lunes, 19 de agosto de 2013

1993-BABYLON 5 (4)





(Continúa de la entrada anterior)

Las incertidumbres respecto a la continuidad del programa volvieron a aflorar debido a la bancarrota y disolución de PTEN. Sin embargo, mientras se encontraba en Blackpool, Inglaterra, Straczynki leyó un telegrama a los leales aficionados asegurando que “Babylon 5” había sido renovado. El rodaje se retomó en agosto de 1996.

A la vista de cómo habían ido las cosas, no existían garantías de que el proyecto de cinco años previsto inicialmente pudiera completarse, por lo que Straczynski aceleró el ritmo previendo el peor de los escenarios: que la serie no fuera renovada para su temporada final.


Al abrirse el cuarto año, los oficiales de B5 descubren que “fue un año de alegría, un año de dolor, el año en el que todo cambió…”. Sheridan, atrapado en Z´ha´dum, encuentra un extraño aliado en un viejo alienígena llamado Lorien. Mientras tanto, con el capitán dado por muerto, Ivanova, nerviosa e insegura, se hace cargo de la defensa y administración de la estación. Tras el retorno sorpresa de Sheridan, éste consigue reunir en torno a sí a todas las razas alienígenas para luchar contra Las Sombras. Entretando, los Vorlon, enzarzados en su propio conflicto con las Sombras, desencadenan un caos que amenaza con aniquilar toda la vida de la galaxia. Su interminable batalla con las Sombras, iniciada mil años atrás, es en realidad el conflicto de dos razas luchando por sus creencias más íntimas y manipulando a su conveniencia a las razas más jóvenes. Y ahora, éstas, con Sheridan actuando como su portavoz, les ordenan detenerse y abandonar la galaxia. El momento de los ancianos ha pasado. Ha llegado el tiempo de que esas razas tomen las riendas de su destino.


JMS consigue así engañar al espectador. Lo que en principio parecía una maniquea lucha entre el bien (los Vorlons) y el Mal (las Sombras), resulta ser algo mucho más complejo. Los Vorlons son una especie de padres severos que exigen orden y obediencia de las razas más jóvenes. En cambio, las Sombras son agentes del darwinismo social, incitando al caos y al conflicto con el fin de que esas mismas razas evolucionen. Unos y otros son autoritarios, intrigantes e intransigentes y su derrota refleja el rechazo del guionista al totalitarismo y a la persecución del poder por el poder.

Pero la guerra galáctica es sólo uno de los frentes a los que se tiene que enfrentar Sheridan. La especie humana está inmersa en una guerra civil provocada por las atrocidades del régimen tiránico del Presidente Clark, y una guerra evolutiva contra sus propios telépatas. Al regresar a Babylon y en el convencimiento de que el presidente Clark no es más que un títere de las Sombras, Sheridan reúne una flota de combate a partir de elementos dispersos de EarthForce en rebeldía, y se prepara para abrirse paso hasta la Tierra. En el punto más álgido de la batalla, las fuerzas de Sheridan prevalecen, pero no sin pagar por ello un alto coste en vidas y naves. Nace de esta forma una Alianza Interestelar entre la mayoría de las razas alienígenas y la Tierra y Sheridan dimite de su cargo en EarthForce para ser nombrado primer presidente de esa nueva Alianza. En cuanto a los telépatas, la serie nos mostrará la siembra de las semillas que conducirán al inminente conflicto, si bien éste escapa a la historia principal y sería ulteriormente desarrollado en una serie de novelas.

Por su parte, Londo descubre que debe involucrarse en las intrigas palaciegas para impedir que
el emperador loco de los Centauri, Cartagia (Wortham Krimmer), ponga en peligro el imperio al aliarse con las Sombras. Su magnicidio permitirá a Londo ascender al trono y conceder la independencia a los Narn en un intento de redimir las atrocidades de las que era responsable y que no dejan de atormentarle. G´Kar y Mollari son personajes bien construidos, con luces y oscuridades, triunfos y tragedias personales. Andreas Katsulas afirma que cuando fue seleccionado para interpretar a G´Kar, vio en ello una excelente oportunidad a pesar de las exigencias que suponía someterse a un pesado maquillaje prostético. “Lo que me atrajo desde el principio fue el guión, ese personaje. (…). Aunque llevas encima una tonelada de maquillaje, tienes que interpretarlo como si no llevaras nada”. Si G´Kar no hubiera sido bien perfilado ni tuviera multitud de matices, Katsulas afirma que hubiera rechazado el papel habida cuenta de que las prótesis que debía llevar eran un auténtico suplicio. “No lo hubiera hecho por nada, ni por dinero, fama o cualquier otra cosa”.

