martes, 7 de julio de 2009

1835-LA INCOMPARABLE AVENTURA DE UN TAL HANS PFAALL - Edgar Allan Poe


Poe es sobre todo conocido por sus relatos de misterio y terror sobrenatural. Aun cuando no carece de detractores en lo que se refiere a su calidad literaria, nadie le puede negar su originalidad temática y su papel de pionero en el relato de detectives. Alcohólico y depresivo, su mente divagaba por sofisticados escenarios de muy diverso tipo en el que se mezclaba la vertiente más oscura del alma humana y lo esotérico, pero también lo científico.

Los relatos cortos de Poe son difíciles de catalogar como CF, pero éste es uno de los que más se aproximan. Hans Pfaall es un holandés de extracción humilde, remendador de fuelles, quien, cansado de la vida que lleva pero no de vivir, decide emprender una gran aventura lo más lejos posible de su infeliz matrimonio y sus insistentes acreedores. Inspirado por un libro que encuentra por casualidad, construye un globo, lo equipa adecuadamente y comienza a ascender hacia la Luna. Las teorías astronómicas y físicas que maneja Poe en su relato son en su mayoría incorrectas o directamente risibles y sus ideas descabelladas según los conocimientos científicos de que disponemos hoy: los efectos de la ascensión sobre los organismos vivos; la atmósfera que, aunque enrarecida, se alarga hasta la Luna; las temperaturas soportables en el espacio exterior; la ausencia de velocidad de escape, vacío o ingravidez; la débil atmósfera de la Luna; los volcanes activos en su superficie -que vomitan meteoritos hacia la Tierra- e incluso una forma de vida inteligente.

Pero no estamos ante un cuento fantástico. El autor describe con minunciosidad la fabricación de la cabina y el globo así como el equipo que transporta, detalla las observaciones que van recogiendo sus instrumentos y cómo resuelve problemas como la supervivencia en una atmósfera pobre en oxígeno. Esta orientación claramente científica lo aparta de narraciones anteriores en las que los viajes fuera de la Tierra eran tratados como si de un cuento infantil se tratara, un mero trámite a cubrir como antesala a aventuras en escenarios exóticos y alienígenas. Resulta por otra parte curioso leer sobre la idea que se tenía entonces -puesto que Poe, en no poca medida, recoge visiones contemporáneas- de cómo se vería nuestro planeta desde el espacio. Hoy, la imagen de la gran bola azul terrestre fotografiada desde satélites y lanzaderas espaciales es algo cotidiano, incluso familiar: Pero no nos damos cuenta de lo extraordinario que es tal hazaña hasta que repasamos el paisaje imaginado por el escritor, tan ingenuo como ajeno a la realidad. Poe quiso reflejar la maravilla de un viaje extraordinario. Jamás hubiera podido imaginar que la experiencia auténtica resultaría incluso más fantástica que su ficción.

Existen en las librerías muchas ediciones de los relatos y cuentos de Edgar Allan Poe. La edición revisada para esta reseña es la de la editorial Alianza, con traducción de Julio Cortázar. La podéis encontrar aqui o bien descargarlo gratis de internet aquí.

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