sábado, 10 de septiembre de 2011

1986-ALIENS - James Cameron

La sabiduría popular nos dice que en la base de cualquier franquicia cinematográfica debe haber siempre un film nuevo, intenso y único. Pero lo cierto es que, con mayor frecuencia, es el segundo film el que demuestra la validez del concepto original, consolida su peculiar universo e inicia la serie propiamente dicha.

Poca gente sabe esto mejor que James Cameron. En el curso de su carrera, ascendió desde el rentable "Terminator" (1984) hasta su exitosa secuela, "Terminator 2: El Juicio Final" (1991). Y, antes, con su secuela a "Alien" (1979) de Ridley Scott, consiguió hacer despegar una franquicia de éxito fenomenal con un total de seis (o cuatro para los puristas) películas hasta el momento, así como dar forma al género de la CF de acción y aventuras que, desde mediados de los ochenta, ha dominado la vertiente cinematográfica del género hasta el vuelco hacia la fantasía que trajo el nuevo milenio.

"Alien" había sido un gran éxito y los productores se mostraron dispuestos a hacer una secuela inmediatamente (algo que, no lo olvidemos, no era tan corriente entonces como lo es hoy en día).También los directivos de la Fox estaban interesados en el proyecto. Aunque en ese momento no se vio así, fue una suerte que cambiaran los miembros de la cúpula directiva del estudio y que los recién llegados no compartieran el entusiasmo de sus predecesores por el repelente alien, aparcando los planes de una continuación. El tiempo pasó, y ello permitió que el director ideal para un retorno al universo alien se formara y llegara al lugar adecuado en el momento adecuado: James Cameron.

Por aquel entonces Cameron era un novato en lo que a dirección se refiere. Había trabajado con el director Roger Corman en películas de bajo presupuesto en las que se había encargado un poco de todo, incluido el diseño y los efectos especiales, aprendiendo el oficio más deprisa y más profundamente de lo que hubiera podido esperarse. Un único trabajo, “Piraña 2”, no le hacía, a priori, el más indicado para encargarse de una secuela de "Alien". Fue por entonces cuando conoció a Gale Ann Hurd, con quien pondría en marcha una película basada en una historia propia, "Terminator", de la que hablaremos en otra entrada. Habían seleccionado a Arnold Schwarzenegger para el papel de robot asesino, pero éste, por imperativos contractuales, hubo de participar antes en “Conan El Destructor”. Eso dejaba nueve meses a Cameron con los brazos cruzados y sin poder iniciar su película o encargarse de otra ajena. Pero sí podía aceptar un trabajo de guionista.

Tal y como ha declarado él mismo, se había sentido impresionado e inspirado por la película de Ridley Scott. Comenzó un borrador de guión para una posible secuela y, sin haberlo finalizado siquiera, impresionó a los directivos de la Fox (que habían vuelto a cambiar, siendo éstos más
favorables a producir una secuela) hasta tal punto que decidieron esperar a que Cameron finalizara su “Terminator” para ofrecerle el puesto no sólo de guionista, sino también de director. Si "Terminator" no hubiera sido el gran éxito que fue, es posible que su promesa se hubiera quedado en nada, pero tal y como habían ido las cosas, parecía una elección más que adecuada. Así que Cameron y su esposa Gale Ann Hurd (contrajeron matrimonio en 1985) como productora, asumieron la difícil misión de hacer una película digna de la primera parte.

La historia es la siguiente: al final de la primera película, Ripley quedaba en animación suspendida en una cápsula de salvamento tras la destrucción del Nostromo y la muerte del alien. Cincuenta y siete años más tarde es rescatada por una nave de salvamento y devuelta a una estación orbital de la Tierra. Responsabilizada de la destrucción del Nostromo por la compañía propietaria del carguero, Weyland-Yutani, le retiran la licencia de vuelo y se ve obligada a llevar una vida miserable en la estación por el día y sufrir horribles pesadillas por la noche.
Para colmo, el planeta LV-426 (en el que los tripulantes del Nostromo habían encontrado los huevos alienígenas), ha sido colonizado. Pero las autoridades terrestres pierden contacto con la colonia. Como única superviviente del encuentro con la criatura, ofrecen a Ripley unirse a una expedición militar como asesora. Ripley, un grupo de Marines Coloniales y el representante de la compañía, Burke, se embarcan en la nave Sulaco rumbo al siniestro planeta. Allí descubren que los colonos han sido exterminados por los aliens y usados como incubadoras de sus crías. La única superviviente es una niña llamada Newt (Carrie Henn). Como era de esperar, los marines no resultan ser rivales para una horda de aliens y uno tras otro son sangrientamente aniquilados por las criaturas. Entretanto, se descubre que Burke está allí con el propósito oculto de capturar y llevar a la Tierra a una de los aliens para que la compañía estudie su potencial comercial.