Cuando Tony Dow, que inicialmente se había unido al equipo de B5 como productor de efectos especiales de Netter Digital, empezó a hacerse cargo de la dirección de varios episodios en esta temporada, se dio cuenta de lo diferente que era el proceso de producción de esta serie respecto a otros programas. Para cada episodio, Straczynski y el equipo de producción se reunían para fijar el tono de la historia. Ahí se repasaba el guión página a página, poniendo en relación el episodio con los precedentes y se establecían las escenas y el papel que cada personaje debía jugar en ellas sin perder la coherencia dentro de la narración general. Se planificaban también los aspectos técnicos, como planos que pudieran revestir cierta complejidad, efectos de iluminación, atrezzo…

Hacia diciembre de 1996, sin embargo, Straczynski empezó a modificar sus planes iniciales
para que pudieran comprimirse las previstas dos últimas temporadas en una sola, ya que existía la posibilidad de que B5 no disfrutara de un quinto año en una parrilla de programación cada vez más abarrotada. Las cadenas se concentraban en sus propias producciones y dejaban menos espacio a los programas sindicados. Tanta era la incertidumbre que el último episodio de la temporada, “Durmiendo en la Luz”, se rodó como si se tratara del último episodio de toda la saga.

Fue el productor ejecutivo Douglas Netter quien se esforzó denodadamente por encontrar un
nuevo hogar para la quinta y última temporada de B5. La halló en TNT, la cadena de Turner, que compró las reposiciones de la serie y encargó dos telefilmes, “Thirdspace” y “En el comienzo”, rodadas inmediatamente después del último capítulo de la cuarta temporada. También financiaron una “edición especial” del episodio piloto de la serie para su edición en vídeo. Straczynski no estaba satisfecho con la forma en que éste último fue editado originalmente por el director Richard Compton. Tras cinco años como guionista y productor ejecutivo de B5, Straczynski tenía las ideas muy claras sobre cuál debería haber sido el resultado final de esa primera historia. Así, se rescataron muchas escenas en las que se aportaban datos importantes sobre la personalidad de algunos protagonistas, Christopher Franke compuso una nueva banda sonora y se añadieron algunos efectos visuales. Tanto Straczynski como los aficionados quedaron mucho más contentos con este “montaje del guionista”.

Pero tras las bambalinas las cosas estaban mucho más agitadas. En julio de 1997, todos los
actores tenían que renegociar sus contratos y se produjo una baja. Debido a una disputa contractual e incompatibilidades de agenda, Claudia Christian no participó en la quinta temporada. Recordando aquel acontecimiento, Christian y Straczynski tienen puntos de vista diferentes sobre si fue un despido o una renuncia. La actriz había firmado para rodar una película, pero Warner Bros no le concedía el tiempo que ella necesitaba para incorporarse, por lo que para Christian fue un despido. Straczynski no está de acuerdo, opinando que ella optó por abandonar el programa. Sea como fuere, el guionista hubo de retirar al personaje de Susan Ivanova de la historia.

Eran acontecimientos imprevisibles como estos lo que obligaba a Straczynski a ir ajustando su plan maestro e introduciendo lo que él mismo denominó “puertas trampa”: cada personaje contaba con una historia no escrita que permitiría retirarlo de la serie si el actor dejaba de estar disponible. Ese truco hubo de utilizarse varias veces, pero desde el punto de vista de los espectadores, esas “puertas trampa” tenían sentido, se fundían con la trama sin resultar chirriantes. Otro ejemplo fue cuando, atendiendo a la petición de la actriz Andrea Thompson (que pensaba que su papel era mayormente irrelevante), el personaje que interpretaba, la telépata Talia, fue eliminada de la historia en el intenso episodio de la segunda temporada “Lealtades Divididas”, siendo sustituida por Patricia Tallman, quien daba vida a otra telépata, Lyta Alexander –quien ya había participado en el episodio piloto-.

En sentido contrario, JMS introdujo en la serie elementos de la vida real. Cuando Claudia Christian se rompió la pierna durante un accidente de rodaje, el guionista incorporó dicha lesión al personaje. Este tipo de técnicas narrativas hacían a los personajes más verosímiles además de mantener inalterado el ritmo de producción.

