invasión al
ienígena fue "Space: Above and Beyond" (“Espacio: Guerra Estelar”, 1995-1996), creada por dos de los productores de "Expediente X". Se trataba básicamente de un drama bélico en el que fuerzas terrestres se enfrentaban contra los Chigs, una especie extraterrestre decidida a conquistar el planeta. También merecen la pena destacarse la miniserie de la BBC "Invasion Earth: The World War Has Begun" (1998) y la interesante y original "La Tierra: Conflicto Final" (1997-2002), creada por Gene Roddenberry (quien en los sesenta había alumbrado la legendaria "Star Trek") y que a lo largo de cinco temporadas nos mostraba los conflictos que surgen al verse humanos y extraterrestres obligados a compartir el mismo planeta.

Cada vez es más difícil, en una época en la que las invasiones y encuentros alienígenas se han narrado tantas veces y de tantas formas posibles, ya sea en libros o películas, encontrar algo que inspire sorpresa, maravilla o perplejidad. Pero se han hecho loables intentos en películas como “Repo Man” (1984) y libros como “La invasión divina” (1981) de Philip K.Dick, la trilogía de Damon Knight finalizada con “Un mundo razonable” (1991) o “Sarah Canary” (1991) de Karen Joy Fowler.

Resulta curioso cómo han sido los escritores británicos los que más han destacado en las
incursiones literarias que se han hecho en este subgénero en los últimos tiempos. La obra más notable ha sido la trilogía "Aleutiana" de Gwyneth Jones, que comprende "White Queen" (1991), "North Wind" (1996) y "Phoenix Cafe" (1998). Esta trilogía parte de la teoría postestructuralista para desarrolar un desafío posmodernista a las nociones ilustadas del Yo y el Otro. Ofrece también una profunda comprensión de la historia del colonialismo, del que la trilogía constituye una alegoría. Estas obras presentan también unos alienígenas ciertamente originales. En lugar del tópico habitual de extraterrestres bien informados que saben dónde está la Tierra, que está habitada y que tienen una misión bien definida, los aliens que describe Jones se encuentran con nuestro planeta por pura casualidad, ni siquiera sabían que existía ni mucho menos que estuviera habitado. Es más, no se trata de una expedición oficial, sino una tripulación de aventureros independientes. Descritos por Jones en un ensayo sobre su obra como "una tripulación de aventureros irresponsables y soñadores", han estado vagabundeando por la galaxia a la búsqueda de beneficios, pero tras su llegada a la Tierra se verán atrapados por el laberinto político humano, provocando una confusión y preocupación importantes al abandonar la Tierra tras una estancia de 300 años.

En realidad, los alienígenas de Jones se parecen mucho a los humanos (y, de hecho, algunos puede incluso pasar por ellos), pero eso sólo sirve para complicar aún más el contacto entre las dos especies. Por ejemplo, la semejanza entre ambos hace que cada uno juzgue e interprete al otro en función de su propia cultura y convenciones, provocando confusión e incomunicación, una situación que a menudo encuentra reflejo en la desorientación del lector, quien se halla en una posición equivalente a la de los humanos del libro: tratando de saber y comprender a los Aleutianos a base de juntar retazos de información desperdigados por las novelas. Al final de la trilogía, los personajes humanos y su cultura parecen tan extraños y alienígenas como los aleutianos. De hecho, a medida que la narración progresa, la frontera entre unos y otros va haciéndose más y más borrosa.

Los alienígenas de "Sacrifice of Fools" (1996), de Ian McDonald, son en buena medida equivalentes a los Aleutianos de Jones y nos presenta un panorama cultural crecientemente confuso a medida que los aliens coexisten con los terrestres. En "Evolution´s Shore" (1995) y "Kirinya" (1998), McDonald renueva el subgénero de la invasión alienígena con su idea de "paquetes biológicos" extraterrestres que aterrizan en la Tierra y comienzan a trasladarse por el terreno transformando todo en su camino con una especie de avanzada nanotecnología. Esta transformación incluye a los seres humanos, que se encuentran empujados a un nuevo salto evolutivo gracias a los efectos de esa tecnología alienígena.

Otros ejemplos cercanos de novela de invasión británica es "Empire of Bones" (2002), de Liz Williams, que propone la idea de que los humanos descendemos de írRas, una especie de viajeros interestelares cuya misión en el universo es colonizar mundos, extendiendo al mismo tiempo la variedad evolutiva de su ya diversa especie. En la novela, los irRas regresan a la Tierra tras un largo período de ausencia para descubrir que sus planes evolutivos en este planeta han sufrido graves alteraciones respecto a lo planeado. "Empire of Bones" tiene lugar en la India, lo que enriquece la historia con su exploración de la intersección entre la medicina, la enfermedad y el colonialismo.

También de interés es "The Mount" (2002), de la escritora feminista norteamericana Carol Emshwiller, una fábula alegórica en la que una raza alienígena de piernas débiles, los Hoots, han colonizado la Tierra, utilizando a los esclavizados humanos como monturas sobre las que desplazarse. Los Hoots proclaman con orgullo la generosidad con la que gobiernan a sus súbditos humanos y señalan lo bien que están desde que ellos se hicieron cargo de su "bienestar". No sólo recuerda este discurso la retórica paternalista del colonialismo occidental, sino en muchos aspectos la forma en que las clases menos favorecidas viven el capitalismo.

Novelas como "The Mount" y "Empire of Bones" demuestran que ya entrado el siglo XXI, la narrativa de invasiones alienígenas continúa gozando de buena salud como medio efectivo de crítica social y política.

5 comentarios:

  1. Vaya, el tema de las invasiones extraterrestres es más rico y variado de lo que creía. Ya me daré tiempo para ver la miniserie V y uno que otro libro que mencionas, sobre todo "La Invasión Divina" de PKD.

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  2. Gracias por tu comentario. El subgénero es muy amplio y me he limitado a hacer un resumen de lo que me parece más destacable. Espero haberte dado más de una idea. Un saludo.

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  3. Excelente post, te felicito.
    Encontrar una seleccion tan clara del tema dentro de la ciencia ficción es bastante raro, a tal punto que en tu análisis he ido con papel y lapiz tomando referencias para futuras lecturas.

    Me ha encantado muchisimo.
    ¿Harias uno de Space Opera y Batallas espaciales?.

    Gracias y he gozado un monton.

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  4. Interesante,.. Felicidades,..
    igual, extenderé mi lista de futuras lecturas,.. varios ya he leído, pero otro no,..
    Saludos desde CDMX,.. MEX

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