Al final, con los demás muertos o incapacitados, Ripley se verá obligada a armarse hasta los dientes y enfrentarse a la terrible Reina, que pone los abominables huevos.

Cameron no deseaba hacer un simple remake de la primera parte. Tampoco quería limitarse a
dar un pequeño paso en la misma dirección del horror gótico que había adoptado Ridley Scott. En cambio, optó por abordar la historia desde el punto de vista de la acción pura y dura: "Alien" tenía una criatura acechando desde las sombras; "Aliens" tenía docenas, atacando desde todos los ángulos posibles (aunque, en realidad, el exiguo presupuesto de 18 millones de dólares sólo había dado para fabricar seis trajes de alien, y eso es lo máximo que se llega a ver en cualquier escena, aunque el talento de Cameron consigue ocultarlo). La dirección artística de "Alien" tenía un aire místico e irreal; en "Aliens" era práctica y cotidiana. Las metáforas de "Alien" eran el nacimiento y la muerte; "Aliens" se centraba en la guerra y la maternidad. Resulta curioso que su película resultara, hasta cierto punto, mejor adaptación de la excelente novela "Tropas del Espacio" (1959, Robert A.Heinlein) que la oficial, dirigida por Paul Verhoeven (1997).

Cameron renunció al terror puro de Scott, pero a cambio, y ya sin necesidad de presentar al alien, introdujo en el guión dos elementos que se convertirían en centrales en las dos siguientes películas de la saga. Por una parte, la ampliación del proceso de desarrollo de las criaturas, imitando el modelo de las comunidades de insectos y despejando las incógnitas acerca de quién ponía los huevos encontrados en la primera parte y cómo eran usados los humanos para "incubar" las larvas.
Y, por otro, como hemos dicho, una profundización en el personaje de Ripley y, en concreto, en el concepto de maternidad. Esto último fue una sorpresa. En un film de acción con marines matando aliens (y viceversa), el director logró hacer sitio a una historia que se centraba en el lado maternal de la protagonista mediante su vinculación a la pequeña niña Newt (Carrie Henn), única superviviente de la colonia. Esta vertiente maternal de Ripley se explicaba mejor en la versión extendida del DVD, en la que nos enterábamos que Ripley había tenido una hija que había crecido, envejecido y muerto mientras ella pasaba décadas hibernada en el espacio; de alguna forma desarrolla hacia Newt un instinto protector equivalente al de una madre. El éxito de Cameron es que la maternidad no es algo ajeno a la historia misma, sino parte esencial de ella: el principal alien de la película es también una madre, una especie de grotesca “alien reina” que pone sin parar montones de huevos. En las siguientes entregas de la saga se continuaría profundizando en este concepto: en "Alien3", la propia Ripley se convertiría en "madre" de un alien; y en "Aliens: Resurrección", el clon de Ripley sería una especie de "hija" de la reina alien.

Sigourney Weaver aceptó volver a protagonizar el personaje, eso sí, exigiendo unos emolumentos tales que la Fox sugirió a Cameron que replantease el guión sin el personaje de Ripley, a lo que el director se negó en redondo. Tuvo razón: Weaver consiguió una nominación al Oscar a la Mejor Actriz por su interpretación, toda una novedad para un film de CF.
Por su parte, el diseño conceptual se lo repartieron dos genios del dibujo: Syd Mead (2010, Blade Runner, Tron) y Ron Cobb (Star Wars, Conan el Bárbaro, Regreso al Futuro). El primero realizó el carguero militar Sulaco y el transporte blindado terrestre, mientras que el segundo visualizó prácticamente todas las instalaciones de la colonia. Peter Lamont (que había trabajado en muchas de las películas de la serie de James Bond) fue el diseñador de producción y responsable de hacer realidad las visiones de Mead y Cobb ciñéndose al presupuesto, tarea nada fácil porque aunque contaban con más de un millón de dólares para los decorados y vehículos, la escala de la película que Cameron deseaba realizar excedía con mucho el dinero disponible.