Sheridan había sido retirado de EarthForce, Ivanova causó baja tras la muerte en la guerra de
otro de los protagonistas muy cercano a ella… Era necesario encontrar un nuevo comandante para la estación. La elección recayó en la capitana Elizabeth Lochley (Tracy Scoggins), quien debería administrar Babylon 5 mientras el Presidente Sheridan, aún residente en la estación, trataba de evitar que la nueva alianza fracasara antes de empezar.

La quinta temporada se construyó en torno a tres arcos narrativos: los problemas de Sheridan para mantener unida la Alianza ante los ataques de un nuevo y misterioso enemigo; los trastornos que en la estación causa la presencia de un contingente de telépatas rebeldes y liderados por el carismático Byron; y el ascenso de Londo al trono del emperador solo para verse atrapado por una terrible amenaza para su planeta.

Los cinco episodios finales constituyeron una larga y emotiva despedida. Actores y fans sabían que el final se aproximaba. Así había sido planeado desde el principio. No habría sexta temporada, lo que otorgaba a esos adioses una intensidad añadida. Londo quedó recluido en el Palacio Imperial de Centauri, atrapado por su cargo imperial; en “Objetos en movimiento”, Sheridan y Delenn dejan la estación para mudarse a Minbari, la nueva sede permanente de la Alianza; en “Objetos en descanso”, el verdadero episodio final, todos los actores tuvieron reacciones distintas: algunos se sintieron preparados para dar por cerrada esa etapa de sus vidas, otros enfadados, pero todos tristes. En la última escena que se rodó, Sheridan y Delenn, a punto de marcharse, dan un último discurso. Muchos de los extras de esa escena eran el propio equipo de producción de B5. “Mucha gente quería participar en ella”, recuerda Boxleitner. Aquellos últimos momentos se pasaron “firmando un montón de objetos de recuerdo, fotos y diciéndonos adiós”.

En el último episodio de la serie, “Durmiendo en la Luz”, dirigido por el propio Straczynski, Sheridan se da cuenta de que está muriéndose. Manda aviso a sus amigos para una última cena y cuando él se marcha para un último viaje en solitario hacia las estrellas y su muerte, Babylon 5, habiendo cumplido su propósito y ya vacía desde hacía tiempo, es deliberadamente dinamitada (el operario que corta la energía de la estación es el propio Straczysnki).

“Pensé: “¡Vaya!, esto es del mejor material que yo haya podido hacer en el programa”. Es el final”, apuntó Boxleitner. El actor admira a los productores por llevar a cabo su trabajo con dedicación y eficiencia y conseguir rematar un proyecto tan ambicioso como aquel. Pero también se dio cuenta de que el “plan maestro” de Straczynski, por muy bien organizado que estuviera, dejaba cabos sueltos, historias tangenciales, que podían y merecían ser exploradas. Por ejemplo, se dejaba caer al final de la serie el estallido de una guerra entre telépatas y humanos; y apenas nada se decía del hijo de Sheridan y Delenn. Babylon 5 aún podía dar mucho de sí.

TNT encargó dos películas más. En “El Río de Almas”, se retomaba la enigmática raza de los
Cazadores de Almas, presentada en la primera temporada (Martin Sheen interpretaba ahora a uno de los personajes principales). En “Llamada a las Armas”, se trataba de presentar una nueva serie derivada del universo B5, “Cruzada”, de la cual hablaremos en otra entrada. Baste decir que, a pesar del compromiso de JMS con la misma (escribió diez de los trece episodios que llegaron a rodarse), obtuvo escaso apoyo por parte de la cadena.

Joe Michael Straczynski tiene el record del guionista que más episodios ha escrito de forma continuada para una serie. De los 110 episodios de B5, se encargó de 91, encadenándolos de forma ininterrumpida desde la mitad de la segunda temporada con solo una excepción, un capítulo escrito por el novelista Neil Gaiman en la quinta temporada. No fue el único nombre relacionado con el género de la ciencia ficción en colaborar en esta serie: David Gerrold y Peter David escribieron episodios y Harlan Ellison no sólo ejerció de supervisor conceptual, sino que interpretó a un oficial de los Psi-Corp y puso su voz a una computadora. 



(Finaliza en la próxima entrada)

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