El rodaje tuvo lugar en Londres, en los estudios Pinewood. Y los que participaron en él no lo
recordaron posteriormente como un trabajo agradable. Al difícil y grosero carácter de Cameron, un perfeccionista obsesivo e intratable, y la frialdad en el trato de su mujer y productora, se añadió la diferencia cultural, en lo que a costumbres laborales se refiere, entre americanos y británicos. El rodaje estuvo plagado de tensiones, desencuentros y amenazas en una filmación por lo demás técnicamente compleja.
Cameron mantuvo el concepto visual de Scott inspirado por el estilo biomecánico de Giger que tanto contrastaba con los simétricos y brillantes interiores de "2001 Una Odisea del Espacio" (1968) de Kubrickm que habían dominado la CF hasta entonces. Pero introdujo más aliens, más luz y armas de mayor calibre. Los decorados, bañados en parpadeantes luces rojas, no son tan impresionantes, hostiles o claustrofóbicos como los de la primera parte. Con todo, el planeta LV-426, duro, ventoso y (casi) carente de vida en el primer film, es todavía un lugar muy desagradable. Aunque se haya convertido en hogar de cientos de colonos terraformadores, es oscuro, siniestro y poco recomendable. Naturalmente, los colonos no llegaron muy lejos. Nadie les avisó de que no salieran de excursión sin un traje muy resistente con un casco a prueba de todo y un gran pistolón.
"Aliens" sí superó a su predecesora en diálogos y caracterización. Fiel al original de Scott y en la línea de los films de Terminator, las simpatías de la película recaen en los personajes de la clase trabajadora (en este caso, los Marines Coloniales: fanfarrones, rudos y groseros, valientes pero no heroicos). A diferencia de "Alien", sin embargo, esta una película rápida y ruidosa, con escenas de acción cuidadosamente montadas. Mientras que Scott trasladó el cine de terror al espacio, Cameron tomó su inspiración de las películas bélicas. En la primera entrega, Ellen Ripley era una profesional competente cuyo temple era puesto a prueba en una situación extraordinaria. Cameron completa la metamorfosis a heroína postfeminista, un tanto masculina, armándola hasta los dientes con lanzagranadas, fusiles de gran calibre y lanzallamas. Como Sarah Connor en la segunda entrega de "Terminator", Ripley iguala y supera las hazañas de sus endurecidos compañeros varones. Por su parte, los Marines, a pesar de su vocerío, acaban convirtiendo la misión en un nuevo Vietnam (Cameron declaró que utilizó aquel conflicto como elemento metafórico en el film), experiencia que la administración Reagan se esforzaba por superar.

El director no consiguió evitar repetir algunas de las escenas que tan bien habían funcionado en la
primera parte, como el insensato viaje final de Ripley por un entorno industrial a punto de explotar, abriéndose paso por entre nubes de vapor, luces parpadeantes y robóticas voces de advertencia para rescatar, no a un gato, sino a una niña; o la reaparición (¿sorpresa?) del superalien cuando ya todo parecía haber acabado, repitiendo el truquito con el que se cerraba “Alien”. Con todo, Cameron consiguió firmar una película que recibió buena acogida tanto por la crítica como por el público, contentando a sectores tan dispares como los amantes de lo paramilitar y las feministas de línea dura. Hábilmente orquestado y con una tensión creciente, cuando llegaba el clímax final, el público se comía las uñas en las salas de cine.
"Aliens" fue además uno de los primeros films que tuvieron una segunda vida gracias al montaje del director. En 1992 se volvió a lanzar la película con 17 minutos extra respecto a la versión estrenada en 1986. El metraje adicional incluía nuevas escenas que transcurrían en la colonia antes de la matanza, un subargumento en el que Ripley descubría que mientras ella había estado hibernando flotando en el espacio profundo su hija había envejecido y muerto, más información sobre el pasado de Newt y nuevas escenas de acción con los marines.

"Aliens" es entretenimiento puro, sin apenas un momento aburrido. Cameron alterna con brillantez el cambiante ritmo en el que se alterna la acción, el terror, el suspense y el humor. Ciertamente, hay más artificio que reflexión (la siguiente entrega, dirigida por David Fincher, por mucho que se la haya denostado, tiene más profundidad e intriga) pero, a pesar de su esquema un tanto tópico, la película demostraba que la visión personal de un realizador podía fundirse con el espíritu del original y la marea de las modas de cada época, dando como resultado una película sólida que ha resistido magníficamente bien el paso del tiempo.

2 comentarios:

  1. La alquilé en un servicio de streaming la versión con los agregados, y después de leer tu artículo de starship troopers me percaté que definitivamente Cameron sacó de ese libro la inspiración para los marines, como se preparan para la bajada, la nave la pilotea una mujer, tiene un emblema la nave que dice Bugs killers, demasiadas referencias una vez que ya se tiene el conocimiento, todavía me falta ver el último cuarto y la he disfrutado como la primera vez que la vi.

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  2. Efectivamente, al menos Cameron supo elegir de dónde sacar sus "ideas" y adaptarlas a la historia que tenía entre manos. En cualquier caso, una gran película. Un saludo

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